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Acesso a la universidad Lengua Catellana 2023

jeroni fiol 50 Fragen

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  1. 1TEXTO A
    Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la santa basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo dieciséis, aunque antes comenzada, de estilo gótico pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé. Como haz de músculos y nervios, la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire.
    (Leopoldo Alas, “Clarín”, La Regenta)
    1. Identifica la figura retórica con que se define a Vetusta en las primeras líneas.
    1. Aa) Personificación.
    2. Bb) Hipérbole.
    3. Cc) Metáfora.
  2. 2TEXTO A
    Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la santa basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo dieciséis, aunque antes comenzada, de estilo gótico pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé. Como haz de músculos y nervios, la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire.
    (Leopoldo Alas, “Clarín”, La Regenta)
    2. La actitud del autor en su texto con respecto a Vetusta es:
    1. Aa) Elogiosa.
    2. Bb) Irónica.
    3. Cc) Sincera.
  3. 3TEXTO A
    Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la santa basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo dieciséis, aunque antes comenzada, de estilo gótico pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé. Como haz de músculos y nervios, la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire.
    (Leopoldo Alas, “Clarín”, La Regenta)
    3. ¿Qué figura retórica se relacionaría con “poema romántico de piedra”?
    1. Aa) Personificación.
    2. Bb) Anáfora.
    3. Cc) Metáfora.
  4. 4TEXTO A
    Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la santa basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo dieciséis, aunque antes comenzada, de estilo gótico pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé. Como haz de músculos y nervios, la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire.
    (Leopoldo Alas, “Clarín”, La Regenta)
    4. Significado de “amaneradas”.
    1. Aa) Artificiosas.
    2. Bb) Sencillas.
    3. Cc) Antipáticas.
  5. 5TEXTO A
    Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la santa basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo dieciséis, aunque antes comenzada, de estilo gótico pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé. Como haz de músculos y nervios, la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire.
    (Leopoldo Alas, “Clarín”, La Regenta)
    5. El autor del texto:
    1. Aa) Se burla de la Iglesia.
    2. Bb) Presenta una realidad de manera objetiva.
    3. Cc) Filtra la realidad a través de su visión personal.
  6. 66. ¿A qué género adscribirías el texto?
    1. Aa) Descriptivo.
    2. Bb) Narrativo.
    3. Cc) Ensayo.
  7. 77. Sinónimo del término “haz”.
    1. Aa) Luz.
    2. Bb) Fajo.
    3. Cc) Faz.
  8. 8TEXTO B
    Ernst Fraenkel: entender el horror desde el vientre de la ballena.
    Si el siglo del nihilismo fue el de la muerte de Dios, la primera mitad del XX asistió, dividida entre el espanto y el entusiasmo, a su resurrección. Los Estados totalitarios de uno u otro signo fueron la terrible epifanía del Todopoderoso en el tiempo del despiadado Leviatán, que emergió a la superficie de la historia devorando el mundo que existía. La estela de sangre y destrucción que dejó a su paso terminó por caracterizar al siglo XX, inaugurando con fuego y acero una época nueva. La nuestra.
    En El estado dual, Ernst Fraenkel (Colonia, 1898-Berlín, 1975) analiza las estructuras jurídico-políticas de la gran ballena durante los años más siniestros del régimen nacionalsocialista. Y lo hace desde la propia Alemania nazi, afrontando un riesgo muy elevado dada su condición de judío y de militante socialdemócrata.
    Analizando la estructura del sistema nacionalsocialista de dominación, Fraenkel ofrece en su libro la clave de todo régimen totalitario: la coexistencia de lo que llama un “Estado de normas” y un “Estado de medidas” (definido por una “arbitrariedad y violencia ilimitadas cuya actuación no se ve restringida por ninguna clase de garantías jurídicas”). Dicha coexistencia, contradictoria y como tal explosiva, hizo del conflicto entre la ley y lo político un destino inevitable. Por definición,las medidas suspenden, modifican o directamente destruyen las leyes vigentes en beneficio de los intereses ideológicos y económicos del régimen, de manera que es su proliferación lo que verdaderamente forja la esencia de todo Estado totalitario.
    El arbitrio que decide cuándo suspender, modificar o destruir aquellas leyes se erige entonces en última instancia política y jurídica; la voluntad del Führer (duce, caudillo o secretario general del PCUS y sus satélites, si la terrible ballena emerge en otras zonas geográficas) ocupa así el lugar del Dios soberano de las teocracias. La ley, la razón natural, deja de imperar y, por ello, de ser inviolable, consumándose la destrucción de todo Estado de derecho.
