Notizen
APUNTE 2.
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BASES FISIOLÓGICAS DE ALGUNOS PROCESOS COGNITIVOS.
Dolor, emoción y cognición.
Tipos de dolor.
Dolor somático: se localiza con precisión, se irradia siguiendo la distribución de nervios somáticos y suele ser de curso constante.
Dolor visceral: se produce por estímulos mecánicos, contracciones y distensiones intensas de estructuras que forman la pared de visceras huecas o por isquemias que producen anoxias tisurales. Puede ser por procesos inflamatorios o por acción de sustancias químicas diversas.
Dolor agudo: sensación dolores de corta duración que puede ser transitoria y fugaz después de una lesión que puede consistir en un traumatismo moderado un proceso inflamatorio o provocada por otra causa medicoquirúrgica.
Dolor crónico: síndrome clínico totalmente diferente al dolor agudo, cuya principal característica es la duración, y frecuentemente la resistencia a desaparecer, aún con los tratamientos correspondientes.
Aspectos generales del procesamiento de la información nociceptiva.
El dolor, desde una perspectiva fisiológica es una modalidad sensorial específica que consta de receptores específicos.
Al comienzo de la serie de mecanismos que proceden al estímulo nociceptivos propiamente dicho, se identifican las noxas primigenias que pueden consistir en deformaciones mecánicas, más o menos intensas, isquemias tisulares, acción de microorganismos, liberación de sustancias intracelulares, o bien la aplicación local de frío o calor intensos. La secuencia de fenómenos que tienen lugar en la repuesta dolorosa, en la mayor parte de los casos, comienza por la activación de receptores específicos, nociceptores, densamente localizados en la piel, y en menor proporción de estructuras somáticas profundas y viscerales.
Los nociceptores, formados en su mayor parte por terminaciones nerviosas libres, no encapsuladas, se han clasificado en mecanonociptores y nociceptores polimodales. Son receptores de alto umbral porque se activan ante estímulos intensos próximos a la lesión.
Componentes emocionales y cognitivos en el dolor. Bases neurofisiologicas.
El dolor es un tipo de respuesta emocional aversiva que ha sido tratada como respuesta emocional modélica a lo largo de las sucesivas interpretaciones que se han ido propiciando.
Las primeras hipótesis sobre cómo explicar las emociones o respuestas emocionales se basaron en la percepción de los cambios fisiológicos periféricos producidos por estímulos diversos sobre el organismo. La información de estas estimulaciones son conducidas a la certeza cerebral que emite una respuesta hacia la periferia produciendo modificaciones orgánicas. La información de estas modificaciones son de nuevo conducidas a la corteza cerebral que son percibidas como emociones.
La emoción se configura a partir de una activación fisiológica que sería percibida por el sujeto que le dará un determinado significado en razón de un proceso cognitivo. De este modo, la corteza cerebral ejercería una influencia activa qué haría modificar las informaciones periféricas, que deberían de estar en concordancia con lo que el sujeto esperaba que ocurriera, y de acuerdo con el contexto en el que se situaba.
La emoción no es un fenómeno simple, sino que se expresa con manifestaciones externas psicoorgánicas, consta de procesos evaluativos, que tienen una gran dependencia con las experiencias adquiridas consciente e inconscientemente por el sujeto. La experiencia emocional se hace consciente cuando la información emocional es procesada por los sistemas cognitivos.
Respuestas emocionales al dolor agudo. Manifestaciones funcionales.
En el dolor aguado de cierta intensidad, con frecuencia puede aparecer una gran variedad de modificaciones que agrupadas por sistemas y aparatos enumerados a continuación: se producen frecuentemente, un aumento de la actividad simpática generalizada que se manifiesta en modificaciones autónomas diversas. Así en el sistema cardiovascular, se produce aumente de frecuencia cardíaca, y de la fuerza de contracción miocárdiaca, que con la vasoconstricción periféricas generalizada determina un incremento de presión arterial.
Como signo de activación simpática se produce la dilatación pupilar, un incremento en la respuesta electrodérmica de la piel, y aumento de la sudoracion y piloerección. En el aparato digestivo se puede producir una disminución de la secreción salival y una alteración en la motilidad y secreción gastrointestinal, dando lugar en ocasiones a una relajación de esfínteres, ocasionando a veces defecaciones no controladas. La modificación de la función respiratoria, se manifiesta frecuentemente en un aumento de la ventilación alveola; fundamentalmente ocasionada por una elevación de la frecuencia respiratoria. Las variaciones hormonales pueden ser muy variadas, con más frecuencias se produce una elevación en la liberación de adrenalina y noradrenalina, de hormona corticatropa y corridos, produciéndose a veces alteraciones en la liberación de gonadotrolinas hipofisarias, LH y FSH, que en la mujer pueden modificar su ciclo menstrual.
