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Notizen

Apunte Selectividad. Platón

Sofia Villa Navarro Spanisch 3,8Durchschnittliche Bewertung 3,8 von 5 (5 Bewertungen) 1 Seite

Inhalt der Notizen (1)

Seite 1

Platón.

La filosofía de Platón es un intento de superar el

relativismo y escepticismo sofista que convierte en un absurdo la búsqueda de

la verdad y que hacen además imposible la convivencia en la polis. En este

sentido, la influencia de Sócrates sobre Platón es fundamental para entender el

pensamiento platónico puesto que esta lucha contra los sofistas había sido

también la preocupación de Sócrates.

El eje desde el que hay que interpretar la filosofía de

Platón es su finalidad política, toda su obra responde al interés por organizar

un sistema político justo y entorno a este sistema se articulan las reflexiones

de Platón sobre el conocimiento, la realidad, la educación, y la moral. Sus

diálogos reflejan esta preocupación concretándose en el modelo ideal de Estado,

un Estado que educará a los gobernantes en la filosofía para que alcancen la

idea del Bien y sean capaces, por tanto, de gobernar con justicia.

La teoría de las

ideas o formas es una alternativa al relativismo de los sofistas y la

concepción central de la filosofía platónica.

Platón piensa que si la ciencia consiste en un conjunto de

afirmaciones universales, necesarias e inmutables, y la ciencia existe y tiene

valor, solo puede ser porque existen objetos, realidades universales,

necesarias e inmutables. Como estos objetos no existen en el mundo sensible,

compuesto todo él por cosas concretas y variables, tienen que tener su sede en

“otro mundo”, en el mundo de las ideas. No existe pues solo un mundo, sino,

dos: el mundo sensible (viviente

sensible, mundo de las apariencias) y el mundo

ideal (viviente inteligible o mundo de las ideas), cuya relación es de

imitación (mimesis),las cosas del

mundo sensible son un reflejo de las esencias o formas o ideas de mundo ideal y

las ideas son los modelos que las cosas concretas imitan en mayor o menor

grado, y también se da una relación de

participación (metesis),

concepto que le traerá problemas a Platón en la vejez ya que si la idea entra a

formar parte de la cosa sensible pierde su unicidad, su trascendencia y de esta forma la relación

entre los dos mundos no queda explicada satisfactoriamente.

Las ideas son modelo

de las cosas, no son meros esquemas mentales (conceptos universales), sino que son la auténtica realidad y puede decirse por tanto que

las cosas existen gracias a ellas. Afirma Platón que las ideas son causas de

las cosas y que todos los juicios que emitimos sobre las cosas tienen como

referencia la idea correspondiente, por ejemplo, una acción es justa porque

existe la idea de justicia.

Las ideas son

realidades extramentales, transcendentes

que habitan en un mundo más allá, son eternas

e inmutables puesto que están fuera del espacio y del tiempo, únicas, cada idea es un patrón absoluto,

que es la unicidad frente a la

pluralidad, inmateriales, extremadamente perfectas

e inteligibles, solo pueden ser conocidas por la razón y no por los

sentidos.

Al hablar de los dos mundos, entre los que Platón situaba

otro como es el mundo matemático, hay una intención teórica o científica que

consiste en conocer el mundo ideal a través de la razón (en el mundo sensible

todo cambia constantemente, por tanto solo puede hacerse ciencia de las ideas)

;y otra intención práctica que

consiste en aplicar este verdadero conocimiento a la vida de cada uno (aspecto

ético: Platón quiere fundamentar la virtud en el saber: solo puede ser justo

quien conoce la idea de justicia) y a la vida social (aspecto político: los

gobernantes han de ser filósofos que se guíen por ideales absolutos).

Este mundo que la

razón conoce está jerarquizado y las

ideas ni están totalmente mezcladas (sería un caos) ni totalmente separadas,

sino convenientemente relacionadas. Como más cercanas al mundo sensible sitúa a

los arquetipos de las sustancias, seguidas de los entes matemáticos y después

de las ideas de Justicia y Belleza, siendo el Bien la idea más perfecta.

