Etapas del pensamiento sobre
el desarrollo de América
Latina
Equívocos comunes
Los conceptos de “ortodoxia” y “heterodoxia” se han utilizado con frecuencia en
los debates de las últimas décadas para hacer referencia a diferentes escuelas
de pensamiento económico.
Ejemplo
La relación de los objetivos de la
política macroeconómica.
En las primeras décadas de la posguerra,
dominadas por el pensamiento keynesiano, la
visión predominante, y en ese sentido “ortodoxa”,
indicaba que la política macroeconómica debía
propender al pleno empleo y al crecimiento
económico.
Esta idea suena "heterodoxa" hoy día en que los bajos niveles de inflación
se consideran virtualmente sinónimo de "estabilidad macroeconómica", y
la visión "ortodoxa" dominante argumenta que ese debería ser el principal
y quizás el único objetivo de los bancos centrales.
Por otra parte, hay muchos estereotipos
en la historia económica
latinoamericana, e incluso mundial, que
resultan claramente equívocos.
Uno de los más comunes es la tendencia a
asociar el auge del comercio exterior del
siglo XIX con la consolidación progresiva del
libre cambio.
La asociación entre la fase de industrialización de las
primeras décadas de la posguerra en el mundo en desarrollo
y la “sustitución de importaciones”, tanto así que el concepto
de “industrialización por sustitución de importaciones” se
utiliza comúnmente para referirse a ese período.
Quedó claro que la sustitución de importaciones fue solo
uno de los elementos de la estrategia de industrialización,
no necesariamente el más importante en varios países,
sobre todo los más pequeños, ni tuvo la misma importancia
en los países de mayor tamaño en distintas etapas del
proceso.
Tres posiciones básicas
Tres proposiciones básicas que sirven de marco de
referencia a muchos de los debates sobre las distintas
etapas del desarrollo latinoamericano.
1. América Latina se ha visto casi siempre a sí misma en
función de su articulación con la economía mundial.
Esto es indudablemente válido en el primer período, la
etapa exportadora, pero también lo es en el
pensamiento estructuralista.
Incluso la CEPAL se convirtió en una de las primeras instituciones
críticas de los excesos de la sustitución de importaciones, y en
propulsora de la diversificación exportadora y la integración
económica.
2.Desde su origen el liberalismo se encarnó en el
conflicto fundamental entre la igualdad —concebida en
primer término como igualdad ante la ley— y la libre
empresa, con su correlato en los derechos de propiedad.
Se derivan vertientes que tienden a privilegiar alternativamente
el principio de igualdad o la defensa de los derechos de
propiedad.
El institucionalismo económico moderno proclama
los derechos de propiedad y los costos de
transacción asociados a la debilidad o ausencia.
El principio de igualdad solo se ha materializado en
forma muy gradual a lo largo de la historia.
El liberalismo económico
latinoamericano casi nunca coincidió
con el liberalismo político.
3. En América Latina se debe tener en cuenta la
heterogeneidad regional, que se remonta en
muchos casos a la Colonia.
Diferencias entre la historia de los países que se construyeron
sobre la base de la dominación de la población indígena y la
de los países que se estructuraron sobre la base de la
esclavitud o de los escasos espacios que se desarrollaron en la
Colonia a partir de una colonización de blancos pobres.
La era de las exportaciones
El concepto que quizás describa mejor el pensamiento
económico en la era de las exportaciones, es el de "progreso" que
fue, en efecto, el eje del liberalismo económico latinoamericano.
Debía ser el efecto de la integración de los países latinoamericanos a
la economía mundial como productores de materias primas.
Esa integración no tuvo como prerrequisito el mantenimiento de aranceles
bajos, no se basaba en la adopción de principios librecambistas clásicos
considerados como requisito imprescindible.
Este hecho fue fundamentalmente consecuencia de la
dependencia fiscal de los impuestos aduaneros.
Los aranceles podían considerarse, como un impuesto implícito a la actividad
exportadora pero los sectores exportadores prefirieron siempre esa forma de
tributación a los impuestos directos sobre los recursos naturales.
El libre librecambista.
Debe considerarse en la práctica
como solo una de las variantes del
pensamiento liberal de la época.
En América Latina el liberalismo proteccionista no resultó muy
contradictorio para las clases empresariales de la época, porque la
producción con tecnologías modernas para el mercado interno.
Los problemas fundamentales del desarrollo económico de la época, que las
instituciones se propusieron resolver, giraban en torno a tres problemas básicos:
El primer problema fue el desarrollo de los transportes modernos, el
acceso de los sectores exportadores a los recursos naturales y la
movilización de mano de obra.
El segundo problema institucional fue el que planteaba
la colocación de los recursos naturales al servicio de los
exportadores.
El tercer problema consistió en movilizar la mano
de obra hacia los sectores modernos y, en general,
crear un mercado moderno de trabajo.
