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ORQUIDEA
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ORIGEN
Fueron
conocidas y apreciadas por los seres humanos desde la Antigüedad. Existen
escritos chinos de 1500 años de antigüedad donde se hace referencia al cultivo
de las orquídeas. En la antigua Grecia se le atribuían propiedades curativas y
afrodisíacas.10 Los aztecas utilizaban una orquídea —la vainilla— para
enriquecer una bebida espesa hecha a base de cacao, destinada a los nobles y a
los guerreros y era conocida con el nombre de xocoatl.
En
Europa, el interés por ellas se despertó hacia 1731 cuando floreció la primera
orquídea tropical del Nuevo Mundo, Bletia purpurea (sin. Bletia verecunda), en
la colección del almirante inglés Charles Wager quien la obtuvo del Jardín
botánico de Chelsea.23 Desde ese momento, se suscitó un interés sin igual por
la adquisición y cultivo de orquídeas exóticas, en particular por los miembros
de las clases sociales más acomodadas, quienes debían construir un orquideario
como una obligación acorde con su estatus. De hecho, cuando una orquídea
florecía en tales colecciones, el evento daba lugar a grandes fiestas y la
noticia cubría las primeras planas de la prensa. Para satisfacer este consumo
de orquídeas raras y exóticas, durante muchos años los recolectores
profesionales provenientes en su mayoría de Francia e Inglaterra se dedicaron a
saquear sin misericordia los bosques americanos, poniendo a muchas especies en peligro
de extinción. A principios del siglo XX, no obstante, la era de la denominada
«orquideomanía» llegaba a su fin. El costo para calefaccionar los invernaderos
en los que se debían cultivar estas plantas era extremadamente alto y la
carestía energética —agudizada por la primera guerra mundial— dificultó el
mantenimiento de los orquidarios privados. Con la depresión de 1929, el cultivo
de orquídeas a gran escala definitivamente pasó a manos de empresarios
comerciales
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TAXONOMIA Y MORFOLOGIA
TAXONOMIA
Algunos
autores, como por ejemplo Dahlgren et ál. (1985), reconocieron tres familias de
orquídeas basándose en el número de anteras del androceo: Apostasiaceae, con
dos o tres anteras sólo parcialmente fusionadas al gineceo; Cypripediaceae, con
dos anteras fusionadas al gineceo y Orchidaceae, la familia más rica en
cantidad de especies, las cuales presentan una única antera fusionada al
gineceo. No obstante, todas las evidencias moleculares hasta la fecha muestran
que Orchidaceae definida o circunscripta de ese modo sería polifilética.80 Los
datos morfológicos y moleculares indican, en cambio, que Orchidaceae debería
definirse en forma amplia, por lo que una nueva clasificación de la familia que
se corresponde con la filogenia conocida fue publicada por Chase y
colaboradores en 2003, en la que se reconocen cinco subfamilias.
MORFOLOGIA
Raíz:
Las orquídeas
terrestres a veces presentan raíces tuberosas. En las orquídeas epífitas, en
cambio, las raíces son aéreas y están muy desarrolladas, cuelgan de los árboles
y son verdes y gruesas. Las raíces de las epífitas tienen una doble función,
son las estructuras que se encargan de captar los nutrientes que la planta
necesita y funcionan, además, como elementos de fijación. Las raíces en este
tipo de orquídeas típicamente poseen una epidermis esponjosa, formado por
muchas capas de células muertas a la madurez y con paredes celulares
engrosadas, llamada velamen.
Hojas:
Del rizoma o
de los tallos aéreos nacen las hojas, las cuales son simples y de margen
entero, generalmente alternas, espiraladas, dísticas o verticiladas, muchas
veces plicadas, basales o a lo largo del tallo, a veces reducidas a vainas o a
escamas, usualmente con venación paralela y envainadoras en la base. Pueden presentar
pecíolo o ser sésiles y no presentan estípulas. Las especies adaptadas a
períodos de sequía tienen hojas carnosas que cumplen la función de reserva de
agua en épocas de escasez.