    (Pedro Lomba, El Mundo, 4 nov. 2022, adaptación)
    8. El género en el que se puede encuadrar el texto sería:
    1. Aa) Artículo periodístico.
    2. Bb) Reseña crítica.
    3. Cc) Crónica de sucesos.
  9. 9TEXTO B
    Ernst Fraenkel: entender el horror desde el vientre de la ballena.
    Si el siglo del nihilismo fue el de la muerte de Dios, la primera mitad del XX asistió, dividida entre el espanto y el entusiasmo, a su resurrección. Los Estados totalitarios de uno u otro signo fueron la terrible epifanía del Todopoderoso en el tiempo del despiadado Leviatán, que emergió a la superficie de la historia devorando el mundo que existía. La estela de sangre y destrucción que dejó a su paso terminó por caracterizar al siglo XX, inaugurando con fuego y acero una época nueva. La nuestra.
    En El estado dual, Ernst Fraenkel (Colonia, 1898-Berlín, 1975) analiza las estructuras jurídico-políticas de la gran ballena durante los años más siniestros del régimen nacionalsocialista. Y lo hace desde la propia Alemania nazi, afrontando un riesgo muy elevado dada su condición de judío y de militante socialdemócrata.
    Analizando la estructura del sistema nacionalsocialista de dominación, Fraenkel ofrece en su libro la clave de todo régimen totalitario: la coexistencia de lo que llama un “Estado de normas” y un “Estado de medidas” (definido por una “arbitrariedad y violencia ilimitadas cuya actuación no se ve restringida por ninguna clase de garantías jurídicas”). Dicha coexistencia, contradictoria y como tal explosiva, hizo del conflicto entre la ley y lo político un destino inevitable. Por definición,las medidas suspenden, modifican o directamente destruyen las leyes vigentes en beneficio de los intereses ideológicos y económicos del régimen, de manera que es su proliferación lo que verdaderamente forja la esencia de todo Estado totalitario.
    El arbitrio que decide cuándo suspender, modificar o destruir aquellas leyes se erige entonces en última instancia política y jurídica; la voluntad del Führer (duce, caudillo o secretario general del PCUS y sus satélites, si la terrible ballena emerge en otras zonas geográficas) ocupa así el lugar del Dios soberano de las teocracias. La ley, la razón natural, deja de imperar y, por ello, de ser inviolable, consumándose la destrucción de todo Estado de derecho.
    (Pedro Lomba, El Mundo, 4 nov. 2022, adaptación)
    9. Significado originario de “Leviatán”.
    1. Aa) Monstruo marino fantástico.
    2. Bb) Satán.
    3. Cc) Ogro.
  10. 10TEXTO B
    Ernst Fraenkel: entender el horror desde el vientre de la ballena.
    Si el siglo del nihilismo fue el de la muerte de Dios, la primera mitad del XX asistió, dividida entre el espanto y el entusiasmo, a su resurrección. Los Estados totalitarios de uno u otro signo fueron la terrible epifanía del Todopoderoso en el tiempo del despiadado Leviatán, que emergió a la superficie de la historia devorando el mundo que existía. La estela de sangre y destrucción que dejó a su paso terminó por caracterizar al siglo XX, inaugurando con fuego y acero una época nueva. La nuestra.
    En El estado dual, Ernst Fraenkel (Colonia, 1898-Berlín, 1975) analiza las estructuras jurídico-políticas de la gran ballena durante los años más siniestros del régimen nacionalsocialista. Y lo hace desde la propia Alemania nazi, afrontando un riesgo muy elevado dada su condición de judío y de militante socialdemócrata.
    Analizando la estructura del sistema nacionalsocialista de dominación, Fraenkel ofrece en su libro la clave de todo régimen totalitario: la coexistencia de lo que llama un “Estado de normas” y un “Estado de medidas” (definido por una “arbitrariedad y violencia ilimitadas cuya actuación no se ve restringida por ninguna clase de garantías jurídicas”). Dicha coexistencia, contradictoria y como tal explosiva, hizo del conflicto entre la ley y lo político un destino inevitable. Por definición,las medidas suspenden, modifican o directamente destruyen las leyes vigentes en beneficio de los intereses ideológicos y económicos del régimen, de manera que es su proliferación lo que verdaderamente forja la esencia de todo Estado totalitario.
    El arbitrio que decide cuándo suspender, modificar o destruir aquellas leyes se erige entonces en última instancia política y jurídica; la voluntad del Führer (duce, caudillo o secretario general del PCUS y sus satélites, si la terrible ballena emerge en otras zonas geográficas) ocupa así el lugar del Dios soberano de las teocracias. La ley, la razón natural, deja de imperar y, por ello, de ser inviolable, consumándose la destrucción de todo Estado de derecho.
    (Pedro Lomba, El Mundo, 4 nov. 2022, adaptación)
    10. ¿Qué título elegirías para resumir el libro de Fraenkel?
    1. Aa) El ascenso del nazismo.
    2. Bb) El horror de la guerra.
    3. Cc) Los mimbres del estado totalitario.

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