Módulo 4 de 6 · Test
Hasta el agua es pura química
Por alguna razón todo lo relacionado con la química ha obtenido mala fama en las últimas décadas. Decir que algo es químico, se entiende como sinónimo de que es nocivo. Incluso se habla de “químicos tóxicos” (en vez de sustancias tóxicas), como si los profesionales esta ciencia pudieran ser venenosos.
Por contraste para promover todo producto que pretende ser sano, natural o benéfico se resalta que no contiene productos químicos. Lo irónico de estas afirmaciones es que son imposibles: todo lo material -lo formado por materia- es necesariamente químico. La luz, la energía, el espacio, la gravedad, son entidades sin químicas. Tampoco podríamos decir que un plasma, como el que se hallen el Sol -que si es materia, pero a tan alta temperatura que los átomos que la forman se han separado en electrones y núcleos- sea de naturaleza química, porque no está formado por átomos, ni moléculas, sino por pedazos de átomos.
Pero cualquier cosa que está formada por materia sólida, líquida o gaseosa- por átomos y moléculas, o iones (sus contrapartes con carga eléctrica) es necesariamente química-. El aire, el agua, la tierra, los seres vivos, los cerebros, gracias a los que pensamos y tenemos un sentido del yo… todo es química y nada más que química (aunque la biología va más allá de la química pero este sistema para otra ocasión).
¿Por qué este prejuicio contra la química, esta “quimiofobia”? En parte quizá porque se está confundiendo lo químico con lo artificial. Pareciera que sólo las cosas fabricadas por la especie humana fueran dañinas, mientras que aquello que proviene la naturaleza fuera necesariamente sano.
Pero también esta versión cae por su propio peso: las sustancias naturales tóxicas abundan. Basta con pensar en los venenos producidos por bacterias (como la toxina botulínica, uno de los venenos más poderosos conocidos), pero también los producidos por plantas, hongos, insectos, reptiles y anfibios.
Tal vez se trata también de una buena dosis ignorancia, y pareciera que los fenómenos químicos sólo se presentan en los laboratorios y no en una cocina, en la atmósfera o dentro de nuestras células; mezclada con mala publicidad, pues es cierto que la contaminación del agua, tierra y aire es, en cierta medida, producto de la industria química.
Quizá la solución estaría en damos cuenta de que así como la química puede traer problemas, también puede proporcionarnos la forma de resolverlos. Finalmente, conocer y aceptar la naturaleza química del mundo material que saber un poco más acerca de nosotros mismos.
Fuente: “Ojo de mosca”, de Martín Bonfil Olivera, en la revista ¿Cómo ves?. Disponible en http://www.comoves.unam.mx/numeros/ojodemosca/62
Test modificado a partir de:
Anda-Bahena, Ríos-Reyes y García-Reynaldo. 2014. Química. Ciencias 3. Tercer grado. Serie Ignis, Editorial Esfinge. México. Pp.77-78