A través de estas páginas quisiera dejar claro lo siguiente: mi
creencia en las personas, mi fe en los hombres y en las mujeres y en
la creación de un mundo en que sea más fácil amar. (Prólogo a
Pedagogía del oprimido)
El pensamiento de Freire, en permanente evolución durante
cuarenta años, es difícilmente encasillable, pero ha sido tan
encasillado como el que más. La condición de ícono irritaba a
Paulo Freire tanto como la reducción de su pensamiento-acción a
una u otra categoría.
La biografía de Freire está tan íntimamente ligada a
su espacio-tiempo y éste a la construcción de su
pensamiento político-educativo, que separarlos sería
inducir a error al lector
Su vocación de reformador educativo vino
por otras vías. Con veintitrés años, y por un
deseo incontenible de ser padre (según
confesión propia) se casó en 1944 con Elza
Oliveira, una maestra de primaria, con
quien tuvo cinco hijos, cuyos nombres
aparecen en varios de sus libros. Freire
declaró reiteradamente que su interés por
la pedagogía como tal nace tras su
matrimonio con Elza.
Freire, que fue director del Departamento de Educación y Cultura del SESI
entre 1947 y 1954 y superintendente entre 1954 y 1957, ha dicho que esa
etapa fue importante para su actividad posterior, porque ahí sistematizó el
diálogo con la gente y tomó conciencia del problema del analfabetismo del
pueblo. Es chocante tanta opacidad sobre esos diez años de su vida (de los
veintiséis a los treinta y seis),
La reforma política para ampliar la democracia y un desarrollo capitalista más equilibrado era la
opción que sistematizó por aquel entonces el Instituto Social de Estudios Brasileños (ISEB), cuyos
análisis ejercieron un enorme impacto en Freire, que, en el fondo, nunca abandonó la opción pacífica
aunque con el tiempo fuera radicalizando su visión revolucionaria.
Freire es múltiple, polifacético y, si él reivindicó el derecho a ser contradictorio, nadie debería
intentar ocultar que, al menos en ciertos temas, fue muy paradójico.
• La educación de los adultos tiene que fundamentarse en la conciencia de la cotidianeidad de los
educandos, superando el mero conocer letras, palabras y frases.
• Los procesos educativos y políticos han de ser horizontales, es decir, los educadores y los líderes
políticos han de aprender de sus alumnos o de sus bases, al tiempo que les enseñan y orientan. La
horizontalidad preconizada es lo contrario a la usual práctica, que es vertical.
• La educación de adultos no debe ser un mero instrumento para alcanzar un nivel académico
determinado, sino un estímulo para la emergencia socio-política del pueblo y una herramienta para
participar en la vida pública.
• En consecuencia, algunos de los contenidos de sus estudios han de ser aportados por los
educandos.
• En consecuencia, algunos de los contenidos de sus estudios han de ser aportados por los
educandos.
• La teoría del diálogo como instrumento básico del aprendizaje significativo debería poder
enriquecer los análisis y propuestas provenientes del mundo de las comunicaciones y de las ciencias
del lenguaje, que Paulo intuyó desde el principio con gran fuerza y a las que dio contribuciones
significativas que esperan ser continuadas. El Instituto Paulo Freire, heredero y continuador principal
de su obra, ha emprendido felizmente investigaciones muy prometedoras en este sentido17.
• El impulso ético que anima todo su discurso.
• El conjunto de ideas sobre la mundialización, que sólo pudo expresar desde la indignación, puede
alimentar la reflexión sobre la alternativa educativa para una mundialización respetuosa con todos
los pueblos y personas, y con el futuro del planeta. Paulo Freire ha sido el primer gran educador de
un mundo globalizado.
• En el campo de la escuela, sus aportaciones a partir de la experiencia como gestor de una red
escolar, ya están siendo desarrolladas en proyectos del Instituto Paulo Freire y pueden alimentar la
reflexión sobre la escuela ciudadana, la autonomía de la escuela y tantos otros temas,
estableciéndose nexos prometedores entre la experiencia acumulada por la educación popular y el
sistema formal.