Este mundo ordenado y absolutamente perfecto (ni le sobre ni

le falta nada) ha servido de base, junto

a la masa caótica y absolutamente desordenada, para la aparición del mundo

sensible con la ayuda del demiurgo. El demiurgo

(tal vez un recurso didáctico y no un ser realmente existente) vuelve su mirada

hacia el mundo real y lo que allí contempla lo plasma en la masa caótica,

surgiendo así el mejor de los mundos posibles. Ese mundo sensible (que lo

percibimos por los sentidos) está compuesto por los seres materiales, cambiantes, perecederos, imperfectos, donde

hay generación y corrupción, está

dispuesto de forma geocéntrica, y a los diferentes elementos naturales (agua,

aire, fuego y tierra) les hace corresponder con diversos poliedros regulares en

su esfuerzo de matematización.

Dualismo antropológico

En cuanto a la concepción

del ser humano, el dualismo metafísico se traduce en un dualismo

antropológico. Según Platón hay en el hombre dos principios opuestos: el cuerpo

y el alma inmaterial e inmortal que nos vincula al mundo de las ideas. Dado que

el mundo de las ideas es el lugar originario del alma, ésta posee las

características propias de dicho mundo. En otras palabras, el alma es eterna e

inmortal, además de principio de vida y

de conocimiento. El cuerpo nos arrastra hacia lo material y dificulta el

ascenso del alma hacia las ideas. El alma es una realidad intermedia entre los

dos mundos.

La relación entre

alma y cuerpo es accidental (el alma

cometió un fallo y por eso es castigada a entrar en contacto con el cuerpo) y antinatural (puesto que el lugar

natural del alma es el mundo de las ideas).

En lo que respecta al alma el rasgo fundamental es su inmortalidad, un concepto clave

en el pensamiento de Platón e imprescindible para sostener la teoría de las

ideas (reminiscencia). La inmortalidad del alma permite a Platón la posibilidad

del conocimiento de las ideas que queda garantizado porque, como ya hemos

dicho, el alma ha existido con anterioridad al cuerpo y sobrevivirá después.

Platón parece aceptar la teoría órfico-pitagórica de la trasmigración de las almas: el alma

está condenada por alguna falta cometida a vivir en un cuerpo como una prisión.

Los deseos corporales arrastran al alma al mundo sensible y son un obstáculo

para que vuelvan a contemplar las ideas. Mientras está unida al cuerpo, el alma

debe concentrarse en la purificación

y ejercer el control sobre las pasiones desligándose del cuerpo lo más posible.

A este respecto, Platón exige un doble

esfuerzo. En primer lugar, un esfuerzo físico, que se lleva a cabo mediante

la gimnasia y otros tipos de ejercicios corporales.En segundo lugar, un

esfuerzo intelectual, que tiene lugar

mediante las ciencias, astronomía, música, arte, las matemáticas y, sobre todo,

la dialéctica. Solo así el alma podrá retornar a su mundo originario, el de las

ideas, y lograr de un modo pleno el saber de la verdad. La muerte es la

liberación del alma, aunque si no está suficientemente purificada deberá trasmigrar

a un nuevo cuerpo y continuar el ciclo de las reencarnaciones.

El dualismo platónico (alma-cuerpo ) también se extiende a

su concepción del alma porque no toda ella es igualmente inmortal. Divide el alma en tres partes con tres

funciones diferentes: alma racional (cabeza) que es el principio del

conocimiento, inmortal y producida por

el demiurgo, siendo su virtud la prudencia (diferencia entre el Bien y el Mal);

y otras dos que son el principio de vida y por tanto mortales y producidas por

los dioses, son: alma irascible (tórax) cuya virtud es la fortaleza (capacidad

para soportar cualquier circunstancia); y el alma apetitiva (abdomen) que debe

practicar la virtud de la moderación (equilibrio),de este modo el individuo

será justo y alcanzará a través de la virtud la felicidad (eudemonismo). Si cada parte del alma no hace lo que le corresponde

el hombre caerá en la temeridad y en el desenfreno, pero si cada parte cumple

su función el individuo será justo y feliz.

