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Brenda Ruiz3644 Spanisch 1 Seite

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HACIA EL DESARROLLO DE ESCUELAS INCLUSIVAS

1. MARCO CONCEPTUAL

Los Derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes

Los

principios básicos que deben orientar la política educativa para los

niños, las niñas y los adolescentes con discapacidad son los mismos que

orientan la política para cualquier niño. Estos principios están

consagrados en los instrumentos internacionales de Derechos Humanos y

más particularmente en la Convención sobre los Derechos del Niño. Esta

Convención tiene gran relevancia dado que ha sido ratificada casi

universalmente. El eje central de la Convención es que consigna a los

niños, todos los niños, como sujetos de derecho lo que implica un cambio

sustantivo en la relación entre los niños, el mundo adulto y el Estado.

El hecho que los niños, las niñas y los adolescentes sean titulares de

derecho hace necesario implementar cambios legales, institucionales y

culturales para que estos derechos sean efectivamente respetados y

puedan ser exigidos.

Derecho a la Educación

La

Convención Internacional sobre los Derechos del Niño tiene una

propuesta muy clara en torno a la educación, en ella se establece que:

- La educación es un derecho de todos los niños.

- El acceso a este derecho debe estar eximido de discriminación e inspirado en la igualdad de oportunidades.

- Se debe garantizar en el sistema escolar un trato compatible con la

dignidad humana.

-

La educación se orientará por objetivos de calidad, que desarrollen al

máximo las capacidades del niño, preparándole para la vida adulta.

- La educación debe realizarse en medio de una convivencia respetuosa de los

derechos humanos, la libertad, justicia, respeto y la promoción de la participación

de niños y adolescentes en los asuntos de su interés.

En síntesis, la escuela debe ser un instrumento para la igualdad de oportunidades para

todos, además de un espacio de integración social, donde se conoce, comparte y convive

con personas provenientes de otros grupos sociales, y se aprende a respetar y valorar al

diferente. Se busca la mayor calidad educativa para todos, para lograr su plena

participación e integración social y productiva en el mundo adulto. Nada puede ser más

perjudicial para la formación de nuestros hijos que educarlos en guetos, en una escuela

que no da cabida, ni tolera la diversidad en su interior. La escuela debe ser el espacio

privilegiado, en que todos aprendemos a convivir con los otros, y en que cada uno tiene la

oportunidad de desarrollar al máximo sus capacidades de aprendizaje.

Derecho a la Educación, la No Discriminación y la Participación.

Otro aspecto a considerar es que la Convención de los Derechos del Niño en su artículo 2

deja en claro que los niños no deben ser objeto de ningún tipo de discriminación. Esto no

significa tratar a todas las personas de la misma manera, sino, por el contrario, ofrecer las

ayudas y oportunidades que cada persona necesita de acuerdo a sus características y

necesidades individuales. Por lo tanto, implica que los sistemas educativos han de

proveer los recursos humanos, materiales y financieros necesarios para que los alumnos

con necesidades educativas especiales cuenten con las ayudas necesarias que faciliten

su proceso de aprendizaje y su autonomía personal. En este sentido, la igualdad de

oportunidades no hay que entenderla sólo en relación con el acceso a la educación sino

también con el derecho a una educación de igual calidad.

La misma Convención en su artículo 23 apunta específicamente a los niños con

discapacidad, señalando: “...que se reconoce que el niño mental o físicamente impedido, deberá disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, permitiendo llegar a bastarse por sí mismo y faciliten la participación activa del niño en la comunidad". En

el ámbito educativo este derecho significa que los niños con

necesidades educativas especiales deberían educarse con el resto de los

alumnos de su edad y participar al máximo posible de las actividades

escolares sin perder de vista sus necesidades específicas. Deben

participar del currículo común, haciendo los ajustes necesarios, ya que

en éste se establecen las competencias necesarias para ser un ciudadano

que participa activamente en la sociedad.

1.2.- La atención a la diversidad.

