Nabucodonosor mandó a hacer una estatua de oro, dando la orden de que la adoraran. El castigo para aquel que no lo hiciera era ser echado al horno de fuego. Sin embargo, Sadrach, Mesach y Abed-nego no hacían caso de la ordenanza emitida, por lo que algunos Caldeos vinieron al rey para denunciarlos.
Al saber esto al rey, lleno de enojo, pidió que los trajeran ante su presencia y les preguntó si era cierto lo que decían los acusadores acerca de ellos. Ante esta situación, estos jóvenes pusieron su confianza en Dios y con toda firmeza dijeron al rey que no tenían intención de adorar la estatua que el había construido. El rey enfurecido ordenó calentar el horno 7 veces más de lo normal. Manto a que atasen a los jóvenes hebreos y los echasen dentro del horno, cuya llama era tan fuerte que los hombres que los lanzaron se quemaron solamente al acercarse.
El rey entonces acercándose al horno llamó por sus nombres a los 3 jóvenes quienes salieron de en medio del fuego y juntándose todos al rededor de ellos mismos miraron que el fuego no les había hecho nada, ni siquiera su ropa tenía olor a humo.
Al ver esto, Nabucodonosor cambió de parecer, y bendijo a Dios por haber enviado a un ángel para librar a sus siervos que confiaron en Él y no cedieron a servir y adorar a otro dios, sino que se mantuvieron firmes en su fe. Ordenó pues el rey, que todo aquel que hablase en contra del Dios de ellos fuera castigado, pues no había otro que librase como su Dios. Después de este incidente, el rey engrandeció a estos 3 jóvenes en la provincia de Babilonia.
Pie de foto: : Los caldeos admirados porque elfuego no dañó a los jovenes hebreos.