Primeros Auxilios: Normas Generales
Diapositivas del conjunto (4)
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- Pie de imagen: Tutor: Lesly Dayana Necpas.
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- Los primeros auxilios, son aquellas medidas terapéuticas que se aplican con carácter de urgencia a las víctimas de accidentes o enfermedades de aparición repentina, hasta disponer de tratamiento especializado.
- El objetivo de los primeros auxilios es aliviar el dolor y la ansiedad del herido o enfermo y evitar el agravamiento de su estado. En casos extremos son necesarios para evitar la muerte hasta que se consigue asistencia médica.
- Los primeros auxilios varían según las necesidades del paciente y según la preparación del socorrista.
- La regla de oro es "no producir más daño".

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Hay que observar una serie de normas generales:
- Siempre hay que evitar el pánico y la precipitación.
- Intentar proteger de nuevos riesgos al accidentado, así como a nosotros mismos y a los presentes.
- Deben evitarse los cambios de posición hasta que se determine el tipo de lesiones, de no ser que la colocación de la víctima le exponga a lesiones adicionales.
- Se debe tranquilizar a la víctima explicándole que ya ha sido solicitada ayuda médica.
- La cabeza debe mantenerse al mismo nivel que el tronco, excepto cuando exista dificultad respiratoria.
- Si se producen náuseas o vómitos debe girarse la cabeza hacia un lado para evitar aspiraciones.
- La primera actuación debe ser procurar al paciente la respiración aceptable:
- Conseguir la desobstrucción de las vías respiratorias para evitar la asfixia, extrayendo los cuerpos extraños y retirando la lengua caída hacia atrás.
- Si el paciente no respira por sí solo habrá que ventilarlo desde el exterior mediante respiración boca a boca hasta disponer de un dispositivo mecánico.
- El segundo aspecto a corregir es el referente al sistema circulatorio. Una valoración inicial se obtiene tomando el pulso:
- Esto permite valorar la frecuencia y ritmo cardiaco, y su "fortaleza" nos indica una adecuada tensión arterial.
- Si presenta heridas o hemorragias intente taponarlas para controlar la pérdida de sangre.
- No se deben administrar fármacos estimulantes, ni alcohol, ni alimentos.
- Explicarle qué vamos a hacer. Responder honradamente a sus preguntas para disipar sus temores. Si no sabemos una respuesta, debemos decírselo.
- No debemos alejarnos de una persona si está moribunda, muy enferma o herida de gravedad. Aunque ya no podamos hacer nada, debemos seguir hablando a la víctima y sujetar su mano, jamás debe sentirse sola.