Flor:
En la gran
mayoría de los géneros, las flores están formadas por tres piezas externas
llamadas sépalos, dos laterales y uno dorsal, y tres elementos internos
llamados pétalos, el inferior modificado en un labio o labelo de tamaño mayor y
color más intenso que los demás. Algunos autores interpretan al perianto de las
orquídeas como un perigonio, formado por seis tépalos dispuestos en dos
verticilos. Las diferentes piezas del perianto pueden estar separadas entre sí
o fusionadas en la base.
Fruto y semilla:
El fruto es
una cápsula loculícida, que se abre mediante tres o seis ranuras longitudinales
(a veces una sola); en raras ocasiones, el fruto de las orquídeas es una baya.
Las semillas son
diminutas y numerosas. El tegumento es crustoso o membranoso, sin
fitomelaninas, con sólo la capa externa persistente y los tejidos internos
colapsados. Las semillas son muchas veces membranosas y aladas, los que les
permite ser dispersadas por el viento. El embrión es muy pequeño y no se halla
acompañado por endosperma, ya que este tejido aborta muy temprano en el
desarrollo
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IMPORTANCIA ECONÓMICA Y DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA
Algunos
géneros de la familia de las orquídeas son objeto de cultivos importantes; se
trata, no obstante de cultivos muy especializados.
Su cultivo es posible en todas partes y está especialmente desarrollado desde
la mitad del siglo pasado porque muchos híbridos interespecíficos e
intergenéricos fueron creados y comercializados con éxito por sus obtentores.
La explotación comercial para flor cortada y el cultivo en maceta afecta a unos
cincuenta géneros cuyo cultivo se practica en muchos países.
Entre los principales países productores de orquídeas cabe destacar: Brasil,
China, Costa Rica, Estados Unidos, Filipinas, Indonesia, Países Bajos y
Tailandia.
El aumento de la demanda en los países industrializados ofrece una oportunidad
para el desarrollo de mercados de exportación en otros países en desarrollo
tanto en Asia Sudoriental como en Sudamérica.
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PROPAGACION
Se han desarrollado distintos métodos de
propagación por meristemas dependiendo del tipo de explante, brotes vegetativos
en crecimiento, los cuales deberán ser esterilizados en Hipoclorito de calcio o
de sodio al 4% por 20-30 minutos. Luego se enjuagan en agua destilada estéril y
se procede al aislamiento y siembra de los meristemas o de las yemas.
Otro tipo de propagación es la vegetativa, que se lleva a
cabo utilizando las yemas de los brotes de vara floral, esta técnica ha sido
aplicada con éxito
en Cymbidium Sw. y Phalaenopsis Blume (Intuwong et al., 1972). Consiste en el
corte de nudos que contienen yemas dormantes, su esterilización, enjuague y
siembra en medios
de cultivo con hormonas
que inducen la formación de nuevas plántulas a partir de esas yemas.
Se ha usado también ápices foliares jóvenes de plántulas
cultivadas in vitro para la obtención de protocormos en Cattleya con éxito solo
en el caso de utilizar como explante hojas muy jóvenes (Churchill. et al.,
1971). Los trabajos de propagación de especies como Cattleya y
Phalaenopsis, abriendo la posibilidad de propagar
especies hortícolas importantes sin afectar los órganos vegetativos de las
mismas.
Y la división o replique foliar, que consiste en dividir
plantas muy extendidas en, mínimo, 4 bulbos que formarán otra planta
independiente. Siempre respetando las yemas incipientes que están en la base de
cada bulbo foliar para el buen desarrollo de la futura nueva planta. Siendo
este método
muy seguro
de aplicar.
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REQUERIMIENTOS CLIMÁTICOS
Temperatura
La temperatura es un factor muy ligado al lugar de origen
de la especie. En algunos casos es determinante en la sobrevivencia de las
plantas. Los géneros Cattleya, Dendrobium, Vanda y Oncidium
pueden llamarse géneros tropicales, porque se desarrollan en zonas calientes,
con altitudes desde los 0 hasta los 1000 metros sobre el nivel del mar (msnm).
