Habla de Alejandrina, una vieja
cocinera de 60 años que le
gustaba rezar el santo rosario.
Ella trabajaba muy duro, ayudaba
a un seminarista pagando su beca.
Aunque ganaba muy poco, ella siempre ayudo
al seminarista, sin ella poder darse sus lujos
como debía ser.
LÁMPARAS REPRESENTATIVAS
ORAR Y PROCLAMAR
SERVIR
COLABORAR
TRABAJAR
Su deseo era que aquel seminarista le
diera su santa comunión, verlo cantar en
el altar y poder morir en brazos de él.
A pesar de que ya había tenido una
experiencia fallida, ella no perdía la
esperanza de ayudar.
Se sentía segura de que su nombre
estaba escrito en el cielo.
Un día su seminarista se enfermo
y no había esperanza de que se
salvara.
Alejandrina perdió todas sus
experiencia ,sentía que todo el sacrificio
que había hecho estaba perdido.
Al pasar los días le informa del seminario
que hay un niño que necesita ayuda para
poder continuar con sus estudios de
seminarista porque su padre había muerto.
Teniendo el alma en pedazos y ver de
que su sueño aún no se cumplía.
Decide ayudarlo, pero con la única condición que le
prometiera que en la primera misa cantada por él se la
ofrecería a ella.