Trata de la naturaleza humana, la clásica formulación de lo que desde entonces ha sido una de las cuestiones de la filosofía moral.
Hume y muchos otros pensadores comparten su criterio y consideran que la llamada guillotina de hume dividió el mundo entre hechos y valores de un modo decisivo.
Moore acusaba a los primeros filósofos de incurrir en la llamada Falacia Naturalista que implica los conceptos éticos con los conceptos naturales.
El problema que Hume puso de relieve se debe en parte a dos convicciones fuertes en conflicto de las que nosotros participamos simultáneamente.
Aparentemente nos vemos forzados a fundamentar el nuestros juicios morales en el mundo depresivo que describe la ciencia, nuestros sentimientos y apariencias, y obligados a buscar en nuestro interior los orígenes de nuestros sentimientos
El propio Hume era consciente de la importancia de esta observación, y creía que si se le prestara la debida atención todos los sistemas de moralidad habituales se alterarían. La brecha lógicamente infranqueable entre hechos y valores, y que Hume parece haber abierto, pone en duda el estatuto verdadero de las pretensiones éticas y, así, subyace en el centro mismo de la filosofía moral.