En contraste, el género Phaphiopedilum, requiere de temperaturas más
frescas (Coscomatepec y Huatusco) que se localizan en altitudes de los 800
hasta los 1500 msnm.
Las orquídeas requieren temperaturas diurnas de 13° C a
32° C y temperaturas nocturnas de 10° C a 21° C, dependiendo como antes se dijo
de sus necesidades particulares de cultivo. Las orquídeas en términos
generales, se pueden dividir en tres categorías: de clima frío, intermedio y cálido,
según donde crecen en su estado natural. Las orquídeas de clima frío, como los
cymbidiums, odontoglossums y algunos paphiopedilums se desarrollan en forma
óptima con una temperatura nocturna de alrededor de 10° C. Las orquídeas de
clima intermedio, como las cattleyas, algunos oncidiums y una gran variedad de
otras especies crecen mejor si la temperatura diurna fluctúa entre 18° C y 24°
C, y la nocturna se mantiene entre 13° C y 16° C. Las orquídeas de tierras
cálidas, como las vandas y phalaenopsis, prosperan mejor a temperaturas de 21°
C a 30° C de día y 18° C a 21° C de noche.
Es importante que exista un descenso de temperatura de
10° C a 15° C entre el día y la noche, diferencia a la que están
acostumbradas las orquídeas en la naturaleza.
La temperatura es un requerimiento muy importante para
que ocurra la floración. Bajo nuestras condiciones las mejores temperaturas
para la floración son de 19° C – 21° C, siendo mejor 25° C en el día y 15° C en
la noche.
Dado la ausencia de diferencias marcadas de temperatura
en el año las plantas no presentan períodos pronunciados de descanso.
Luz
Una orquídea requiere la máxima cantidad de luz sin
lesionar la planta. La luz es necesaria para que las orquídeas crezcan y se
desarrollen bien. La cantidad de luz que los diferentes géneros de orquídeas
pueden tolerar sin lesionarse varía grandemente, siendo importante considerar
la etapa de crecimiento en que se encuentra la planta. Así, en el caso de Phalaenopsis,
cuando son plantas pequeñas, requieren 2500 lux, plantas jóvenes 4000 lux,
plantas adultas 8000 lux, próximas a floración de l2000 a 15000 lux. Una Cattleya,
por ejemplo, prospera con luz intensa, lo cual no toleraría una Phalaenopsis
y Cymbidium, crecerá bien a plena exposición. Es posible determinar la
cantidad de luz que la planta necesita, observando lo siguiente: demasiada luz
destruye la clorofila (pigmento vende) en las hojas, y éstas se tornan
amarillentas. Por el contrario, poca luz, le daría a las hojas un tono verde
oscuro; lo que impediría el desarrollo del crecimiento y reduciría o evitaría
el florecimiento.
Cuando una planta de orquídea crece bajo condiciones
correctas de luz, las hojas presentan una coloración verde claro, usualmente
con una superficie brillosa en el nuevo crecimiento y además, la planta florece
regularmente.
Este factor está ligado a otros tales como: temperatura,
humedad v viento. Así, Cuando hay alta humedad relativa y poco viento es mejor
una menor cantidad de luz. Cuando se presenta una alta temperatura, es más
conveniente disminuir a la mitad o en una tercera parte este factor. Por ello
se hace necesario sombrear algunas orquídeas en invernadero, para asegurar que
haya disponible la cantidad de luz apropiada para un buen crecimiento.
Otro de los propósitos del sombreado, también es evitar
las altas temperaturas. En nuestras condiciones, no existe problema por
fotoperíodos y no se hace necesario escoger las flores por estación. En otros
países se requiere de un control riguroso de temperatura y luz para obtener
colores en determinadas épocas del año.
Aireación
Las orquídeas requieren de un movimiento constante de
aire a su alrededor. En la naturaleza, una brisa continua rodea a las
orquídeas, lo que contrarresta el calor intenso del sol, reduce la posibilidad de enfermedades fungosas
las cuales comienzan por el efecto del aire estancado y húmedo y provee de dióxido de carbono para el proceso de la fotosíntesis.
