Curso
FRACTURAS DE TOBILLO
Curso sobre manejo de fracturas de tobillo
Módulos (4)
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Anatomía Funcional y Biomecánica del Tobillo
Introducción El pie, eslabón más distal de la extremidad inferior, sirve para conectar el organismo con el medio que lo rodea, es la base de sustentación del aparato locomotor y tiene la capacidad, gracias a su peculiar biomecánica, de convertirse en una estructura rígida o flexible en función de las necesidades para las que es requerido y las características del terreno en que se mueve. Recuerdo anatómico del tobillo La articulación del tobillo, debido a su configuración anatómica, es una de las más congruentes y, por tanto, de las más estables de la extremidad inferior. A través de ella se realizan los movimientos de flexión y extensión del pie. Su correcta morfología es fundamental para el mantenimiento de la bóveda plantar y, desde un punto de vista funcional, tal como afirma Inmann1, trabaja junto con las articulaciones subastragalina y de Chopart. La articulación del tobillo se halla formada por la tróclea astragalina y por la mortaja tibioperonea. Ambas poseen unas características anatómicas que condicionan la biomecánica de la articulación (fig. 1). Figura 1. Anatomía ósea del tobillo. