Desarrollo Genético de los Seres Vivos Public

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Analizar el desarrollo genético en el medio en que nos desenvolvemos para después aplicar los conocimientos adquiridos en la resolución de problemas del entorno.

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¿Qué es la genética? El estudio de la herencia biológica. La genética estudia cómo se transmiten los caracteres de los padres a sus hijos.   ¿Qué es? La genética es una rama de la biología que estudia como los caracteres hereditarios se transmiten de generación en generación. Los genes son las unidades de información que emplean los organismos para transferir un carácter a la descendencia. El gen contiene codificada las instrucciones para sintetizar todas las proteínas de un organismo. Estas proteínas son las que finalmente darán lugar a todos los caracteres de un individuo (fenotipo). Cada individuo tiene para cada carácter dos genes, uno que ha hereda de su padre y otro de su madre. Hay genes que son dominantes e imponen siempre la información que contienen. Otros en cambio son recesivos y en este caso sólo se expresan en ausencia de los genes dominantes. En otras ocasiones la expresión o no depende del sexo del individuo, en este caso se habla de genes ligados a sexo.   ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su objetivo? La genética adquiere una especial relevancia cuando estudia la transmisión de enfermedades. Del mismo modo que se hereda de padres a hijos el color de los ojos, también existen enfermedades que se pueden transmitir a la descendencia, en este caso se habla de enfermedades genética o hereditarias. Estas enfermedades se producen porque la información para sintetizar las proteínas no es correcta, esto es ha mutado por lo que la proteína se sintetiza no puede realizar de forma correcta su función, dando lugar al conjunto de síntomas de la enfermedad.   ¿En qué consiste? Los genes son en realidad fragmentos de ADN (ácido desoxirribonucleico), una molécula que se encuentra en el núcleo de todas nuestras células y constituye una parte esencial de los cromosomas. El ADN es en definitiva, la molécula en la que se almacena las instrucciones que permiten el desarrollo y el funcionamiento de los organismos vivos. El ADN almacena esta información en un código de 4 letras (A, T, G y C). El conjunto de letras con las que se puede sintetizar una proteína se denomina gen. Alteraciones en esta información, pueden producir proteínas no funcionales que pueden provocar el desarrollo de una enfermedad. El paquete completo de instrucciones de ADN (también llamado Genoma), está dividido en 23 volúmenes de información llamados cromosomas. De cada uno de estos volúmenes tenemos dos copias una heredada de nuestro padre y otra de nuestra madre. Cada cromosoma contiene miles de genes.   Implicancia educativa   La educación … también debe contribuir a que los estudiantes comprendan algunos aspectos elementales relacionados con las aplicaciones tecnológicas y sociales de los conocimientos en el ámbito de la genética, noticias que proliferan en los medios de comunicación y que despiertan curiosidad y recelo en las personas. Así, por ejemplo: – Sería conveniente que los estudiantes conocieran la importancia, desde el punto de vista científico, de los estudios desarrollados sobre el genoma humano; las causas de ciertas enfermedades de carácter hereditario o que tienen su origen en problemas de esta naturaleza (síndrome de Down, albinismo, hemofilia...); o el significado de los procesos de clonación, así como sus posibilidades de aplicación en distintos grupos de seres vivos. – También habría que abordar algunos aspectos importantes relacionados con otras aplicaciones de la tecnología genética como: el significado de la utilización de las pruebas de ADN en diversos ámbitos (detección precoz de enfermedades, pruebas de paternidad, criminología...); la terapia génica (fabricación de hormonas, vacunas... a partir de la actividad de microrganismos genéticamente modificados); el estado actual de los conocimientos relacionados con las características, la fabricación y el consumo de los alimentos genéticamente modificados (alimentos transgénicos), y los debates que en torno a ellos tienen lugar a nivel científico y social; o la utilización de la ingeniería genética en ganadería y agricultura. La formación de los estudiantes en los ámbitos señalados puede y debe fomentar, de manera intencionada, aprendizajes de carácter actitudinal. En este sentido, la enseñanza de la herencia biológica podría contribuir a fomentar valores, normas y comportamientos en relación con: – el desarrollo de actitudes de rigor y flexibilidad intelectual y de hábitos de trabajo en grupo; la necesidad de justificar y fundamentar los puntos de vista en un contexto científico; o la adopción de actitudes de respeto hacia las opiniones de los demás; – la realización de valoraciones y la toma de postura, con mayor criterio, respecto a las ventajas sociales y las limitaciones de la aplicación del conocimiento científico; – el respeto hacia otras personas, como consecuencia de que los estudiantes sean conscientes de la identidad genética de la especie humana –con independencia de la existencia de distintas razas, poblaciones, culturas... intentando fomentar comportamientos no racistas– y comprendan la naturaleza genética de algunas enfermedades o de ciertas diferencias individuales (talla, grosor...).
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Quiz

Incluye 2 problemas de cada cruce: dominancia completa, dominancia intermedia, grupos sanguíneos, factor Rh y herencia ligada al sexo.
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Mind Map

Explicar las mutaciones y enfermedades congenitas
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Flashcards

Fichas sobre las caracteristicas, causas y definición de SD
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1.  En el aula de tercer grado hay 30 estudiantes en total, uno de los niños padece de hemofilia.       ¿Qué haría Ud. como docente para que él alcance los aprendizajes en las diferentes disciplinas sin ninguna complicación?   2.  El objetivo fundamental de primer grado es el aprendizaje de la lectoescritura, en caso que ud como docente tenga que atender una niña con Síndrome de Down,       explique mediante un contenido de Lengua y Literatura o de Matemáticas cómo desde la Planificación Didáctica y Psicoafectiva desarrollaría el Aprendizaje   3.  El daltonismo es una enfermedad donde el que la padece no puede distinguir algunos colores específicos.      Si en su aula tiene un niño/a con esta condición, explique cómo podría brindar una atención educativa para que alcance aprendizajes que contribuyan a una formación integral?   4.  Si ya conoce las características de un niño con el espectro de autismo (Asperger) y lo tiene integrado en un aula de clase como lo atendería metodológicamente.   5.  En caso que usted tenga un niño con autismo en el aula de qué manera lo atendería para que alcance sus competencias.   6.  Si usted llegara a tener dentro de sus alumnos uno que presenta Trastorno de Déficit Atencional ¿Qué haría para atenderlo en el aula y que este alcance las competencias                  expresadas en los programas de estudio?   7.  De 30 estudiantes de un segundo grado un niño presenta Trastorno de Déficit Atencional e hiperactividad (TDHA) ,la docente que lo atiende se desmotiva porque generalmente       este niño se mantiene la mayor parte fuera del aula y no cumple con las tareas .      a.   ¿Qué le sugiere usted a la maestra para la atención de este niño?      b.    En caso que usted fuera su maestro. ¿Qué haría ante esta situación?
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Algunas medidas educativas que pueden ayudar a focalizar y sostener la atención de los niños en las diferentes situaciones de aprendizaje a las que han de enfrentarse
Estrategias de atención educativa a niños con discapacidades genéticas: Síndrome de Down: Algunas medidas educativas que pueden ayudar a focalizar y sostener la atención de los niños con síndrome de Down en las diferentes situaciones de aprendizaje a las que han de enfrentarse, son las siguientes:     Evitar en lo posible toda fuente de estimulación que no proceda del propio material de trabajo. Por ejemplo, es conveniente colocar al alumno alejado de las ventanas, la puerta y los lugares del aula donde pueda distraerse, bien porque tenga acceso a otros materiales o porque reciba estímulos externos que puedan atraer su atención. En algunos casos, sentarle cerca del profesor puede permitir un mejor control de su nivel de concentración en cada momento. Es recomendable, también, retirar de su mesa los objetos que no vaya a utilizar en ese momento, por su posible efecto distractor.     Estructurar al máximo las situaciones de aprendizaje y presentar la tarea que ha de realizar de forma muy definida, de manera que sepa en todo momento lo que ha de hacer y lo que se espera de él. El programa ha de ser predecible y lo más simplificado posible, alejado de situaciones de incertidumbre, para favorecer la concentración y el trabajo autónomo.     La confección de paneles visuales o pictogramas con los horarios del niño, en los que quede claramente especificada la actividad que ha de realizar en cada momento, resulta sumamente eficaz para que organice su horario y centre más fácilmente su atención.     El material de aprendizaje deberá estar detallado paso a paso y organizarse paulatinamente desde las situaciones más simples hasta las más elaboradas.     Hacer comprender al niño cuáles son los estímulos importantes, que ha de determinar el profesor al comenzar la tarea. Mostrarle aquello que es esencial para completar la actividad y retirar o minimizar la presencia de información innecesaria.     Se puede también aumentar la intensidad de los estímulos significativos para atraer visualmente la atención del niño. Los títulos, los gráficos, las imágenes, los esquemas y los organizadores previos de las lecciones son muy útiles para este cometido.     En el caso de las fichas de lectura, por ejemplo, se ha de comenzar utilizando letras más grandes o marcadas de forma más intensa, con colores que recalquen claramente sus contornos sobre el fondo. Más tarde, se irán adaptando progresivamente a su nueva capacidad de atención, a medida que ésta vaya mejorando. En las actividades de pre-escritura, se comenzará con puntos y líneas más gruesas, que le resulten más fáciles de seguir para, poco a poco, ir reduciendo el tamaño y la presencia de esos apoyos visuales.     Facilitarle material altamente estimulante y atractivo, de forma que llame su atención y le sea sencillo concentrarse en él. No obstante, también se ha de procurar no presentarle estímulos excesivamente intensos, que puedan originar estados de tensión o de ansiedad. Se da el caso de algunos niños con síndrome de Down a los que las situaciones excesivamente ruidosas o con multitud de estímulos, como fiestas, celebraciones o actos públicos, les ponen nerviosos y les resultan especialmente molestas.     La duración de las tareas debe ser corta, de tal manera que se adecue al tiempo que puede mantener su atención. En este sentido, es más eficaz realizar muchos ejercicios de poca duración que se irán alternando cuando se compruebe que le cuesta continuar con ellos. También se ha de tener en cuenta que necesitarán tiempo para cambiar de una tarea a otra, por lo que los cambios han de estar bien planificados y se les ha de avisar de ellos con suficiente antelación.     De forma complementaria, se ha de ir alargando paulatinamente la duración de los ejercicios, intentando que poco a poco se vaya acostumbrando a mantener su concentración durante periodos cada vez más largos de tiempo.     Supervisar con bastante frecuencia el trabajo para orientar al alumno y centrarlo en la tarea. Es recomendable que el maestro tenga previstos determinados momentos a lo largo de cada sesión de clase para realizar comprobaciones periódicas de la actividad que está realizando. Al principio el niño requerirá de la presencia frecuente del profesor, que le dirá alguna frase o le conminará a continuar, pero más tarde un simple gesto o una mirada han de bastar.     Como contrapunto a la anterior medida, es imprescindible ir disminuyendo el grado de dependencia del adulto progresivamente, de forma que el niño sea capaz de realizar las tareas sin la presencia y el ánimo permanente del educador. El trabajo autónomo ha de constituirse en un objetivo prioritario dentro de la planificación educativa con este tipo de alumnado.     Insertar breves momentos de descanso entre aquellas actividades que exijan una fuerte concentración. Por ejemplo, tener previstos juegos, actividades lúdicas o periodos de deambulación controlada entre las tareas de clase.     Intercalar ejercicios de diferente nivel de dificultad, de forma que uno que precise más esfuerzo de atención sea seguido por otro más sencillo, con menor exigencia atencional, o más motivador, de mayor interés para el niño.     El entrenamiento en autoinstrucciones verbales puede también ser útil como estrategia para entrenar al alumno en el control autónomo de su atención (Kendall et al., 1980; Kirby y Grimley, 1986; Miranda et al., 1998; Orjales y Polaino, 2004). Con frecuencia, los niños con síndrome de Down se hablan a sí mismos en voz baja, repitiendo las instrucciones que han recibido para realizar una determinada actividad. Los pasos en el proceso de entrenamiento pueden ser:     Modelado de la tarea por el educador, mientras describe en voz alta lo que está haciendo. El educador mostrará al niño lo que ha de hacer realizándolo en su presencia y expresando de viva voz cada uno de sus movimientos.     Seguir siempre la misma secuencia a la hora de expresar el contenido de las verbalizaciones: a) Definición del problema o tarea (“¿qué tengo que hacer?”). b) Aproximación al problema planificando la estrategia general y focalizando la atención en cada uno de los pasos (“ahora tengo que…”). c) Mensajes de autorrefuerzo (“bien, lo estoy haciendo bien”; “tengo que seguir así”); d) Autoevaluación y generación de alternativas de corrección de errores (ej.: “eso es”; “debo ir más despacio”; “tengo que pensar antes de continuar”, etc.). Esta secuencia se puede resumir en un cartel o lámina en la que se recojan, bien por escrito o bien con imágenes o pictogramas, los pasos del proceso, de forma que esté siempre a la vista del niño cuando lo necesite.     Realización de la tarea por el niño, con la dirección de las verbalizaciones del instructor en voz alta.     Realización de la tarea por el niño, mientras que se da las instrucciones a sí mismo en voz alta.     El alumno ejecuta la tarea al mismo tiempo que susurra las autoinstrucciones.     En la fase final el niño realiza la tarea bajo la dirección de las autoverbalizaciones internas, que acaba automatizando.     Es práctico también el entrenamiento en auto-observación de la propia conducta, haciéndole consciente de sus actuaciones y sus errores (Miranda et al. 1998). Hacer ver al niño su propia actuación le ayudará a centrarse en lo que hace y a mejorar su atención en las diferentes actividades tales como: rompecabezas de dibujos, letras y figuras geométricas simples, Secuencias de trazos y ejercicios de punteado. Seguir rutas, detección de errores en dibujos sencillos y en dibujos con figuras geométricas, buscar diferencias, localización de dibujos repetidos y de dibujos y figuras enmascaradas u ocultas, laberintos, lottos, Puzzles, rompecabezas y construcciones, Series. Seriación de dibujos, figuras, letras o números, copia de modelos mediante puntos, copiar o completar figuras en el espacio, sopas de letras, búsqueda de palabras, búsqueda de dibujos, letras o números iguales o diferentes a uno dado, tachar una determinada letra, número o figura, ejercicios de come letras, identificación de palabras, números o imágenes, ejercicios para completar palabras y frases   Autismo: Algunas estrategias que se pueden aplicar con este tipo de niños son: Trabajar con él durante períodos cortos y prolongarlos poco a poco. Fomentar un ambiente del aula estructurado, anticipando al menor las actividades a desarrollar. Brindarle un mayor número de experiencias variadas y motivarlo hacia el aprendizaje con alegría, con objetos llamativos y de su interés. Ayudarle y guiarle a realizar la actividad hasta que lo pueda realizar sólo. Fomentar el interés por los objetos y las personas que lo rodean. Ofrecerle muchas oportunidades de éxito y conducirle a explorar situaciones nuevas. Ignorar, en la medida de lo posible, los berrinches o rabietas ya que son una medio para obtener o evitar algo. Establecer pautas para obtener algo y asegurarse que cumpla la orden que provocó el berrinche, una vez superada la crisis. Utilizar estrategias para la modificación de la conducta como: “tiempo fuera”, o el “no” contundente. Para atraer su atención se le debe repetir frecuentemente su nombre y “mírame”, buscar constantemente el contacto visual. Después de realizar una actividad procure brindarle siempre un refuerzo (aplausos, abrazo, elogio, etc.). Para que logre ejecutar actividades en la mesa, debe establecerse primero el repertorio básico para el aprendizaje (permanecer sentado, mirar a los ojos, manos quietas). Al planear, tomar en cuenta que una actividad que le agrade al niño, puede reforzar una actividad que le guste menos. Aprovechar los hechos que ocurren a su alrededor y su utilidad para fomentar los aprendizajes en el aula. Secuenciar las actividades de lo fácil a lo difícil. Planear actividades donde el menor tenga un rol principal y que fomenten su interacción con sus compañeros y adultos. Es importante se firme y constante en las conductas y aprendizajes que se quieren lograr, ya que el niño puede ser muy hábil y acabar manejando la situación. Los factores claves con niños con características de este tipo, son el afecto, la firmeza y una muy buena planeación de la clase, con las adecuaciones necesarias para el menor. Asperger: A continuación, se citarán una serie de pautas de comportamiento que podrían ser útiles de cara a maximizar sus logros, su potencial y su calidad de vida en el aula. Crear un plan de trabajo personalizado para cada niño, según sus intereses, demandas, necesidades, etc. Crear un clima de afecto y comprensión. Establecer una rutina de trabajo. Son niños que funcionan muy bien con rutinas. Asegurar un ambiente estable y predecible. Como acabamos de decir, son niños que funcionan de manera rutinaria, es decir, son muy inflexibles y no toleran bien los cambios. Por lo tanto, se tendrían que evitar los cambios inesperados. En caso de que se vaya a dar un cambio avisar al alumno anticipadamente del cambio para que lo comprenda. Marcar un comienzo y un final claro en las tareas. En cada inicio de una nueva actividad dar instrucciones cortas y precisas, asegurándose del entendimiento. De esta manera el niño o niña no se colapsará con tanta información. Establecer metas a corto plazo. Fraccionar las tareas en pequeños pasos. Evaluar la dificultad de cada tarea en función de las habilidades del alumno, aumentando gradualmente la dificultad. Incluir temas de interés generales y particulares, no sólo los gustos restringidos que él tenga, aunque también es muy útil crear ejercicios detallados y específicos con sus gustos, pues mantiene su motivación alta. Evitar en lo posible la crítica y el castigo. Cuando las respuestas del niño autista sean incorrectas, se le debe proporcionar la instrucción otra vez, volver a explicárselo, no castigándolo. Fomento de la participación activa en el aula, de la inclusión del niño en el grupo. Utilizar apoyos visuales y otros instrumentos de organización. Se tendrán que considerar las adaptaciones curriculares en las áreas que lo requieran. TDAH: Estas actividades de se pueden situar dentro de tres elementos: Un ambiente estructurado.             Los alumnos con TDAH aprenden con más facilidad cuando la lección está cuidadosamente estructurada debido a la dificultad que tienen para organizar antes de actuar. En muchas ocasiones pueden no recibir las instrucciones completas aunque lo parezca, por lo que te recomendamos poner en práctica lo siguiente: Adelanta la organización: Prepara a los alumnos para las lecciones y actividades que se van a llevar a cabo, explicando el orden en el que se va a desarrollar cada elemento a lo largo del día. Revisa lecciones anteriores: Revisa los contenidos de la lección que se vieron por última vez, haciendo hincapié en los temas que más dificultades causaron y respondiendo de nuevo a algunas de las preguntas que surgieron durante esa clase. Proporciona materiales de apoyo: Esto es realmente útil para apoyarles a la hora de realizar deberes y también para que puedan profundizar en lo que se ha estudiado. Simplifica las instrucciones: Cuanto más sencillas y cortas sean las instrucciones y las tareas que se le den a los niños con TDAH más probabilidades hay de que completen lo que se les ha pedido y hagan una gestión efectiva del tiempo. Avisar sobre las novedades: Si hay cualquier cambio en el horario de clases o alguna variación en la rutina debes resaltarlo varias veces y asegurarte de que se han enterado. Horarios visibles: Habilitar en el aula un espacio para colocar el horario semanal y permitir que lo consulten siempre que sea necesario. Listado de errores frecuentes: Entrégale al alumno con TDAH un folio donde por asignatura anotéis los errores que suele cometer, para que a la hora de hacer deberes, por ejemplo, pueda revisarlos y no los cometa de nuevo. Listado de materiales para hacer los deberes: Esto le ayudará a organizarse y le facilitará el poder revisar que tiene las cosas necesarias para realizar todas las tareas. Cuadernos de colores: Organiza con el alumno con TDAH el material de cada asignatura a principio de curso. Establece un cuaderno para cada asignatura o una pegatina de color en cada cuaderno, que le ayude a organizarse mejor. Fechas de entrega y exámenes: Es muy útil reservar siempre un mismo espacio en la pizarra para anotar las fechas de entrega de tareas o de exámenes, dando tiempo para que ellos lo anoten también. 2. Un ambiente predecible Es importante tener en cuenta que para un estudiante con TDAH el cambio de una asignatura, tarea o clase a otra resulta especialmente complicado, por lo que cuanto más predecible sea lo siguiente, más facilidad tendrá para adaptarse. Se predecible: La estructura y estabilidad son elementos muy importantes para los niños con TDAH, muchos de ellos no se adaptan bien al cambio. Por ello puedes explicar las cosas de forma muy segmentada, con pasos muy concretos, que dejen muy claro lo que se espera de ellos y las consecuencias por no realizarlo. Establece expectativas de aprendizaje: Explícales a los alumnos qué es lo que se espera que aprendan durante la clase. De esta forma estableces unas metas alcanzables y medibles desde un principio. Establece expectativas de comportamiento: Deja claro cómo deben comportarse los estudiantes mientras desarrollan las actividades o se les explica la lección. Indica los materiales necesarios: Es mejor que identifiques los materiales que son necesarios (por muy evidentes que puedan parecer) a que ellos tengan que ir descubriendo o deducir qué es lo que necesitan. Destaca los puntos clave: Cuando entregues tareas a los niños subraya o resalta las palabras más relevantes para facilitar que los niños con TDAH no pierdan el foco sobre lo que hay que hacer. Si estáis leyendo un enunciado en la clase, puedes hacer un ejercicio para identificar los elementos más importantes de la tarea. Avisos: Puede resultar muy útil que avises a los alumnos de que una lección está a punto de acabar. Puedes avisar con 5-10 minutos de antelación el tiempo que queda antes del cambio, para que se vayan preparando. También puedes avisar al principio de la clase el tiempo que se va a empeñar en cada lección. 3. Un ambiente adecuado para el aprendizaje Siéntale en primera fila: Al estar más cerca de la pizarra y del profesor se distraerá menos y le será más fácil mantener la atención. Evita apartarle o aislarle en un rincón de la clase porque puede afectar negativamente a su autoestima y puede favorecer conflictos con sus compañeros. Evita ponerle en evidencia: Procura no hacer diferencias entre estudiantes con TDAH y sin él, puesto que esto podría causar rechazo por parte de los compañeros. Por supuesto, evita siempre usar el sarcasmo o la crítica. Utiliza materiales audiovisuales: El empleo de medios diferentes (vídeo, proyector, audio…) facilita que los alumnos en general, y especialmente los que tienen TDAH presten más atención. Puedes combinarlo con trabajos en grupo para incentivar el compañerismo. Control de la agenda: Este control debes realizarlo a diario, para asegurarte de que han apuntado todas las tareas, y también que han metido en su mochila todos los materiales necesarios para realizarlas. En el caso de adolescentes, hay que realizar este control de una forma más sutil, para no dañar su autoestima. Comprueba el rendimiento: Debes estar pendiente del comportamiento de los alumnos para detectar posibles muestras de frustración. Proporciona más explicaciones a estos alumnos para que comprendan el contenido de la lección y sean capaces de realizar las tareas y resolver los problemas. Facilita que corrijan sus propios errores: Explica en cada tarea cómo identificar y corregir los errores, y proporciona un tiempo razonable para que puedan revisar su trabajo. Recuérdales elementos especialmente complicados o excepciones que deben tener en cuenta. No limites el tiempo de los exámenes: Los exámenes con tiempo limitado pueden perjudicar notablemente a los niños con TDAH, debido a la presión del examen y del tiempo, es posible que no lo puedan completar satisfactoriamente. Puede ser de gran ayuda que permitas que los niños con TDAH dispongan de más tiempo o puedes facilitar para ellos otro formato de evaluación, a través del cual les resulte más sencillo demostrar su conocimiento. Ordenar el pupitre: Reserva 5 minutos al día para que los alumnos organicen sus pupitres y mochilas, para que tengan los materiales necesarios a mano, y sea más fácil pasar de una asignatura a otra, evitando distracciones.     Hemofilia:    El niño con hemofilia puede y debe disfrutar  de  un  patio  de  juegos  como todos   sus   compañeros, sólo   es   necesario,   tomar   ciertos recaudos   y consideraciones,  que  también  incluyen  los  espacios  y  agrupamientos  de  la escuela primaria y secundaria. Algunas de estas consideraciones son: realizar un reconocimiento previo con el niño sobre los modos de usos y precauciones de cada  juego,  de  modo  que  él  se  familiarice  con  los mismos; recordar  indicaciones  en  forma  regular  antes  de  utilizar  un  espacio abierto; promover grupos reducidos en el patio de juegos, lo que hará menor las posibilidades de golpes y encontronazos; si es una práctica habitual el “trencito”, es recomendable que  el  niño con  hemofilia  pueda  ir  de  la  mano  de  la  docente,  a  fin  de  evitar pisotones  o  tropiezos;  al  igual  que  con  la  “fila”  en  la  escuela primaria/secundaria, sería mejor que el niño/joven se forme último; en  juegos  en  el  patio  es  preferible  no  colocar  un solo  punto  de encuentro   (todos   buscamos   a...)   y   en   los   juegos   de   persecución realizarlo en grupos de pocos niños a la vez; si se realizan modificaciones en la distribución de los muebles y áreas es recomendable avisar a  los  niños  previamente  estas  modificaciones, ya que uno automatiza ciertos recorridos; se  puede  incorporar  también  la  posibilidad  de  juegos  tranquilos  en  el patio  como  opción  en  la  que  pueda  participar  cualquier  niño.  De este modo, el día que el niño  con  hemofilia  deba  hacer  reposo  tendrá  una posibilidad de juegos con otros; siempre debe haber un adulto supervisando la actividad. Daltonismo:   El daltonismo es un problema visual genético que dificulta la percepción de los colores, generalmente es hereditario y no tiene ningún tratamiento posible, pero las personas afectadas por esta dolencia conviven con ella con total normalidad y no afecta demasiado a su día a día. Es en la infancia cuando más problemas puede presentar el daltonismo, también llamado 'ceguera de los colores', ya que el niño no puede aprender los colores como los demás. El hecho de que no pueda distinguir ciertas tonalidades puede causarle también problemas de aprendizaje si los libros de texto no están adaptados y requieren la identificación de colores. Muchos padres tardan en darse cuenta de que su hijo es daltónico. Es cuando el niño empieza a colorear cuando descubren que puede tener algún problema en el desarrollo del sentido de la vista. Si el niño pinta el cielo de color verde, por ejemplo, es un indicio de daltonismo, aunque la primera impresión sea que tiene una imaginación desbordada. El niño daltónico nunca va a poder distinguir los colores, pero eso no significa que no tenga que saber de qué color son las cosas. Un truco para que el niño puede colorear en clase como los demás niños es colocar en cada lápiz un pequeño cartel indicando de qué color es. El ingenio de los padres y los profesores es importante para que un niño que no puede distinguir los colores no se vea excluido del ritmo normal de sus compañeros y pueda tener problemas de autoestima. También existe un código para distinguir los colores, a modo de método braille para la lectura de las personas invidentes, que facilita la integración de los niños daltónicos. Se llama ColorAdd y se trata de la identificación de los colores mediante símbolos. Cinco símbolos fundamentales que permiten identificar los tres colores primarios y también el blanco y el negro. A partir de ahí, los símbolos se conjugan para las diferentes tonalidades y de esta forma el niño reduce las consecuencias de la falta de percepción en los colores.   Bibliografía: Educación, M. d. (2016). Hemofilia en la Escuela. Córdoba, España: Fundación de Hemofilia. Kendall PH, Padawer W, Zupan B. Developing self-control in children. A manual of cognitive-behavioral strategies. Minneapolis. Minnesota. 1980. Kirby EA, Grimley LK. Understanding and Treating Attention Deficit Disorder. Pergamon Press. New York. 1986.   Shire. (27 de Agosto de 2018). TDHA y tu. Obtenido de http://www.tdahytu.es/manejar-el-tdah-en-clase/
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