Dualismo gnoseológico. Teoría del conocimiento

Para Platón el conocimiento

científico consiste en la contemplación

de las ideas. Sin embargo, las ideas pertenecen a un mundo distinto del

mundo sensible en el que vive el hombre, entonces se plantea el problema de

cómo puede el hombre llegar hasta ellas. Platón responde con dos teorías basadas en el carácter

intermediario del alma: la reminiscencia

y la dialéctica, y un elemento emocional que impulsa al alma en su proceso

hacia las ideas: el amor.

La reminiscencia.

Las ideas no se pueden percibir por los sentidos corporales, la razón ha tenido

que conocer antes. Para explicar los conocimientos innatos, Platón recurre a la

doctrina órfico-pitagórica de la inmortalidad del alma. Según esta teoría, las

almas no son solo inmortales, sino también eternas. Esto significa que no solo

continuarán existiendo después de la muerte del cuerpo sino también que existen

antes de su unión con él. El alma ha estado en el mundo de las ideas y las ha

contemplado. Cuando vuelve al mundo sensible para unirse a un cuerpo, las

olvida, pero al contemplar las cosas puede recordarlas: conocer es, pues, recordar (lo que ya hay en el alma). Para Platón,

por tanto, todo conocimiento es recuerdo (anamnesis) de las ideas o esencias de

las cosas que nuestra alma ha contemplado durante su preexistencia en el mundo

inteligible. La ignorancia no es, pues,

otra cosa que el olvido de tales ideas. Por tanto, el conocimiento sensible

tiene algún valor, ya que proporciona la ocasión para el recuerdo. (El

conocimiento, la virtud no se enseña sino que está ya en el alma y solamente

hay que descubrirla).

La dialéctica,

constituye el saber verdadero o grado más alto de conocimiento. En el

pensamiento platónico, la dialéctica consiste en un procedimiento propio del

conocimiento racional. Se trata de una técnica o un método para descubrir la

verdad suprema, la suprema realidad. Platón entiende la dialéctica como el

método mediante el cual se asciende gradualmente desde el conocimiento sensible

hasta el verdadero conocimiento que consiste en la contemplación directa de las

ideas. Ahora bien, este proceso no basta, es preciso continuar ascendiendo de

idea en idea hasta la suprema idea, que es el Bien. El filósofo, que será quien llegue a contemplar la idea de

el Bien, no debe quedarse contemplando el mundo de las ideas sino que tiene la

responsabilidad social de bajar y enseñar a los ignorantes. (La dialéctica está

dedicada a la educación del gobernante).

Este ascenso hacia el verdadero conocimiento se produce a

través de diferentes niveles de conocimiento descritos en La República de

manera metafórica mediante el símil de

la línea. Este símil presenta una línea dividida en segmentos desiguales.

El primer segmento corresponde al conocimiento del mundo sensible - el interior

de la caverna – puesto que el camino hacia el conocimiento, empieza por la

realidad sensible. Su rango es de segundo orden en relación con el conocimiento

inteligible, pues al estar referido a objetos que cambian y varían, nunca puede

ofrecer una certeza científica, sino solo probabilidades. Acerca de esta

realidad cambiante no es posible, como hemos visto, hacer ciencia, de manera

que Platón denominaba a este conocimiento opinión (Doxa).

Este segmento de la opinión aparece a su vez dividido en dos:

-

El grado más bajo de conocimiento es la imaginación o conjetura, es el

conocimiento de sombras (el prisionero encadenado en el fondo de la caverna ve

las sombras sobre la pared) propio de la mayoría de la humanidad, donde el

individuo no es consciente de su ignorancia, se siente agusto en ese nivel.

