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Notizen

1ª NIVEL ESPIRITUAL o VIA PURGATIVA o PRINCIPIANTES

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Inhalt der Notizen (5)

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1ª NIVEL ESPIRITUAL: PRINCIPIANTES O NIÑOS o INCIPIENTES O VÍA PURGATIVA

En

el Paraíso, antes del pecado original, no se necesitaban medios para

comunicarse con Dios. En el estado de inocencia y de gracia en

que vivían, nuestros primeros padres se comunicaban con Dios

del mismo modo que lo hacen las P ersonas Divinas:

directamente, sin palabras humanas, Persona a persona.

Pero

por causa del pecado original se rompió esta íntima comunicación

que existía entre el hombre y Dios. Por eso Él,

adaptándose a nuestra situación, nos trasmitió Su Palabra

en lenguaje humano y, al venir a la tierra, nos habló con nuestras

propias palabras.

Por

eso, ahora, así como usamos idiomas para comunicarnos con los otros

seres humanos, queremos usar este medio para tratar a nuestro

Creador.

Y este medio es pobrísimo,

incapaz

de llegar plenamente a Dios,

como se verá mas abajo. Por eso, es preciso que el Señor

nos saque de esta situación tan pobre, a través de un proceso de

maduración o purificación (purgación) que se ha llamado el paso

por las edades

espirituales.

Según

muchos Padres de la Iglesia y todos los santos doctores que trataron

el tema, primero es necesario que, después de dejar el pecado,

pasemos por una etapa

que nos purifica (fase

purgativa),

que se ha llamado la edad

espiritual del niño

o estado

de los "principiantes",

en

esta etapa tiene como objetivo disponernos hacia el conocimiento de

Dios.

Luego

llega la etapa en la que Dios

nos ilustra (fase

iluminativa),

que es la edad

espiritual del adolescente o estado de los "aprovechados".

Finalmente,

el Señor

nos une íntimamente a

Él (fase

unitiva),

que es la

edad espiritual del adulto o estado de los "perfectos".

La

oración va desarrollándose según el crecimiento en estas edades

espirituales. El

Espíritu

Santo

ilumina y mueve de modos diversos a principiantes,

adelantados y perfectos.

Estas

son las líneas principales en la dinámica de la oración:

La

oración va pasando de formas activas–discursivas

(vida

ascética

de los "principiantes")

a modalidades pasivas–simples

(vida

mística de

los

"perfectos").

La

oración

pasiva–mística

es don

gratuito de

Dios,

pero podemos

disponernos mucho,

colaborando con la gracia de Dios

en la oración activa, para recibirla. Desde luego no podemos

adquirirla, ha de darla Dios.

La

voluntad

es

la 1ª facultad que en la oración debe fijarse en Dios

por el amor. Las más altas formas de oración mística son con las

potencias del alma unidas y fijas en Dios.

La

conciencia de la presencia

de Dios

es

muy pobre en la oración

activa,

y viene a hacerse más tarde la sustancia misma de la oración

mística.

La

perfecta oración

continua,

la fusión entre contemplación y acción, sólo se alcanza cuando

se llega a la oración mística.

Es

normalmente simultáneo

el crecimiento de

la vida cristiana en general y de la oración.

La

perfección a la que Dios

nos ha llamado a

todos (Mt

5,48; Col 1,28; Ef 4,13; Mt 19,21;

etc.)

es

la

vida

de unión con Dios;

por

eso se llama el estado de los perfectos.

Santa

Teresa de Jesús (1515-1582) logró, por don de Dios,

conocer y expresar maravillosamente esta doctrina espiritual, que ya

era enseñada por la teología espiritual anterior, aunque no tan

claramente. Se citan a continuación sus obras con siglas, la Vida

(V.),

Camino

de Perfección, según

códice del Escorial (CE) o el de Valladolid (CV), así como las

Moradas

del Castillo interior (M)

y Cuenta

de conciencia (CC).

En

esta primera etapa de oración el esfuerzo del orante se concentra

más que todo -y así debe ser- en evitar

el pecado, aunque

no siempre logra vencer el mal.

Como

"principiante"

tiene un conocimiento

rudimentario de sí mismo y de Dios.

Poco

a poco el Señor

le va descubriendo sus defectos y, si en lugar de excusarse, responde

generosamente a Su

Amor

buscando corregirse, Dios

le va desvelando al alma su miseria y su pobreza, haciéndole ver Su

Infinita Misericordia. Aún

ignora el amor propio y el egoísmo que hay en su interior y

se rebela con frecuencia al tener una contrariedad o sufrir alguna

corrección. No pocas veces ve estos defectos mejor en los demás que

en sí mismo, confirmando la advertencia de Jesucristo:

"¿Cómo

es que miras la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el

tuyo?"

(Mt.7, 3).

Se

puede decir que el "principiante"

lleva dentro de sí un diamante envuelto todavía en otros minerales

inferiores, y no conoce aún, ni el valor del diamante, ni la

inferioridad de lo que lo cubre.

Su

conocimiento de Dios

es "incipiente",

quizá

a través de la naturaleza o de las parábolas o de oraciones

comunitarias o de la Liturgia. Aún no se ha familiarizado con los

misterios de la salvación ni puede penetrar en el misterio de la

Bondad

Infinita de Dios.

Su

amor a Dios

es

más bien un santo temor por miedo al castigo; posteriormente éste

se convierte en miedo a ofender a Dios.

La

oración del "principiante"

es vocal, pudiendo

ser oraciones ya hechas u oraciones espontáneas, como una

conversación con Dios.

Poco

a poco la

oración se va simplificando cada

vez más hasta

intentar la "oración

de recogimiento".

Si

el alma va respondiendo generosamente a la gracia, el Señor

suele enviar gozos sensibles en la oración o en la lectura de la

Palabra.

En

esta etapa existe el peligro

de habituarse y complacerse demasiado en la gratificación que

puede venir con la "oración

de recogimiento",

como si lo sensible fuera un fin y no un medio. Se corre, entonces,

el riesgo de caer en lo que San Juan de la Cruz denomina "gula

espiritual",

y

también en un

"inconsciente

orgullo"

sobre

las cosas espirituales, al considerar inferiores a los demás. Sin

embargo, en esta etapa comienzan

a brotar los primeros grados de humildad, que

hace que desconfiemos de nuestras fuerzas y que confiemos más en

Dios.

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NIVELES DE ORACIÓN EN LA PRIMERA ETAPA

ORACIONES ACTIVAS

LAS ORACIONES ACTIVAS

El cristiano "principiante", durante su vida ascética, caracterizada por el ejercicio predominante de las virtudes, que lo hacen participar de la vida sobrenatural al modo humano, practica su oración con la asistencia del Espíritu Santo, en formas activas, discursivas, con imágenes, conceptos y palabras, laboriosamente. Estas oraciones, como otras actividades y trabajos, producen cansancio.

En estas oraciones, el huerto del alma va siendo regado «sacando el agua de un pozo, cosa que se hace con mucho trabajo» (V.11,7).

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ORACIÓN ESPONTÁNEA DE MUCHAS PALABRAS (VOCAL)

ORACIÓN

ESPONTÁNEA DE MUCHAS PALABRAS

Es

ésta una

forma de orar básica, universal, necesaria al corazón del cristiano, y

que no requiere particular aprendizaje:

«Señor,

voy a estar un rato contigo. Ya ves cómo estoy. Tengo que hablar

contigo, y no sé cómo hacerlo. Dame Tu

Luz

y Tu

Gracia,

para que»…

Se

trata, como se ve, de una oración activa,

discursiva, con sucesividad de temas, conceptos, palabras,

voliciones, al modo psicológico humano; espontánea,

no asistida por método alguno, ni por ninguna fórmula oracional,

sino que brota a impulsos circunstanciales del corazón, con la ayuda

del Espíritu;

de

muchas palabras,

como es propio en los principiantes, pues si aquéllas terminan, cesa

la oración.

ORACIÓN

VOCAL

Consiste

en la recitación de fórmulas oracionales ya

compuestas. Es el modo de orar más humilde, más fácil de enseñar

y de aprender, más universalmente practicado en la historia de la

Iglesia, y más válido en todas las edades espirituales, pues

extiende su vigencia hasta el umbral mismo de la oración mística

contemplativa. La mejor escuela

de oración y

la más eficaz catequesis.

En

esta forma de oración lo más importante que ha de tenerse en cuenta

es que el que «no advierte con quién habla

y lo que pide y quién es quien pide y a quién, a eso no lo llamo yo

oración, aunque mucho menee los labios» (1

M 1,7).

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ORACIÓN DE MEDITACIÓN (DISCURSIVA) (INTERACTÚA CON JESÚS)

ORACION

DE MEDITACIÓN (DISCURSIVA) (INTERACTUA CON JESUS)

El

orante, al meditar, trata amistosamente con Dios,

y piensa con amor en Él,

en Sus

palabras y en sus obras. Es

pues, una oración

activa y discursiva

sumamente valiosa para entrar en intimidad con el Señor

y para asimilar personalmente los grandes misterios de la fe.

Hay,

evidentemente, en la meditación una parte discursiva,

intelectual y reflexiva, de gran valor; pero en la oración

meditativa es aún más importante el elemento amoroso,

volitivo, de encuentro personal e inmediato «con

Quien

sabemos que nos ama»

(V.8,5).

En este sentido la meditación es oración en la medida en que se

produce en ella ese encuentro personal y amistoso. Por eso «no

está la cosa en pensar

mucho,

sino en amar

mucho»

(4

M 1,7).

Uno

puede meditar en tres niveles, por ejemplo, la parábola del buen

samaritano:

1)

Meditación pagana:

«Es admirable la conducta del samaritano. Yo procuraré hacer lo

mismo». Eso no es oración, sino reflexión ética que no sale del

propio yo, ni produce encuentro con Dios.

2)

Meditación

cristiana:

«El samaritano simboliza a

Cristo,

que se inclina sobre la humanidad enferma. Yo también debo ser

compasivo». Esto sigue sin ser oración, aunque es una meditación

cristiana valiosa, hecha en fe, como cuando se estudia teología.

3)

Oración

meditativa o

meditación realmente orante: «Cristo

bendito, que, como el buen samaritano te compadeces de nosotros,

inclínate a mí, que estoy herido, e inclínate en mí hacia mis

hermanos necesitados». Esto es verdadera oración, pues produce

encuentro personal con el Señor.

Y también causa conversión, pues, según el tema considerado,

conviene «hacer

muchos actos para determinarse a hacer mucho por Dios y despertar el

amor, y otros actos para ayudar a crecer las virtudes»

(V.12,2).

El

objeto de la meditación cristiana conviene que sea cristológico.

Conviene

subir a la contemplación de la Trinidad

por la meditación de los misterios de Cristo.

Y

también conviene

que la oración meditativa sea litúrgica,

contemplando a Cristo

tal como la Iglesia lo contempla día a día, y tal como ella nos

invita a considerar y celebrar sus misterios.

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ORACIÓN DE SIMPLE MIRADA (ORACIÓN DE RECOGIMIENTO ACTIVO)

ORACIÓN

DE SIMPLICIDAD (ORACION DE RECOGIMENTO ACTIVO)

La

más sencilla de las oraciones activas,

que llaman también "oración

de simple

mirada",

de presencia

de Dios,

de atención

amorosa,

oración afectiva

o

"recogimiento

activo"

—que

se distingue del pasivo, como veremos—: «Esto

no es cosa sobrenatural, sino que podemos nosotros hacerlo, con el

favor de Dios,

se entiende» (CP

29,4).

Esta oración sencilla viene a ser un ensimismamiento del orante, que

con simple mirada ve en sí mismo la presencia amorosa de Dios.

ENSIMISMAMIENTO:

Es oración de recogimiento «porque

recoge el alma todas las potencias y se entra dentro de sí con su

Dios»

(CP

28,4).

El discurso es escaso, las palabras, pocas. Aunque todavía «esto

no es silencio de las potencias, es encerrarlas en el alma misma»

(CP 29,4).

Simple

mirada, con atención amorosa:

«No

os pido que penséis en Él,

ni saquéis muchos conceptos, ni que hagáis grandes y delicadas

consideraciones en vuestro entendimiento; no quiero más sino que lo

miréis»

(CE 42,3).

Puesta en la presencia del Señor,

el alma «mire

que lo mira»

(V.13,22).

PRESENCIA

DE DIOS:

En la "oración

de simplicidad"

o de "recogimiento

activo"

el orante se representa al Señor

en su interior y en las mismas ocupaciones se va acostumbrando a

retirarse de vez dentro de sí donde encuentra al Señor:

«Aunque

sea por un momento sólo, aquel recuerdo de que tengo compañía

dentro de mí, es gran provecho»

(CP 29,5).

La

"oración

de simplicidad"

no se da sin que se haya producido una purificación activa del

sentido

bastante

avanzada. A veces puede ser dolorosa,

sobre todo cuando los orantes no la entienden, y «les

parece perdido el tiempo, y tengo yo por mucha ganancia esta pérdida»

(V.13,11).

Otras veces es gozosa:

«De

mí os confieso que nunca supe qué cosa era rezar con satisfacción

hasta que el Señor

me enseñó este modo» (CV

29,7).

Es muy provechosa:

perseverar en ella, «yo

sé que en un año, y quizá en medio, saldréis con ello, con el

favor de Dios»

(CP

29,9).

