En el renacimiento la iglesia empezó a
propiciar el reconocimiento del niño,
alentando la lactancia materna como un
elemento importante para su
sobrevivencia y la relación afectiva mutua
entre madre e hijo.
La iconografía cristiana tuvo
influencia en la relación
madre he hijo generando
cambios en esta.
No hay infancia si no es por la
intervención práctica de un
numeroso conjunto de
instituciones modernas de
resguardo y asistencia a la niñez.
La Revolución Industrial produjo una
creciente demanda de operarios, técnicos y
profesionales para atender la maquinaria
que incrementaría la producción. Esto
suscitó la necesidad de educar niños y
jóvenes con vistas a un futuro productivo.
La perspectiva moderna de la niñez
produjo un rechazo a la enfermedad
infantil y se comienza a prodigar los
cuidados necesarios a los niños
enfermos con lo cual baja la mortalidad.
Es una construcción social que
concibe al niño como un cuerpo sujeto
al poder ajeno a él, que necesita ser
educado y que es dependiente de los
adultos.
Phillipe Ariés es quien en 1960 desde el
ámbito de la historia y la demografía, afirma
que la infancia es una construcción
histórica moderna.
La infancia deja de ocupar su lugar
como residuo de la vida comunitaria
e indiferenciado del mundo adulto.
A partir del siglo XV a XVII
aparece el concepto de infancia.
Infancia es una etapa que antecede a la adultez, el
niño es esencialmente carente de razón por lo tanto
factible de educabilidad.