Liderazgo de la alta dirección: La dirección debe tener en cuenta que la empresa necesita
implementar un mejor Sistema de Gestión, y además debe ser la responsable de liderar el proceso
haciendo partícipe a todo el personal de la empresa, ya que a ellos también les afectan de lleno los
resultados cosechados.
Participación del personal: Se debe dar gran relevancia al responsable de Calidad, que debe tener una
serie de cualidades imprescindibles, especialmente hacer gala de una gran empatía y comunicación con
los departamentos y el personal de la empresa. Debe tener capacidad de decisión y resolución de
problemas. En otras palabras, ha de ser un líder que conciencie a toda la empresa sobre los beneficios
de una buena gestión de calidad.
Preguntar al cliente: El cliente también debe dar su opinión. ¿Qué piensa de nosotros y de nuestros
productos? La empresa debe preguntar a sus clientes (tanto los actuales como los potenciales) sobre la
percepción que tienen de la empresa. Si una compañía se salta este paso o no lo ejecuta
adecuadamente, no será posible diseñar un Sistema de Gestión de Calidad válido. Y para medir el grado
de satisfacción de nuestros clientes, debemos ser originales y no reducirlo todo a simples encuestas.
Enfoque de procesos: Enlazado con el principio anterior, es necesario que todos los procesos
existentes en la empresa se definan correctamente y estén relacionados entre ellos. Eso proporcionará
agilidad a la hora de acometer cambios necesarios en el sistema.
El compromiso no solo se demuestra estando a favor del sistema o patrocinándolo, se requiere una
involucración total.
La estrategia de implementación de la norma conlleva grandes impactos en la organización para lograr
los beneficios esperados. Al igual que la organización en su conjunto obtiene beneficios también lo
harán todos los usuarios del sistema.