Dolor crónico.
Cuando el dolor crónico es severo se va a provocar en mayor o menor grado una modificación del comportamiento del sujeto que lo padece. Ya ha perdido su carácter de signo de alarma, y se transforma en un factor invalidante desde un puño de vista puramente orgánico. Frecuentemente está producido por lesiones de estructuras neutrales periféricas o centrales. Puede ser denominado como dolor patológico. No está relacionado con sistemas de mantenimiento de la supervivencia.
El dolor crónico cuando es severo va a provocar a más o menos largo plazo una modificación del comportamiento del sujeto. Se considera el dolor crónico como un auténtico síndrome grave, que puede ir acompañado de un cuadro de alteraciones emocionales, vegetativas y cognitivas, más o menos severas que pueden alterar profundamente la calidad de vida del paciente. Resulta difícil conocer en qué medida están implicados aspectos emocionales, vegetativos y cognitivos en los diferentes tipos de dolor crónico.
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CONCEPTO DE INTELIGENCIA EMOCIONAL: SUS CONEXIONES A LA BIOLOGÍA Y A LA COGNICIÓN EN LA ACTUALIDAD.
Estructuras implicadas en la Inteligencia Emocional.
Estas funciones dependen a nivel neural de los circuitos del Sistema Límbico, siendo la Amígdala y el Núcleo Cinguiar Anterior las estructuras que desempeñan en papel fundamental de acuerdo con la propuesta conceptual de Moltó (1995). Éstos serían los núcleos biológicamente más antiguos y por ello, las reacciones emocionales ligadas a estos centros son los que aparecen antes del desarrollo del individuo.
Este núcleo desarrolla en el ser humano la conciencia emocional y el razonamiento afectivo, que quedaría reflejado en lo que se denominarían emociones secundarias, éstas conllevarían estrategias más elaboradas dentro de lo característicamente humano, como la planificación a largo plazo y se construyen de manera relativamente lenta en el sujeto. De este modo se pretendería delimitar el fenómeno emocional en base a un sistema neural que relacione emoción-cerebro, aunque sin embargo habría que considerar la limitación añadida que supone la falta de consenso sobre la definición de la emoción en sí misma.
Conexiones que relacionan la emoción con las capacidades cognitivas.
La emoción estaría formada por tres Sistemas implicados en las respuestas a estímulos relevantes (Lang, 1968) que serían el proceso Neurofisiológico-Bioquímico, un segundo componente el Conductual-Expresivo y finalmente el componente Cognotivo-Experiencial.
Actualmente los investigadores de la emoción coinciden la idea de que los factores cognitivos serían realmente condiciones suficientes para provocar las emociones. Sin embargo, este tema ha sido campo abierto de discusión donde Lazarus y Zajonc han debatido modelos teóricos contrapuestos respecto a la influencia de la cognición como condición relevante para llegar a la activación emocional. La conclusión de diversos estudios tras el debate apuntado entre Zajonc y Lazarus, llevaría a un enfoque más global donde se desatacaría la interacción entre los Procesos Automáticos y los Procesos Estratégicos e Intencionales, en la relación emoción-cognición.
Influencia de la Cultura en la Inteligencia Emocional.
Progresivamente la conducta emocional se ha ido enfocando como un producto de interacción, donde cada vez es mayor la consideración de los factores culturales sujetos; éstas serían las formas de que Lutz y White (1986) señalarían como de mayor peso en la influencia que la cultura ejerce sobre las conductas emocionales. Desde esta postura de hablaría de la influencia cultural como un proceso que el sujeto va adquiriendo a lo largo de su desarrollo psicológico, en el que se va integrando unos valores, creencias y metas, propios del ambiente en el que vive con el fin de adaptar pensamientos, emociones y conductas a las demandas de su entorno (Moltó, 1995).
Sin embargo, no debemos olvidar que en una misma cultura existirían diferencias individuales debidas a la experiencia vivida por cada individuo. De este modo, la influencia cultural, aunque resultaría decisiva, no sería del todo un factor de homogeneidad en las conductas emocionales de los sujetos.
Por este motivo, la Inteligencia Emocional quedaría explicada como: "La capacidad para aprender de la experiencia y adaptarse al medio" (Sternberg 1997, p. 93).
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- Funciones Cerebrales Básicas. Notiz am APUNTE 2., erstellt von Aura Ávalos Díaz am 26/08/2017.
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- Aura Ávalos Díaz
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