Las hemorragias son causa de emergencia médica, por lo que la actuación del socorrista debe
ser rápida y decidida, de lo contrario la oxigenación de los tejidos se verá reducida o eliminada,
produciendo la muerte de los mismos. Esta nota pretende ofrecer unos conocimientos genera
les sobre el Sistema Circulatorio y unas técnicas de actuación para detener la pérdida de
sangre de cualquier trabajador que haya sufrido un accidente y en espera de la llegada de los
equipos de emergencia. Un caso de menor importancia de los resultados de una hemorragia
interna en equimosis, o un hematoma: la sangre se expande bajo la piel, provocando
decoloración.
Causas
Una serie de condiciones médicas pueden conducir a una hemorragia interna. Las causas comunes incluyen
trauma, diversos estados patológicos y las complicaciones de la terapia médica. Los lugares comunes incluyen el
tracto gastrointestinal, la aorta y la hemorragia intra-craneal. La hemorragia interna puede ser causada por una
contusión, tal como alta deceleración en un accidente automovilístico, o por trauma penetrante, como una herida de
bala o de arma blanca
Una serie de condiciones patológicas y enfermedades puede dar lugar a una
hemorragia interna. Estos incluyen la ruptura de los vasos sanguíneos como
resultado de la presión arterial alta, aneurismas, varices esofágicas o úlceras
pépticas.3 Otra causa común de hemorragia interna es el carcinoma (cáncer), ya
sea del tracto gastro-intestinal, del pulmón, o más raramente de otros órganos
como la próstata, páncreas o riñón. Otras enfermedades relacionadas con
hemorragias internas incluyen el escorbuto, hepatoma, cáncer de hígado,
trombocitopenia autoinmune, el embarazo ectópico, la hipotermia maligna, quistes
ováricos, deficiencia de Vitamina K, y la hemofilia y la malaria. Algunos virus
pueden causar un tipo de hemorragia interna llamada fiebre hemorrágica viral,
tales como los virus de Ebola, Marburg o dengue, pero éstas son poco frecuentes.
El sangrado interno podría ser un artefacto iatrogénico, como consecuencia de complicaciones
después de operaciones quirúrgicas o tratamientos médicos. Algunos efectos de la medicación
también puede dar lugar a una hemorragia interna, tales como el uso de medicamentos
anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios en el tratamiento de la enfermedad arterial
coronaria.
El Sistema Ciculatorio
. El sistema circulatorio El sistema circulatorio tiene la función de transportar los
nutrientes y el oxígeno a las células del organismo, también es el responsable de
mantener la temperatura interna del cuerpo humano. Está compuesto por el corazón, los
vasos sanguíneos y la sangre.
Fig. 1: Esquema de la circulación sanguínea en el organismo. Circulación pulmonar (oxigenación de la
sangre); circulación general (distribución de la sangre oxigenada a todo el organismo El corazón es un
musculo que actúa de bomba, impulsando la sangre a través de los vasos sanguíneos. Los vasos
sanguíneos son los conductos por donde circula la sangre. Existen tres tipos de vasos: • Arterias: son los
vasos que salen del corazón. • Venas: son los vasos que van hacia el corazón. Capilares: son los vasos
más pequeños responsables del intercambio gaseoso en tejidos y órganos.
. Diferencias mas importantes entre venas y arterias ARTERIAS VENAS
SALEN DEL CORAZON. VAN HACIA EL CORAZON LA SANGRE CIRCULA A MUCHA
PRESION. LA SANGRE CIRCULA CON POCA PRESION. LA SANGRE CIRCULA A
IMPULSOS. LA SANGRE CIRCULA DE FORMA CONTINUA. SON RIGIDAS. SON
ELASTICAS. LA GRAN MAYORIA TRANSPORTA O2. LA GRAN MAYORIA
TRANSPORTA CO2.
La sangre está compuesta por una parte liquida, llama da plasma
(de color acuoso) y una parte salida, formada por tres tipos de
células: • hematíes: responsables del transporte de oxígeno.
• leucocitos: colaboran en la defensa del organismo contra las
infecciones. • plaquetas: favorecen el proceso de coagulación.
Concepto de hemorragia y clasificación Denominamos hemorragia a
cualquier salida de sangre de sus cauces habituales (los vasos
sanguíneos). Existen dos tipos de clasificaciones, una atendiendo al tipo de
vaso que se ha roto, siendo esta arterial, venosa o capilar y otra
atendiendo al destino final de la sangre, o dicho de otra forma: la dónde
va a parar la sangre que se pierde?. Atendiendo a este último criterio, las
hemorragias pueden ser: externas, internas y exteriorizadas. El objetivo
del socorrista es evitar la pérdida de sangre del accidentado, siempre que
ello sea posible. Existen casos en que siendo imposible controlar la
hemorragia, la actuación consistir en evitar el empeoramiento del estado
de salud del lesionado, concretamente ante las hemorragias internas y
exteriorizadas.
Hemorragias exteriorizadas Son aquellas hemorragias que siendo
internas salen al exterior a través de un orificio natural del cuerpo:
oído, nariz, boca, ano y genitales.
