Colombia, como en el resto de Latinoamérica, la pobreza tiene un marcado carácter en las áreas
rurales ya que son el escenario principal del conflicto que sufre el país y la cantera fundamental de la
que provienen los millones de desplazados con que cuenta Colombia.
La mayoría de la población rural en Colombia depende directamente del sector agropecuario para su
subsistencia ya que gran parte de estas personas devengan menos de un salario mínimo y sus
ingresos son muy bajos.
Cabe señalar que el acceso insuficiente y desigual a recursos productivos como la tierra, el agua, la
pesca, los montes, el crédito y la energía. La falta de oportunidades de obtener ingresos en la
agricultura o fuera de la explotación agrícola es otra de las causas principales de la pobreza rural
El abandono de cultivos, sistemas de producción y estrategias de supervivencia propios de los sectores
pobres ha contribuido en distintas formas a la pobreza rural.
consecuencias de la pobreza rural
La inseguridad alimentaria, La población rural pobre no sólo no tiene acceso a suministros regulares
de alimentos para disponer de una dieta equilibrada, sino que se ve obligada a vender, en lugar de
consumir, productos alimenticios de alto valor como la fruta, la leche y la carne. Una alimentación
insuficiente y desequilibrada, y la falta de agua limpia, son causas de mala salud y de enfermedades
que, a su vez, reducen la capacidad de la población pobre de trabajar productivamente.
La pobreza también afecta a la salud de las personas. A día de hoy, todavía hay 6 millones de niños y
niñas que mueren cada año en el mundo antes de cumplir 5 años. La pobreza hace casi imposible,
además, que muchas personas accedan a servicios básicos como la educación, una vivienda digna o al
agua potable, entre otras.
Las estadísticas de pobreza muestran una creciente afectación de las mujeres rurales señalando que
casi tres cuartas partes de las mujeres bajo la línea de pobreza carecen de cotizaciones de la seguridad
social, lo cual las hace estar desprotegidas, tanto en el presente, ante los accidentes laborales, como en
el futuro cuando no estarán en condiciones de trabajar más, ni tener derecho a una jubilación.