El aire debe ser húmedo y estar a la misma temperatura cuando crecen las
orquídeas. Se requiere, proteger las plantas contra vientos calientes y secos.
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VARIEDADES
Cattleya
Coelogyne
Cymbidium
Dendrobium
Encyclia
Epidendrum
Miltonia
Miltoniopsis
Odontoglossum
Oncidium
Paphiopedilum
Phalaenopsis
Pleione
Vanda
Vuylstekeara
Otras Orquídeas
Anacheilium
Anguloa
Bletilla
Brassia
Bulbophyllum
Cochleantes
Cymbidella
Gongora
Lycaste
Zygopetalum
ORQUÍDEAS EUROPEAS
Anacamptis piramidalis
Dactylorhiza insularis
Dactylorhiza (Híbridos)
Epipactis helleborine
Epipactis atrorubens
Limodorum abortivum
Ophrys apifera (Orquídea abeja)
Ophrys scolopax
Ophrys tenthredinifera
Orchis mascula
Orchis papilionacea (Orquídea mariposa)
Serapias cordigera
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PARTICULARIDADES DELCULTIVO
RIEGO
1. Oncidium, Cattleya, Epidendrum
Se riegan abundantemente y luego se dejan secar casi
completamente antes de volver a regar.
Cymbidium, Vanda, Dendrobium
Se riegan prácticamente a diario, pero sólo durante la
época de crecimiento. En la estación fría (otoño-invierno) en que las Orquídeas
casi detienen su desarrollo, se las debe regar espaciadamente. En caso de
tenerlas en interiores ó invernaderos, todo dependerá de la temperatura a que estén
sometidas.
Phalaenopsis, Paphiopedilum
Se les mantiene el sustrato constantemente húmedo. No
cuentan con pseudobulbos (almacenes de agua) y necesitan de humedad casi
permanente. Sustrata húmedo, pero no empapado, que es diferente.
La frecuencia de riego depende, además de la especie, de
muchos otros factores como el tipo de sustrato, la temperatura, la luz, la
ventilación, etc. Por ejemplo, a más luz y temperatura, más riego; las macetas
de barro pierden agua por sus paredes pero las macetas de plástico, no. La
experiencia en el riego es clave. • Riega por la mañana para que tenga humedad
durante el resto del día.
ABONADO
Venden fertilizantes especialmente formulados para
Orquídeas. Son buenos.
También sirven los usados para Plantas de Interior pero a
la mitad de la dosis que indican en el envase.
Las Orquídeas necesitan poco alimento (viven agarradas a
los árboles). El exceso de fertilizantes quema e incluso mata.
Un plan de abonado práctico y general consistiría en
aportar una vez al mes entre Febrero y Julio (en el Hemisferio Sur, entre
Agosto y Enero). El resto del año nada o, si deseas afinar más, en otoño aporta
cada 15 días un fertilizante que estimule la floración, es decir, que lleve una
alta proporción de Potasio respecto al Nitrógeno y al Fósforo.
La dosis a aplicar cada vez la indica en el envase, pero
si el fertilizante viene en forma de sal, sería 1 cucharada por cada 5 litros
de agua.
PODA
• Corta las puntas negras que aparecen cuando la planta
envejece.
• Retira las hojas y flores marchitas.
• Al finalizar la época de floración, corta por la base
las varas de las flores. Si no la cortas, se fuerza la planta a que produzca
otra de nuevo, lo que se traducirá en unas flores más pequeñas y el agotamiento
de la planta.
• Con el fin de evitar propagar enfermedades (hongos,
bacterias y virus) es imprescindible que las herramientas de corte estén
perfectamente desinfectadas. Para limpiarlas puedes hacerlo con agua y jabón.
Para desinfectarlas lo más corriente es la lejía diluida en agua (1 parte de
lejía por 9 de agua). Las herramientas se sumergen en esta solución 1 ó 2
minutos. Como la lejía oxida el metal, lava después con agua y jabón y seca.
PLAGAS Y ENFERMEDADES
Plagas comunes son Pulgones, Araña roja, Cochinillas,
Trips
Hay hongos que atacan manifestándose en puntos o manchas
oscuras en hojas y flores y otros pudren las raíces y el cuello de la planta.