-

Un segundo grado del conocimiento es la creencia (grado de conocimiento

superior pero todavía engañoso donde se contemplan los objetos sensibles) (prisionero

liberado que ve las cosas por la luz del fuego). Tiene por objeto la

comprensión ordenada de las cosas naturales y artificiales. Estos objetos, una

vez ordenados y comprendidos por la razón, dan lugar a las ciencias de los

objetos sensibles. En este nivel y teniendo en cuenta el proceso de educación

que Platón propone para su Estado ideal, el individuo aprenderá matemáticas en

forma de juego, gimnasia, música y será acercado a los peligros, todo esto

hasta los 20 años.

El conocimiento del mundo inteligible recibe el nombre de

ciencia (Episteme) y aparece en otro

segmento, correspondiente al exterior de la caverna, también dividido en dos partes:

-

El

pensamiento discursivo (el prisionero sale al exterior, ve las cosas

reflejadas, todavía cegada la vista por el Sol) Propio de los matemáticos,

conocimiento intermedio entre el mundo sensible y el mundo inteligible, donde

se descubren verdades pero todavía basándose en el estudio de imágenes

sensibles. Este periodo durará 10 años y comprenderá el estudio de aritmética,

geometría, astronomía y armonía.

-

La

inteligencia o conocimiento intuitivo, el ámbito ya de la dialéctica. Su

objeto consiste en el conocimiento de la auténtica realidad. Constituye el

grado máximo y más perfecto, pues consiste en contemplar las esencias de las

cosas en sí mismas. Esta contemplación o ciencia perfecta es lo que para

Platón, proporciona la dialéctica, el método propio de la filosofía. (El

liberado ya es capaz de mirar directamente al sol que es el Bien).

La dialéctica es el método propio de la filosofía, pero es

algo más que un proceso intelectual, porque necesita de una disciplina de

purificación del alma. Platón señala además un componente emocional en este

ascenso al conocimiento: el amor. Si

la dialéctica viene a ser un proceso hacia la abstracción, el amor (eros), nos

lleva también por ese camino, en el sentido de que induce a una idealización

progresiva del objeto amado – de ahí amor platónico.

En el Fedro, el amor es la fuerza que empuja al alma en su

ascenso y le restituye las alas perdidas en el descenso. El amor es también el

tema del Banquete (otra obra), donde el discurso de Sócrates describe el amor

como la guía del alma a través de la belleza hasta la contemplación de la idea

de Belleza en si. El amor – como la dialéctica – necesita de una disciplina

ascética destinada a purificar el espíritu y prepararlo para la contemplación

de las ideas.

Ética y política

Para alcanzar el Bien no bastan la dialéctica y el amor, es

necesaria la virtud. Platón entiende la virtud

como:

-

sabiduría

(intelectualismo moral, para superar el relativismo de los sofistas)

-

purificación

(influencia órfico - pitagórica)

-

armonía

(la justicia es la virtud

fundamental, la virtud suprema).

Para Platón, la justicia constituye el fundamento de su

Estado ideal, consiste en la armonía entre las tres partes del alma cuando cada

una cumple con las funciones que le son propias. En consecuencia, Platón asigna

a cada parte del alma una virtud.)

Las virtudes del alma:

-

La parte

racional (debe ser prudente (sabia) para saber dirigirse al mundo de las

ideas al que pertenece y para guiar adecuadamente a la parte irracional. La

virtud que le corresponde, por tanto, es la prudencia)

-

La parte

irascible (debe ser valerosa para afrontar los contratiempos con entereza,

y le corresponde la fortaleza del ánimo)

-

La parte

apetitiva o concupiscible (debe ser capaz de moderar los deseos corporales

que pueden arrastrar al alma. La templanza es la virtud).