El mercado de mano de obra asalariada probablemente sea la institución fundamental
de una economía capitalista moderna, como lo señaló en su momento Marx.
Acudir a la mano de obra móvil a nivel internacional, lo que dio origen a múltiples procesos de
colonización a lo largo y ancho del continente, cuyos resultados fueron dispares.
Industrialización dirigida por el Estado
Si la modernización fue el eje de la etapa de desarrollo
“hacia fuera” de tipo clásico, la combinación de
industrialización e intervención estatal fue el eje de la
etapa que se inició en los años treinta.
Tal como lo sostiene Fishlow (1985), se podría decir que los tres
elementos que reflejaron con mayor claridad las nuevas concepciones
fueron.
El desarrollo de una política macroeconómica
centrada en el manejo de la balanza de pagos.
El primero de estos elementos proviene
indudablemente de la crisis mundial de los años treinta.
La política macroeconómica anticíclica surgió también en
América Latina como consecuencia de la crisis de los años
treinta, pero las modalidades dominantes de intervención
macroeconómica fueron distintas.
El concepto de industrialización como motor del
desarrollo.
Esta idea no surgió de golpe, ni en la práctica ni en la teoría, sino
en forma gradual, a medida que se fue generalizando la
desconfianza en la posibilidad de que las exportaciones de
materias primas siguieran sirviendo como motor de desarrollo.
La fuerte intervención estatal en diversas
esferas de la vida económica.
Fuera de las medidas con el manejo de la balanza de pagos y el uso de la
protección como instrumento de desarrollo, esta se centró en el
financiamiento, y se realizó a través de bancos públicos.
Las políticas de industrialización fueron variando a lo largo del tiempo, en parte para
corregir sus propios excesos y en parte para responder a las nuevas oportunidades que
comenzó a brindar la economía mundial a partir de los años sesenta.
Este modelo se convirtió en el patrón dominante de la política
económica de la región y se tradujo concretamente en la
generalización de políticas de promoción de exportaciones.
Por esquemas de organización económica en los que la empresa
privada seguía desempeñando un papel preponderante.
El éxito de un modelo de industrialización
condujo al desarrollo de una economía mixta
mucho más cercana a la de Europa occidental.
Las reformas del mercado.
Se le criticó la falta de disciplina macroeconómica y las
ineficiencias producidas por una estructura de protección
arancelaria y paraarancelaria muy elevada.
Los conflictos sociales fueron el primer
factor que hizo tambalearse al modelo.
Diferencias esenciales entre el antiguo y el nuevo paradigma.
La relación entre las ideas y la práctica.
La teoría, expresada por la CEPAL, surgió en una etapa
avanzada del proceso para racionalizar una práctica.
Las ideas surgieron como una ofensiva intelectual
e incluso abiertamente ideológica.
Aunque influido por corrientes
externas de pensamiento, es de
origen evidentemente interno.
Liberalización de las fuerzas de mercado.
Las propuestas de reformas económicas no se guiaron por
un patrón único y fueron evolucionando a lo largo del
tiempo.
“llegar a un nivel
correcto de precios”,
Expresión que se refería sobre todo a dejar el tipo de cambio en un punto de
equilibrio y permitir que las tasas de interés reflejaran las fuerzas del mercado.
También fue usada para referirse a la necesidad de poner fin a la
discriminación contra los productos primarios.
Los aranceles se redujeron notablemente y su estructura se
simplificó en forma radical junto con eliminarse la mayoría
de las restricciones paraarancelarias. Así fue como se logró
el objetivo de fijar aranceles bajos.
La liberalización comercial se vio complementada por la eliminación de la mayor
parte de los sistemas de control de cambios internacionales y por la
liberalización financiera interna.
Los temas sociales no ocuparon un lugar destacado en la
agenda inicial de reformas del mercado.
“neoestructuralismo”
Las nuevas propuestas giran fundamentalmente
en torno a cuatro temas:
La conveniencia de mantener unas políticas
macroeconómicas más activas, de carácter anticíclico,
sobre todo para evitar los desequilibrios que producen
en la nueva fase las marcadas variaciones de los ciclos
de financiamiento externo.
La conveniencia de combinar la apertura
externa con regionalismo abierto.
Políticas productivas y tecnológicas activas, que promuevan la
innovación, formuladas ahora para economías abiertas.
La colocación de la equidad en el centro del
proceso de desarrollo.
Conclusion
El examen de los paradigmas del desarrollo en la
historia latinoamericana permite llegar a cuatro
conclusiones.
La primera se refiere al crecimiento económico
y la posición relativa de América Latina en la
economía mundial.
La segunda conclusión se refiere a la enorme deuda
social que ha acumulado América Latina a lo largo de la
historia.
En la etapa histórica más reciente se ha logrado una
consistencia mucho mayor entre los principios
liberales
La readopción de la agenda de la equidad social y el nuevo
discurso sobre “cohesión social” son signos promisorios.