Hemorragia de oído Las hemorragias que salen por el oído se llaman
otorragias. Cuando la pérdida de sangre es abundante y previamente ha
existido un traumatismo (golpe) en la cabeza, el origen de la hemorragia
suele ser la fractura de la base del cráneo. En este caso la actuación del
socorrista va encaminada a facilitar la salida de sangre de la cavidad
craneal, pues de lo contrario, la masa encefálica sería desplazada o
comprimida por la invasión sanguínea, pudiendo ocasionar lesiones
irreversibles en el cerebro. Para facilitar la salida de sangre, se debe
colocar al accidentado en Posición Lateral de Seguridad (P.L.S.), con el oído
sangran te dirigido hacia el suelo y siempre que se dominen las técnicas
de movilización de traumáticos, caso contrario es mejor no tocarlo. Control
de signos vitales y evacuación urgente hacia un Centro sanitario con
servicio de Neurología.
Hemorragias de nariz Las hemorragias que salen por la nariz se denominan
epistaxis. El origen de estas hemorragias es diverso, pueden ser producidas
por un golpe, por un desgaste de la mucosa nasal o como consecuencia de
una patología en la que la hemorragia sería un signo, como por ejemplo en el
caso de la hipertensión arterial (HTA). Es cierto que muchas personas
consideran la epistaxis como un suceso normal, explicación que el socorrista
no debe aceptar, pues el ser humano no está constituido para sangrar de
forma habitual. Para detener la hemorragia, se debe efectuar una presión
directa sobre la ventana nasal sangrante y contra el tabique nasal, presión
que se mantendrá durante 5 minutos (de reloj). La cabeza debe inclinarse
hacia adelante, para evitar la posible inspiración de coágulos (ver la técnica en
la figura 2). Pasados los 5 minutos, se aliviar la presión, con ello
comprobaremos si la hemorragia ha cesado. En caso contrario se introducir
una gasa moja da en agua oxigenada
Hemorragias de la boca Cuando la hemorragia se presenta en forma de
vómito, puede tener su origen en el pulmón (hemoptisis) o en el estómago
(hematemesis). Es importante distinguir su origen para así proceder a su
correcto tratamiento, para ello hay que tener en cuenta el siguiente
cuadro:
Diferencias y actuación ante vómitos de sangre de origen respiratorio y digestivo.
HEMOPTISIS HEMATEMESIS VOMITO PRECEDIDO DE TOS. VOMITO PRECEDIDO DE
NAUSEAS. SANGRE LIMPIA, CON OLOR A OXIDO. SANGRE CON RESTOS DE
ALIMENTO Y MALOLIENTE. PUEDE TENER ASPECTO ESPUMOSO. PUEDE
ACOMPAÑARSE DE INCONSCIENCIA. Actuación: a. Control de signos vitales b. Dieta
absoluta c. Evacuar en posición de semisentado. Actuación: a. Control de signos
vitales. b. Dieta absoluta. c. Evacuar en posición de P.L.S.
Hemorragias vaginales Durante el periodo de gestación, la mujer no
debe presentar ningún tipo de hemorragia vaginal (metrorragia). Su
presencia podría indicar la amenaza de aborto, por lo que se debe
conseguir un reposo absoluto (estirarla) por parte de la mujer y evitar
que siga perdiendo sangre. Para ello colocaremos compresas externas
sobre la vagina (sin introducir nada dentro) y cruzándole los pies los
elevaremos en espera de su traslado en ambulancia a un Hospital.
Hemorragias externas Son aquellas en las que la sangre sale al
exterior a través de una herida. Las hemorragias más importantes se
producirán en las extremidades, ya que son las partes del cuerpo más
expuestas a traumatismos de tipo laboral y es por donde pasan las
arterias de forma más superficial. Los métodos que a continuación se
explican, sirven para coartar cualquier tipo de hemorragia (arterial o
venosa), aplicando cierta lógica según el método, la forma y el lugar en
donde se produce. Así, por ejemplo, el torniquete solo se aplicara en
caso de hemorragias en extremidades. A fin de controlar y detener la
emergencia (hemorragia), utilizaremos siempre tres métodos, de
forma escalonada, utilizando el siguiente en caso de que el anterior no
tenga éxito. Estos métodos son la compresión directa, la compresión
arterial y el torniquete.
Hemorragia interna en el cerebro (véase: ACV). Una hemorragia interna es una pérdida de sangre que
se produce desde el sistema vascular en una cavidad o espacio corporal.1 Se trata de una emergencia
médica grave y el grado de severidad depende de la velocidad y la ubicación del sangrado (por ejemplo,
cerebro, estómago, pulmones). Potencialmente puede causar la muerte y paro cardíaco si el
tratamiento médico adecuado no se recibe rápidamente.