La ética conduce a la

política. Platón fue, ante todo, un pensador político, profundamente

preocupado por la organización de la sociedad. Una de las ideas más originales

consistió en el establecimiento de una estrecha relación entre las tres partes

del alma y la estructura tripartita de su Estado ideal. A cada clase social le

corresponde un tipo de alma y una virtud. Según Platón, la población queda

clasificada dentro de este Estado en tres grandes grupos o clases sociales, que

se corresponden con las tres partes del alma antes descritas: productores,

guerreros y gobernantes.

-

La clase

de los productores: Está compuesta por agricultores, comerciantes,

artesanos, trabajadores etc. Se corresponden con la parte apetitiva o

concupiscible del alma.

-

La clase

de los guerreros: Está constituida por el ejército y la policía. Es decir, la

forman los que tienen la responsabilidad de defender a los ciudadanos. Se

corresponde con la parte irascible del alma.

-

La clase

de los gobernantes: Son quienes tiene la responsabilidad de conducir la

política y que, para Platón deben ser filósofos. Se corresponde con la parte

racional del alma

De la armonía entre las clases resulta una ciudad justa (JUSTICIA SOCIAL). Los

gobernantes (alma racional) han de ser prudentes para poder educar, para

gobernar; los guerreros (alma irascible) han de ser fuertes y capaces de defender

la ciudad; y los trabajadores (alma apetitiva) se dedicarán a producir lo necesario

para las clases altas.

Solo en la ciudad justa es posible educar hombres justos (el

hombre aislado no puede ser bueno ni sabio: necesita del Estado). La virtud y

el Estado hacen posible el acceso a las ideas, cerrando así el círculo de la

filosofía platónica, cuya intención es ética y política.

El Estado ideal

que proyecta Platón es el Estado

Aristocrático (aristocracia del saber). Los filósofos, educados en la

dialéctica, serán los más capacitados para gobernar porque únicamente éstos son

capaces de “llegar al conocimiento” de la idea de Bien y, en consecuencia, son

los únicos capaces de conocer la auténtica verdad. Se considera ideal porque no

corresponde con ninguna de las formas de gobierno realmente existentes, a las

que Platón considera erróneas o degeneradas. En este sentido distingue tres

formas políticas degeneradas:

-

Timocracia:

el gobierno lo ostentan personas por razón de honor, gobiernos basados en la

conquista militar o gobiernos de carácter hereditario.

-

Oligarquía:

Gobiernan unos pocos generalmente los más ricos, personas ambiciosas que buscan

su propio interés o beneficio

-

Democracia:

Gobierno del pueblo. Tuvo una visión muy negativa de esta forma de gobierno,

considerándola como imperio de las pasiones, de los abusos y de la demagogia.

Las tareas del Estado son muy numerosas, pero Platón hace

hincapié en dos:

-

La eliminación de la pobreza y la riqueza, en

consecuencia, proscribe la propiedad privada tanto para los guerreros como para

los filósofos o gobernantes.

-

La educación de la juventud: Según Platón, las

mujeres exactamente igual que los varones, deben ser educadas tanto en las

ciencias y en las artes como en las actividades físicas; por tanto, el Estado

deberá hacerse cargo de la educación de los hijos.

A estos efectos, nuestro autor propone la supresión de la

familia convirtiéndose el Estado en la única y gran familia. El Estado

platónico está estrictamente jerarquizado. Lo que desea Platón es un Estado ideal que sea un fiel reflejo

del mundo ideal. Sin embargo, la posibilidad de que esto ocurra de forma

perfecta, le parece a Platón imposible (utopía

irrealizable). A pesar de todo, solo es en el Estado donde el individuo

puede alcanzar la virtud. Solo la organización social justa del Estado es capaz

de proporcionar al hombre la consecución, o mejor, el acercamiento a la

justicia. En definitiva, el mundo ideal

es el que da sentido a la vida del individuo y de la comunidad.

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Apuntes de filosofía de platón para las preguntas 2, 3 y 4 del examen de Selectividad.
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Apuntes completos para las preguntas 2, 3 y 4 de selectiviad
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