Un campesino llamado Pahom, que
había trabajado dura y
honestamente para su familia, pero
que no tenía tierras propias
Un invierno se difundió la noticia de que esta dama iba a
vender sus tierras. Pahom oyó que un vecino suyo compraría
veinticinco hectáreas
Se pusieron a pensar y calcularon cuánto podrían, pidieron
emprestado , hicieron todo lo posibloe para conseguir el dinero
comprar Así que ahora Pahom tenía su propia tierra.
Un día Pahom estaba sentado en su casa cuando un viajero se
detuvo ante su casa. el hombre comentó que había muchas
tierras en venta por allí, y que muchos estaban viajando para
comprarlas. Las tierras eran tan fértiles, aseguró, Venderé mi
tierra y ni¡ finca, y con el dinero comenzaré allá de nuevo y
tendré todo nuevo
Pahorn se sentía complacido, pero cuando se habituó comenzó a
pensar que tampoco aquí estaba satisfecho. Quería sembrar más trigo,
pero no tenía tierras suficientes para ello, así que arrendó más tierras
por tres años. Fueron buenas temporadas y hubo buenas cosechas, así
que Pahom ahorró dinero.
Un día un vendedor de bienes raíces que
pasaba le comentó que acababa de regresar
de la lejana tierra de los bashkirs, donde había
comprado seiscientas hectáreas por sólo mil
rublos.