Éstos últimos son los más peligrosos. Infectan cuando hay un exceso de riego o
un mal drenaje.
Para prevenir hongos se pueden pulverizar las Orquídeas
con fungicida en otoño y primavera.
Las bacterias son patógenas que producen lesiones acuosas
o manchas redondeados en pseudobulbos u hojas. Necesitan mucha humedad para
infectar. Son muy peligrosas debido a que se desarrollan rápidamente y
contagian a las demás plantas. Aísla inmediatamente la planta de las demás,
corta el tejido infectado y no riegues durante varios días. No hay cura con
productos químicos.
Los virus los dos más comunes son el Virus del Mosaico
del Cymbidium y el Virus del Mosaico del Tabaco. Producen clorosis,
malformaciones en flores y hojas marcadas. Los pulgones son sus principales
propagadores de una planta a otra. Contrólalos y desinfecta las herramientas de
corte. Las plantas con virus no tienen cura por lo que se deben destruirse
(quemar).
SIEMBRA
Puede hacerse de varios modos, en maceta (recipientes,
cestas, etc.) o en trozos de madera, rocas o en árboles de poco follaje.
Si la siembra se realiza sobre trozos de madera
(mayormente para plantas epífitas), su fijación se puede realizar simplemente
con cordeles resistentes, alambre, grapas u horquillas de alambre. Se debe
tener previsto el crecimiento de la planta y el peso adicional que puede
representar en unos años de manera de seleccionar un trozo de madera resistente
y adecuarlo a una geometría que sustente el peso (si va a estar sobre mesa) o
proveerlo de un anclaje que permita suspenderlo. Ahora bien, si se pretende adoptar
un medio de hábitat litófilo, se recomienda que la planta sea fijada con
cordeles textiles inorgánicos para garantizar durabilidad mientras la planta
enraiza naturalmente.
Cuando la siembra se realiza en macetas o contenedores se
puede proseguir con los siguientes pasos:
Seleccionar
el medio de cultivo o sustrato a utilizar, realizar la mezcla de sustratos
convenientes en cantidad suficiente. Tomar en cuenta las características
de las plantas y hábitos de crecimiento.
Escoja
la maceta del tamaño adecuado, no debe ser demasiado grande ni demasiado
pequeño. El tamaño a considerar debe ser aquel en el que la planta de unos
cuatro o cinco bulbos no sobrepase el centro del matero cuando se coloca
ésta en un borde apuntando hacia el centro. Esto garantiza que la planta
estará cómodamente un par de años sin necesidad de replante.
Limpie
y desinfecte la planta e instrumentos de trabajo antes de realizar los
cortes. La desinfección de la herramienta es indispensable para prevenir
la contaminación cruzada de enfermedades o pestes de una planta a otra.
Una vez hecho el corte, utilice cicatrizante vegetal o pulverice trozos de
carbón y colóquelos en el corte.
Rellene
el recipiente con aproximadamente 2/3 de la capacidad del recipiente,
asegúrese de darle el peso suficiente para la estabilidad de la planta una
vez sembrada. Si es necesario, coloque rocas pesadas en el fondo del
recipiente (piedras de río o gravilla)
Coloque
la planta como se mencionó anteriormente colocando el extremo de corte en
contacto con el borde y apuntando al centro del recipiente
Fije
la planta firmemente con ganchos de alambre y si es posible colóquele un
tutor que inmovilice los bulbos más grandes o pesados
Nota: En cuanto al alambre a utilizar se sugiere aquellos de
calibre 14 o 16, asegúrese de la calidad de los mismos, deben presentar al
menos alguna concentración de cromo o níquel en su composición de manera de
hacerlos resistentes a la corrosión y prevenir la formación de sales ternarias
en el interior del recipiente por éste fenómeno, que a final de cuentas puede
afectar la vitalidad de la planta.
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- Beschreibung
- Notiz am ORQUIDEA, erstellt von julio cesar cuellar morales am 21/04/2016.
- Erstellt von
- julio cesar cuellar morales
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