Los habitantes de Babilonia querían saber si existe algún modo de atraer la suerte.
Existía un templo del conocimiento
Arkad asistía a este templo
El era el hombre más rico de Babilonia.
La creadora de la buena suerte era la diosa Ishtar
diosa de amor y de dignidad a la que le gusta ayudar a los necesitados y recompensar a los que lo
merecen.
Los que están impacientes por aprovechar las ocasiones que se les presentan para sacarles el
máximo provecho posible atraen la atención de la buena diosa.
A los hombres de acción les sonríe la diosa de la
fortuna