La emoción del sexo tiene en el fondo de sí misma la posibilidad de tres potencialidades constructivas, que son:
La perpetuación de la
humanidad.
El mantenimiento de la salud
La transformación de la mediocridad
en genio a través de la transmutación.
«el cambio, o
transferencia, de un
elemento, o forma de
energía, en otro».
La transmutación de la energía sexual
exige el ejercicio de la fuerza de
voluntad, pero vale la pena hacer el
esfuerzo a cambio de la recompensa.
El hombre alcanza sólo el estatus de genio cuando estimula su mente de tal forma que puede usar las
fuerzas disponibles a través de la facultad creativa de la imaginación.
la influencia sexual, procedente de una
fuente correcta, es mucho más poderosa
que cualquier sustituto de la eficacia que
pueda crearse sólo por la razón.
El deseo de expresión sexual es, con
gran diferencia, el más fuerte e
impulsor de todas las emociones
humanas, y, por esa misma razón,
cuando ese deseo se controla y se
transmuta en acción en lugar de en
expresión física, puede elevarle a uno
hacia la consecución de grandes
logros.