Reproducción de las plantas
Reproducción sexual
Muchas especies las plantas se reproducen sexualmente, lo que tiene importantes beneficios desde el punto de vista de la adquisición de nuevas adaptaciones para sobrevivir en ciertos lugares.
La reproducción sexual puede ser por medio de esporas o de células sexuales (gametos) y puede o no terminar con la producción de semillas, como en las angiospermas y las gimnospermas, por ejemplo.
No obstante, la reproducción sexual en las plantas siempre resulta de un evento de división por meiosis, durante el cual se consigue mezclar los genes de dos individuos distintos para producir descendientes genéticamente diferentes cada vez.
Reproducción asexual
Otras plantas, a su vez, pueden reproducirse asexualmente, originando “clones” de sí mismas que facilitan su multiplicación y dispersión. La reproducción asexual se diferencia de la reproducción sexual en que es producto de divisiones mitóticas, en las que las células hijas son genéticamente idénticas a las células “madres”.
La reproducción asexual de las plantas es una característica sumamente relevante. No es muy común que un animal pueda cortarse una extremidad y esperar que se forme una copia de sí mismo a partir de dicha extremidad, pero esto sí es posible para muchas plantas.