Los fundamentos de la Iglesia como comunidad de salvación dentro del proyecto salvífico de Dios.
Consisten es
Comprender mejor cuál es la misión de la Iglesia y cuál nuestra propia misión en la Iglesia. Comprender cómo realizarla en y desde la Iglesia. Como referencias, tomaremos lo que Jesús mismo nos ha dicho sobre la Iglesia y sobre nuestra misión; lo que la Iglesia misma ha dicho sobre su misión en el mundo; y lo que nosotros mismos sentimos respecto de nuestra propia misión.
La iglesia es
La familia de Dios.
El Nuevo Pueblo de Dios, constituido por hombres y mujeres de todo el mundo, sin distinción.
El Cuerpo de Cristo, en el que Jesús es la cabeza y nosotros somos los miembros.
Una comunidad de salvación: el grupo de los seguidores de Jesús, que se reúne para celebrar, que ora y que da testimonio del Evangelio de su Maestro.
CARACTERÍSTICAS DE LA IGLESIA
Decimos que la Iglesia es:
UNA
porque cree en un solo Dios, en un solo Mediador, que es Jesucristo, y en un solo Espíritu que la inspira; porque permanece unida en la fe a pesar de las dificultades; porque celebra unida esa fe en el culto y en los sacramentos; y porque proviene y está sostenida por la sucesión apostólica. Unidad no significa sin embargo, uniformidad. En la Iglesia hay una sola fe, pero diversidad de dones, de pueblos y de culturas.
SANTA
porque es de Dios y para Dios, y Dios es santo; porque el Espíritu Santo prometido por Jesús la santifica; y porque es la depositaria de los bienes de la salvación: la fe, los sacramentos y los servicios o ministerios. La santidad de la Iglesia se realiza en sus miembros. Todos los miembros de la Iglesia estamos llamados a ser santos, y a vivir en una permanente actitud de conversión.
CATÓLICA
es decir universal; porque se extiende por todo el mundo y predica la fe íntegra, verdadera y auténtica. La Iglesia realiza la catolicidad llevando el mensaje de Jesús a los más apartados rincones de la tierra.
APOSTÓLICA
porque está fundamentada en la fe y el testimonio de los apóstoles, y conserva su relación con ellos por el Sacramento del Orden, en una sucesión ininterrumpida en la historia. La Iglesia realiza su apostolicidad por medio de sus miembros: todos los que pertenecemos a la Iglesia estamos llamados a ser misioneros y a anunciar con nuestra vida y nuestras palabras el mensaje de Jesús.
La Ley de la Iglesia es el Mandamiento del amor: Amor a Dios sobre todas las cosas y amor al prójimo como a nosotros mismos.
La misión de la Iglesia es ser signo e instrumento de unidad de los hombres y mujeres entre sí, y de ellos y ellas con Dios.
Su fin último es la extensión del Reino de Dios – el reinado de Dios – en toda la tierra. Anunciar por todas partes y a todos los hombres y mujeres del mundo, que nuestro Padre Dios nos ama tanto, que envió a su Hijo Jesús, para que nos redimiera, para que nos devolviera la Vida Eterna que perdimos por el pecado.