ORACIÓN

DE RECOGIMIENTO ACTIVO

El

recogimiento activo

es un movimiento hacia el interior, y es querido por nosotros, por

eso es activo. En él, no desaparece la reflexión, pero sí queda

marginada. Es ahora la imaginación

la que cobra la importancia. A través de ella, el orante cambia de

dirección: se vuelve hacia el interior. Ahora, si ha de pensar o

decir algo lo hará al Cristo

que se imagina

dentro de sí. Con esta técnica se quiere orientar la oración hacia

un nivel más profundo. Se pretende, además, centrar más la

atención en un punto, aminorando la divagación que puede venir como

consecuencia de un pensar excesivo. Ya no habrá una reflexión de

escenas evangélicas como realidades externas a nosotros; ahora toda

imagen

estará dentro de nuestro ámbito; ya no somos meros observadores,

sino participantes en la escena que se ora.

La

invitación aquí, para favorecer esta interioridad, es la de ir

abandonando la reflexión,

que siempre exterioriza. La oración, pues se simplifica; ha dejado

de ser un discurso para convertirse en una

visión:

ya no hablo, sino

miro;

y miro

que me miran.

Es un lenguaje más de enamorados y más afectivo aun que el

anterior.

Santa

Teresa lo describe así:

"No sabía cómo proceder en la oración, ni cómo recogerme, y

así ... determinéme a seguir aquel camino con todas mis

fuerzas...Procuraba

lo más que podía traer a Jesucristo,

nuestro bien y Señor,

dentro de mí, presente, y esta era mi manera de oración;

si pensaba en algún paso, lo representaba en lo interior"

(V.

4, 7).

ORACIÓN

DE RECOGIMIENTO ACTIVO (TEXTOSCONFIRMATIVOS)

"Llámase

recogimiento activo, porque

recoge el alma todas las potencias y se entra dentro de sí con su

Dios,

y viene con más brevedad a enseñarla su divino Maestro

y a darla oración de quietud

que de ninguna otra manera. Porque allí metida consigo misma puede

pensar en la pasión, y representar allí al Hijo

y ofrecerle al Padre,

y no cansar el entendimiento

andándole buscando en el monte Calvario,

y al huerto y a la columna" (CV.

28, 4)

Miren

también este aviso los que discurren mucho con el entendimiento...

digo que no se les vaya todo el tiempo en esto; porque, aunque es muy

meritorio, no les parece -como es oración sabrosa- que ha de haber

día de domingo, ni rato que no sea trabajar (luego les parece

perdido el tiempo), y tengo yo por muy ganada esta pérdida" (V.

13,11).

Lo que la santa viene a decir en este texto, es que en

esa oración en que no

hablamos ni pensamos, ni discurrimos,

en

que parece que no hacemos nada, sino que simplemente estamos al calor

de Dios,

no es pérdida de tiempo, sino comunicación sabrosa, sin ruído de

palabras.

Nos

anima encarecidamente a que entremos en la oración

contemplantiva,

dejando de pensar cosas sobre Dios

o

de centrarnos en nuestra vida.

La santa invita al descanso, al domingo, pero en la oración. Es un

estarse a solas con Dios.

"Pues

tornando a lo que decía, de pensar a Cristo

en la columna, es bueno discurrir un rato y pensar las penas que allí

tuvo, y por qué las tuvo, y quién es el que las tuvo, y el amor con

qué las pasó; más no se canse siempre en andar a buscar esto, sino

que esté allí con Él,

acallado el entendimiento.

Si pudiere ocuparle en que mire que le mira, y le acompañe y hable y

pida, y se humille y regale con Él,

y se acuerde que no merecía estar allí... y hace muchos provechos

esta manera de oración; al menos hallóle mi alma (V.

13, 22)

El

texto principal que resume muy bien este tipo de oración es este:

"No os pido ahora que penséis en Él,

ni que saquéis muchos conceptos, ni qué hagáis grandes y delicadas

consideraciones con vuestro entendimiento;

no

os pido más de que le miréis...(CV

26, 3)

"Las

que de esta manera se pudieran encerrar en este cielo pequeño de

nuestra alma -adonde está el que le hizo, y la tierra- y acostumbrar

a no mirar ni estar adonde se distraigan estos sentidos exteriores,

crea que lleva excelente camino y que no dejará de llegar a beber el

agua de la fuente, porque camina mucho en poco tiempo"

(CV 28,5)

Informationen

Beschreibung
Camino espiritual hacia la Cumbre de la Sublime Felicidad Terrenal
Erstellt von
Gelöschter Nutzer · Aug 2016
Aktualisiert
18 Jan 2017
Aufrufe
47
Verlauf
  • Erstellt von Isidro Esparza Marín · 24 Mai 2016
  • Kopiert von Isidro Esparza Marín · 21 Aug 2016
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