La violencia bipartidista se transforma en violencia subversiva
(1958-1982)
Aunque en su origen el conflicto
armado contemporáneo en
Colombia está imbricado con la
llamada violencia bipartidista y el
Frente Nacional, también está
relacionado con las inequidades que
se derivaron de este último. Los
intentos fallidos de reforma a la
estructura de la tenencia de la
tierra, de una parte, y la limitada
capacidad de incidencia de los
actores disidentes que cuestionaban
el acuerdo bipartidista, son, tal vez,
los fenómenos políticos más
notables asociados a esta época.
Durante el siglo xix y buena parte del
siglo xx, los partidos políticos
tradicionales recurrieron a la
violencia para dirimir las disputas por
el poder y, en particular, para lograr el
dominio del aparato estatal, a tal
punto que este accionar puede
considerarse como una constante
histórica de varias décadas. En efecto,
la pugnacidad política y las acciones
violentas entre los partidos
tradicionales, Liberal y Conservador,
alcanzaron su nivel más crítico en el
periodo conocido como La Violencia,
que comprende desde 1946 hasta
1958.
Aunque la violencia
liberal-conservadora fue
promovida por la dirigencia de
ambos partidos, el
enfrentamiento político se vio
especialmente atizado por el
sectarismo manifiesto del
dirigente conservador
Laureano Gómez, presidente
de la República entre 1950 y
1953. A partir de entonces, el
conflicto político se tradujo en
una abierta confrontación
armada.
La Violencia se expresó, entre
otras formas, en la ola represiva
contra los movimientos agrarios,
obreros y populares urbanos
aglutinados en torno a los
ideales del gaitanismo, y alcanzó
su máximo nivel de
radicalización política tras el
asesinato del líder liberal Jorge
Eliécer Gaitán, el 9 de abril de
1948, suceso que desató
protestas populares y fue
conocido como El Bogotazo.
Como sello distintivo de la
década de 1950.
el GMH identifica cuatro periodos
en la evolucion del conflicto
armado.
El primer periodo (1958-1982)
marca la transición de la
violencia bipartidista a la
subversiva, caracterizada por la
proliferación de las guerrillas que
contrasta con el auge de la
movilización social y la
marginalidad del conflicto
armado.
el segundo periodo (1982-1996)
se distingue por la proyección
política, expansión territorial y
crecimiento militar de las
guerrillas, el surgimiento de los
grupos paramilitares, la crisis y
el colapso parcial del Estado, la
irrupción y propagación del
narcotráfico.
el tercer periodo (1996-2005) Se
distingue por las expansiones
simultáneas de las guerrillas y de los
grupos paramilitares, la crisis y la
recomposición del Estado en medio del
conflicto armado y la radicalización
política de la opinión pública hacia una
solución militar del conflicto armado. La
lucha contra el narcotráfico y su
imbricación con la lucha contra el
terrorismo renuevan las presiones
internacionales que alimentan el
conflicto armado, aunado a la expansión
del narcotráfico y los cambios en su
organización.
cuarto periodo (2005-2012) marca el
reacomodo del conflicto armado. Se
distingue por una ofensiva militar del
Estado que alcanzó su máximo grado de
eficiencia en la acción contrainsurgente,
debilitando pero no doblegando la guerrilla,
que incluso se reacomodó militarmente.
Paralelamente se produce el fracaso de la
negociación política con los grupos
paramilitares, lo cual deriva en un rearme
que viene acompañado de un violento
reacomodo interno entre estructuras
altamente fragmentadas, volátiles y
cambiantes, fuertemente permeadas por el
narcotráfico, más pragmáticas en su
accionar criminal y más desafiantes frente
al Estado.