Como conocer la realidad?
Heráclito
Heráclito insiste de manera incesante en la multiplicidad. Una multiplicidad que, a pesar de todo, debe basarse en alguna ley: la realidad, al fin y al cabo, reclama una razón constitutiva última, pues «es siempre uno y lo mismo en nosotros, lo vivo y lo muerto, lo despierto y lo dormido, lo joven y lo anciano. Lo primero se transforma en lo segundo, y lo segundo en lo primero» . No hemos de dar importancia a los nombres que usamos para referirnos a las cosas, sino fijarnos más bien en la realidad como un todo.
Parménides
El aparente devenir de la naturaleza (physis) solo responde a opiniones (doxa) desencaminadas de los humanos. Parménides asegura, abriendo un debate que Sartre recogerá siglos más tarde al hilo del problema de la libertad, que la existencia de lo múltiple o del devenir ha de ser negada, en tanto que implica la identificación del ser y de la nada. Es la engañosa opinión la que nos sugiere que todo se crea y desaparece, pero el Ser es increado, imperecedero, inmóvil e ilimitado. En frase célebre de Parménides, «todo está lleno de Ser». Las palabras «nacer» y «perecer» solo adquieren sentido en el lenguaje humano. Porque, se pregunta el filósofo de Elea, «¿cómo en el curso del tiempo podría ser destruido el Ser? ¿Cómo podría llegar a existir?». Y más allá: ¿cómo podríamos conocer una realidad que no cesa de devenir y, por tanto, de no-ser? Parménides abre así una auténtica puerta de acceso al nihilismo.