La prevalencia de hernia discal está en el rango del 1-3
% de los dolores en la espalda. Estadísticas en los
Estados Unidos evidencian que el dolor de espalda
baja constituye el 25% de la incapacidad laboral y
causan pérdidas en un año de 1400 días por cada 1000
trabajadores. Datos estadísticos de los países
europeos revelan que del 10-15 % de las
enfermedades consultadas corresponden al dolor en
la espalda baja y que el 25 % de estos pacientes
tienen irradiación ciática. En un estudio realizado en
España de 395 pacientes, la prevalencia anual del dolor
lumbar del 74,4 % con una duración superior a los 30
días en el 35,9 % de los casos, provocando incapacidad
laboral en un 33,6 %. Hasue plantea que en el 7,5 de
los casos estudiados con dolor lumbar persiste por
más de tres meses. Es mas frecuente en las
personas menores de 40 años, en la cuarta y quinta
década de la vida ya que existe una proporción alta
de actividades físicas coexistiendo con una
degeneración discal en progreso.
Annotations:
La prevalencia de la hernia discal se sitúa en torno al 2% en los pacientes con dolor de
espalda; este dolor afecta a buena parte de la población, sin que se hayan detectado
diferencias entre uno y otro sexo. Los cuadros de dolor de espalda constituyen un serio
problema sociosanitario, ya que originan un elevado absentismo laboral, siendo la causa
más frecuente de incapacidad para trabajar en personas con menos de 45 años. La
hernia discal afecta fundamentalmente al colectivo poblacional cuya edad está
comprendida entre los 30 y los 50 años; este resultado es lógico si se tiene en cuenta
que hacia los 40-50 años existe una elevada proporción de actividad física, la cual
coexiste con la progresiva degeneración del disco intervertebral.
DEFINICIÓN
Annotations:
Una hernia de disco hace referencia a un problema con uno de los amortiguadores cartilaginosos (discos) que se encuentran entre los huesos individuales (vértebras) que se apilan para formar la espina dorsal.
Un disco espinal tiene un centro (núcleo) suave y gelatinoso encapsulado en un exterior (anillo) más duro y gomoso. Algunas veces llamado disco deslizado o disco roto, una hernia de disco ocurre cuando parte del núcleo se empuja hacia afuera a través de un desgarro en el anillo.
Una hernia de disco, que puede ocurrir en cualquier parte de la espina dorsal, puede irritar un nervio cercano. Según la ubicación de la hernia de disco, puede provocar dolor, entumecimiento o debilidad en un brazo o una pierna.
Muchas personas no tienen síntomas de una hernia de disco. Por lo general, la cirugía no es necesaria para aliviar el problema.
Hace referencia a un problema con uno de los
amortiguadores cartilaginosos (discos) que se
encuentran entre los huesos individuales
(vértebras) que se apilan para formar la espina
dorsal. Un disco espinal tiene un centro (núcleo)
suave y gelatinoso encapsulado en un exterior
(anillo) más duro y gomoso.
Algunas veces llamado disco deslizado o disco roto, una
hernia de disco ocurre cuando parte del núcleo se
empuja hacia afuera a través de un desgarro en el
anillo. Una hernia de disco, que puede ocurrir en cualquier
parte de la espina dorsal, puede irritar un nervio cercano.
Según la ubicación de la hernia de disco, puede provocar
dolor, entumecimiento o debilidad en un brazo o una
pierna. Muchas personas no tienen síntomas de una
hernia de disco. Por lo general, la cirugía no es necesaria
para aliviar el problema.
ETIOLOGÍA
Las causas de la aparición de una hernia discal
pueden ser diversas, aunque por lo general se
asocian con esfuerzo anormal que suele implicar el
llevar a cabo una carga excesiva:
Movimientos repetidos con cargas más o
menos grandes en los que la espalda sufra.