La educación escolar tiene como finalidad fundamental promover de forma intencional el

desarrollo de ciertas capacidades y la apropiación de determinados contenidos de la

cultura necesarios para que los alumnos puedan ser ciudadanos activos en su marco

sociocultural de referencia. Para lograr esta finalidad, la escuela ha de conseguir el difícil

equilibrio de proporcionar una cultura común a todos los alumnos que evite la

discriminación y desigualdad de oportunidades, respetando al mismo tiempo sus

características individuales, sociales, lingüísticas y culturales.

El concepto de diversidad nos remite al hecho de que todos los alumnos tienen unas

necesidades educativas individuales propias y específicas para poder acceder a las

experiencias de aprendizaje necesarias para su socialización, que están establecidas en

el currículo escolar. Estas necesidades educativas individuales tienen su origen en las

diferencias culturales, sociales, de género y personales. Los modelos y propuestas

educativas están influidos por la percepción y connotaciones de valor que se tengan

respecto de las diferencias. Cuando se habla de diferencias sociales se está hablando no

sólo de alumnos diversos, sino de alumnos que tienen diferentes oportunidades (unos

tienen más que otros). Cuando se habla de diferencias culturales, suele considerarse que

hay una cultura mayoritaria y otras minoritarias que tienen menor influencia en la sociedad.

Cuando hablamos de diferencias individuales suele haber una tendencia a valorar más a

aquellos que tienen altas capacidades; especialmente las de tipo intelectual.

Muchos alumnos experimentan dificultades de aprendizaje y de participación en la escuela

porque no se tienen en cuenta dichas diferencias, como consecuencia del modelo

homogeneizador de los sistemas educativos. Los diversos grupos sociales, culturales y

etnias tienen normas, valores, creencias y comportamientos distintos a los de la cultura

escolar. Los alumnos que pertenecen a sectores sociales y culturales con menor

vinculación a los objetivos y cultura de la escuela pueden generar menos expectativas en

los profesores y tener menor autoestima y seguridad en las actividades escolares. La

percepción de estos alumnos de que se espera poco de ellos refuerza su sensación inicial

de que son poco competentes para las tareas escolares.

Las diferencias de género también influyen en el proceso de enseñanza- aprendizaje.

Finalmente, las diferencias individuales en cuánto a capacidades, motivaciones, estilo de

aprendizaje, etc., que son inherentes al ser humano y se dan al interior de los colectivos

señalados, tienen gran influencia en los procesos de aprendizaje haciendo que estos sean

únicos e irrepetibles en cada caso.

Sin

embargo, se debe señalar que las necesidades educativas de los alumnos

no dependen sólo de las diferencias anteriormente señaladas, sino que

están también relacionadas con el tipo de situaciones que vive cada uno

en la escuela. La oferta curricular, la organización escolar, las

estrategias de aprendizaje en el aula, las expectativas de los

profesores, las relaciones con la familia y los sistemas de

participación que se establecen son mecanismos importantes que favorecen

o dificultan el aprendizaje y la plena participación de los alumnos al

proceso educativo. Dos escuelas del mismo contexto pueden abordar de forma muy

distinta las diferencias de los alumnos y alumnos, contribuyendo al

éxito en el aprendizaje y la participación o por el contrario al fracaso

y segregación de los alumnos.

1.3. - El concepto de necesidades educativas especiales.

Muchas necesidades individuales pueden ser atendidas a través de una serie de

actuaciones que todo profesor y profesora conoce para dar respuesta a la diversidad; dar

más tiempo al alumno para el aprendizaje de determinados contenidos, utilizar otras

estrategias o materiales educativos, diseñar actividades complementarias, etc. En

algunos casos, sin embargo, determinadas necesidades individuales no pueden ser

resueltas por los medios señalados, siendo preciso poner en marcha una serie de

ayudas, recursos y medidas pedagógicas especiales o de carácter extraordinario

distintas de las que requieren habitualmente la mayoría de los alumnos.