Cuando utilizar cada una de las técnicas para detener hemorragias
externas
Compresión directa Consiste en efectuar una presión en el punto de sangra do. Para
ello utilizaremos un apósito (gasas, pañuelo...) lo más limpio posible. Efectuar la presión
durante un tiempo mínimo de 10 minutos (de reloj), además de elevar la extremidad
afectada a una altura superior a la del corazón del accidentado. Transcurrido ese
tiempo, se aliviara la presión, pero NUNCA se quitara el apósito. En caso de éxito se
procederá a vendar la herida y se trasladará al Hospital.
Compresión directa. Este método no se puede utilizar en el caso de que la hemorragia la produzca una fractura abierta de
un hueso o existan cuerpos enclavados. Compresión arterial Cuando falla la compresión directa, se debe utilizar este
segundo método. Es de mayor aplicación en hemorragias de extremidades, pues en el resto de zonas no es muy eficaz.
Consiste en encontrar la arteria principal del brazo (A. humeral) o de la pierna (A. femoral) y detener la circulación
sanguínea en esa arteria y sus ramificaciones. Con ello conseguimos una reducción muy importante (no eliminación) del
aporte sanguíneo.
Puntos de compresión arterial: a) arteria femoral; b) arteria humeral La arteria humeral tiene su trayecto por debajo del musculo bíceps del
brazo, por lo que el socorrista comprimirá esta zona con las yemas de los dedos. La arteria femoral se comprime a nivel de la ingle o de la cara
interna del muslo, para ello utilizaremos el talón de la mano o bien el puño en caso de comprimir en el muslo. La compresión debe mantenerse
hasta la llegada de la ambulancia o el ingreso en urgencias hospitalarias.
Torniquete Este método se utilizara SOLO en caso de que los de mas no sean eficaces y la hemorragia persista o bien cuando exista más de un accidentado en
situación de emergencia y el socorrista está solo. El torniquete produce una detención de TODA la circulación sanguínea en la extremidad, por lo que conlleva la falta de
oxigenación de los tejidos y la muerte tisular, formándose toxinas por necrosis y trombos por acumulación plaquetaria. Condiciones de aplicación (ver la zona de
colocación en la figura 5) • En la raíz del miembro afectado. • Utilizar una banda ancha (no cinturones, ni cuerdas). • Anotar la hora de colocación. • Ejercer presión
controlada. La necesaria para detener la hemorragia. • NUNCA lo aflojara el socorrista.
Colocación de un torniquete: a) en la raíz del miembro; b) NUNCA se aflojara
Hemorragias internas Son aquellas que se producen en el interior del organismo, sin salir al
exterior, por lo tanto no se ve, pero sí que se puede detectar porque el paciente presenta signos y
síntomas de shock (al igual que el resto de hemorragias). Shock Definiremos al shock como el
conjunto de signos y síntomas consecuentes a la falta o disminución del aporte sanguíneo a los
tejidos, debido a la pérdida de volumen sanguíneo o al aumento de la capacidad de los vasos. Esto
implica la falta de oxigenación de los tejidos, por lo que si no se actúa con rapidez puede derivar en
la muerte del accidentado. Shock hipovolémico Es el producido por la pérdida de volumen sanguíneo
(perdida de líquido) y se origina a causa de hemorragias, quemaduras (lesiones por calor) o por
deshidratación (vómitos y diarreas).
Shock Producido por una detención de la circulación sanguínea (shock cardiogénico) o bien por un aumento
de la capacidad de los vasos sanguíneos, lo que origina una pérdida o disminución de la presión necesaria
para que la sangre llegue a oxigenar a los tejidos. Puede ser de varios tipos: shock séptico, producido por
infección (ej. heridas); Shock anafiláctico, producido por alergias (ej. intoxicaciones, picaduras...); Shock,
producido por el dolor (traumatismos en general). Esto implica que cualquier lesión, si no se trata
convenientemente, puede derivar en un estado de shock por parte del accidentado. Shock caracterizado por
los siguientes signos y síntomas: • Alteración de la conciencia (no perdida). • Estado ansioso, nervioso.
• Pulso rápido y débil, a excepción del shock medular. • Respiración rápida y superficial. • Palidez de mucosas.
• Sudoración fría y pegajosa, generalmente en manos, pies, cara y pecho.
Actuación La actuación debe ir encaminada a tratar en primer lugar la causa que ha
producido el shock, evidentemente siempre que ello sea posible, pues hay causas que no
podrá tratar el socorrista, como por ejemplo las hemorragias internas. No obstante,
siempre debe actuar de la siguiente forma: • Control de signos vitales • Tratar las
lesiones (si es posible). • Aflojar todo aquello que comprima al accidentado, a fin de
facilitar la circulación sanguínea. • Tranquilizar al herido. • Evitar la pérdida de calor
corporal. Taparlo. Colocar al accidentado estirado con la cabeza más baja que los pies
Prognosis
La hemorragia interna es grave por dos razones: • El exceso de sangre puede
comprimir órganos y causar disyunciones (como puede ocurrir en hematoma) • Cuando
el sangrado no se detiene espontáneamente, la pérdida de sangre causará choque
hemorrágico, que puede conducir a daño cerebral y la muerte. Si hay presión, puede
conducir a la muerte o a una hemorragia cerebral.