Situaciones como la obesidad o el embarazo. El aumento de peso
corporal de la causa que fuere origina sobrecargas en la zona
lumbar que desencadena desviaciones de la columna y una presión
mayor sobre los discos intervertebrales dando lugar a protrusiones
o hernias, o agravando las que existieran previamente.
La causa principal de la hernia discal es
un sobreesfuerzo, con más o menos
carga. Determinadas profesiones
pueden predisponer a esta situación,
como aquellas que obligan a cargas de
peso repetidas y continuadas
(mudanzas, repartidores de alimentos y
bebidas, manipulación de personas con
escasa movilidad, etcétera).
Flexión o extensión repetida o
brusca de la columna. Esto es
frecuente hallarlo en algunas
actividades deportivas.
GENERO. Es una patología claramente más
frecuente en los varones, quizá por su
disposición física para la carga de material
pesado o actividades más bruscas.
EDAD. La mayor incidencia entre los 30 y 50 años
traduce una franja de edad donde se pueden
presentar las causas previamente descritas, sobre
todo los movimientos bruscos y la carga pesada.
En el caso de las mujeres, por ser actualmente la
edad reproductiva más frecuente. A pesar de que
existe un componente degenerativo con el paso de
los años, estos factores no se prodigan en edades
avanzadas.
Además, hay que tener en cuenta
que pueden darse en pacientes
con patologías previas en la
columna que favorezcan la
protrusión o salida del núcleo por
el disco.
FASES
1.DEGENERACIÓN DEL DISCO. Durante la primera etapa, el núcleo pulposo se debilita
debido a los cambios químicos o físicos en el disco que se asocian con la edad. En
esta fase, no se produce abultamiento (es decir, la hernia de disco en Guadalajara),
pero en ella el disco comienza a secarse y a perder gradualmente la capacidad de
absorber el impacto de los movimientos del cuerpo.
2.PROLAPSO. Durante esta fase la forma o posición del disco empieza cambiar con
mayor notoriedad. Se comienza a formar una protuberancia leve, que podría
comenzar a apiñar la médula espinal o los nervios espinales (dependiendo de dónde
se ubique dicha protuberancia).
3.EXTRUSIÓN. Durante la etapa de extrusión, el núcleo pulposo (que es similar a
un gel) se rompe a través de una pared del anillo fibroso (que se asemeja a un
neumático), aunque aquí todavía permanece dentro del disco.
CUADRO
CLINICO.
El cuadro clínico característico consiste en episodios de
lumbalgias, con ocasión de algún tipo de esfuerzo. En cada nuevo
episodio, el dolor de la lumbalgia tarda más días en ceder y se
repiten los episodios con intervalos de tiempo más cortos. Tras
un esfuerzo o de forma aparentemente banal, la persona tiene
un dolor muy intenso que se corre hacia una de las piernas. El
dolor aumenta con cualquier movimiento, sobre todo de flexión
del tronco o con la tos o el estornudo. A esto se le denomina
lumbociática. La persona adopta una postura antiálgica, para
evitar que el dolor aumente, por lo que se encoge o dobla el
tronco, aparte de cojear. Se puede sentir una zona como
dormida, acorchada o con sensaciones extrañas o molestas al
tocarse, que se corresponde con la franja que duele.
En casos graves, la persona va a notar además
pérdida de fuerza en el pie, o incluso llegar a tener
un pie caído, con imposibilidad de levantar o extender
los dedos del pie e incluso doblar el tobillo. El médico,
aparte de obtener los datos clínicos que le permitan
discernir entre un cuadro de lumbociática por hernia
discal o por otras causas, al explorar al paciente va
a apreciar el grado de compresión de la raíz nerviosa
por el disco intervertebral y si se sobreañade algún
tipo de afectación sensitiva y, sobre todo, motora.
Intentará delimitar el nivel del disco herniado y
descartar otras posibilidades diagnósticas.
Hay un dato clínico muy
importante de reseñar. Se trata
de una situación clínica
consistente en dolor importante,
pero que de forma relativamente
brusca desaparece,
acompañándose de un pie caído.