El concepto de necesidades educativas especiales implica que cualquier alumno o

alumna que encuentre barreras para progresar en relación con los aprendizajes

escolares, por la causa que fuere, reciba las ayudas y recursos especiales que necesite,

ya sea de forma temporal o permanente, en el contexto educativo más normalizado

posible. Algunas necesidades educativas especiales sólo requieren para ser atendidas

una serie de medios, recursos o ayudas técnicas que van a permitir que el alumno pueda

seguir en gran medida el currículo común, y van a facilitar su autonomía y proceso de

aprendizaje. Otras necesidades educativas van a requerir modificaciones o ajustes en el

currículo mismo, y finalmente existen necesidades que requieren para ser atendidas

modificaciones en el contexto educativo, estructura social o clima afectivo en el que tiene

lugar el hecho educativo.

Hasta hace relativamente poco sólo los alumnos con algún tipo de discapacidad eran los

destinatarios de este tipo de ayudas y recursos especiales, mientras que muchos otros

que tenían dificultades de aprendizaje o de adaptación seguían en la escuela común sin

ningún tipo de ayudas. El concepto de necesidades educativas especiales afecta a un

número mayor de alumnos que aquellos que presentan discapacidad ya que existe un

colectivo más amplio de alumnos que, por diferentes causas, pueden requerir ayudas

especiales para superar sus dificultades de aprendizaje y favorecer el pleno de sus

capacidades.

Uno de los avances más importantes del concepto de necesidades educativas especiales

es que pone el acento en lo que la escuela puede hacer para compensar las dificultades

del alumno, ya que desde este enfoque se considera que las dificultades de aprendizaje,

sea cual sea el origen de las mismas, tienen un carácter interactivo dependiendo tanto de

sus características personales como de la respuesta educativa que se le ofrece. Este

enfoque se preocupa sobre todo por identificar las necesidades educativas del alumno y

la alumna como consecuencia, no sólo de sus limitaciones personales sino también de las

deficiencias de la respuesta educativa.

En la mayoría de los países se sigue considerando como alumnos y alumnas con

necesidades especiales sólo a aquellos que presentan una discapacidad, porque se

utiliza como criterio el origen del problema en lugar de considerar el tipo de ayudas o

recursos que hay que proporcionar a ciertos alumnos y alumnas para facilitar su proceso

de aprendizaje y su progresión con relación al currículo escolar.

1.4.- El concepto de integración educativa.

La integración es la consecuencia del principio de normalización, es decir, el derecho de

las personas con discapacidad a participar en todos los ámbitos de la sociedad

recibiendo el apoyo que necesitan en el marco de las estructuras comunes de educación,

salud, empleo, ocio y cultura, y servicios sociales, reconociéndoles los mismos derechos

que el resto de la población. La integración educativa debe formar parte de una estrategia

general cuya meta sea alcanzar una educación de calidad para todos.

El argumento esencial para defender la integración tiene que ver con una cuestión de

derechos y con criterios de justicia e igualdad. Todos los alumnos tienen derecho a

educarse en un contexto normalizado que asegure su futura integración y participación en

la sociedad. Una segunda razón por la que surge la integración es que las escuelas

especiales no han proporcionado los beneficios que se esperaban, y el hecho de existir

éstas ha conllevado que un gran porcentaje de alumnos que fracasan en la escuela vaya a

parar

a ella. En prácticamente todos los países, la educación especial se ha

configurado como producto de un proceso sistemático de expulsar a los

alumnos y alumnas con discapacidades leves del sistema regular,

sumándole posteriormente a los alumnos y alumnas que presentan niveles

más graves de discapacidad. Las escuelas especiales están atendiendo a

los niños y niñas de los que la escuela regular no se quiere hacer

cargo. Mientras, un alto porcentaje de niños y niñas con discapacidad,

que necesitan una mayor atención, están en sus casas sin poder acceder a

ningún tipo de educación ni regular ni especializada.

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Notiz am Ohne Titel, erstellt von Brenda Ruiz3644 am 30/10/2014.
Erstellt von
Brenda Ruiz3644 · Okt 2014
Aktualisiert
19 Feb 2016
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