Módulo 2 de 10 · Multimedia
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El eudemonismo aristotélico
Según Aristóteles, todo ser natural tiende a la actualización de lo que le es más propio, de lo que es de modo esencial y, al mismo tiempo, le distingue del resto de los seres naturales. El fin hacia el que tiende cada ser particular es, por relación a él mismo, un bien. Así, pues, si hablamos del hombre, el bien consistirá en la actualización de aquello en lo que, de modo más propio y esencial, consiste "ser hombre". Y puesto que lo que más esencialmente distingue al hombre del resto de los animales es la "razón" (el noûs), para el hombre, el bien más elevado, el "bien supremo", consistirá en la actualización de su "racionalidad" (nóesis). Actúa del modo más "excelente" o "virtuoso" el que, tanto en el decir como en el hacer o el actuar, se comporta racionalmenteo se conduce como un ser racional. Así pues, en lo que al hombre se refiere, la "excelencia" o la "virtud" (areté) consiste en actuar "según la razón".
El hombre es feliz cuando realiza el "oficio de hombre", esto es, cuando se comporta de acuerdo con aquello que le define como tal, cuando vive "según la razón".
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