Esto indica una herniación aún
mayor, que ha producido una
afectación motora grave, aunque
ha dejado de doler porque la
compresión mecánica de la raíz
nerviosa ha cortado la conducción
dolorosa. Esta situación es seria,
porque hay que proceder de
forma ágil y rápida a un
diagnóstico correcto y posible
intervención quirúrgica con
carácter urgente, en 24-48 horas,
si se quiere conseguir recuperar
la fuerza del pie.
4.SECUESTRACIÓN. En esta última etapa, el núcleo pulposo se rompe a través del anillo
fibroso e incluso se mueve fuera del disco en el canal espinal.
Las etapas 1 y 2 son llamadas incompletas, en tanto que la
3 y la 4 son herniaciones completas. El dolor provocado por
la hernia puede combinarse con una radiculopatía, lo que
significa un déficit neurológico. El déficit puede incluir
cambios sensoriales (es decir, hormigueo, adormecimiento)
y/o cambios motrices (es decir debilidad, pérdida de
reflejos). Estos cambios tienen su causa en la compresión
de los nervios creada por la presión proveniente del material
interior del disco.
TRATAMIENTO
El paciente que acude a consulta con un diagnóstico médico de hernia discal lumbar, suele
seguir un tratamiento conservador al comienzo de la patología. Dicho tratamiento está formado
por:
Tratamiento farmacológico. Compuesto por relajantes musculares,
antiinflamatorios y analgésicos no estiroideos. Cuando el dolor es muy
agudo y alguna raíz nerviosa está comprometida, está indicado el uso
de corticoides estiroideos y/o opiáceos. En algunos casos, se
administran inyecciones de esteroides epidurales
Reposo. Se recomienda al paciente un reposo
relativo y la abolición de actividades intensas que
puedan aumentar la sintomatología.
Órtesis. Como las fajas lumbares que ayudan a
distribuir la tensión del peso del torso y a evitar el
crecimiento de la hernia discal
Fisioterapia. Parte fundamental del tratamiento conservador, ayuda a disminuir la sintomatología
y evita el posible avance de la hernia discal, o la aparición de una nueva. Numerosas son las
técnicas usadas para disminuir la clínica del paciente:
-Termoterapia.
-Electroterapia.
-Terapia manual.
-Cinesiterapia e
hidro
cinesiterapia.
-Pilates.
-Vendaje
neuromuscular.
-Punción seca y
acupuntura.
-Técnicas de
neurodinamia.
-Estiramientos.
-Ejercicio físico
personalizado.
Si por desgracia la sintomatología no se
reduce con el tratamiento conservador,
existen más opciones para el
tratamiento de una hernia discal:
Ozonoterapia. Se ha mostrado como una técnica alternativa y
efectiva para el tratamiento de las hernias discales lumbares, así
lo muestra el estudio de Calunga Fernández J.L et al , en él se
muestra mejoría de la sintomatología y de las pruebas de imagen.
Tratamiento quirúrgico. Si no se detiene la sintomatología del pX con
ninguna técnica o tratamiento anterior, e incluso se agrava aún más, se
recurre a este último recurso. Sin embargo, la tendencia en los últimos
años ha sido recurrir a la cirugía de forma temprana, aun no habiendo
evidencia científica que defienda su uso en vez del tratamiento
conservador, como se observa en el estudio de Robaina-Padrón J.F.
Dicho estudio revela que se realizan y se han realizado operaciones
quirúrgicas para el tratamiento de hernias discales lumbares, usando
instrumentalización, sin que exista a día de hoy evidencia científica que
respalde su uso.
La intervención quirúrgica es necesaria en
algunos casos, los factores a tener en
cuenta para recurrir ella son:
-Fallo del tratamiento conservador.
-Lumbociática recurrente que impide
realizar vida habitual. -Hernia discal en
un canal estenótico. -Recurrencia de
déficit neurológico. -Dolor extremo.
-Síndrome de cola de caballo. -Déficit
motor progresivo.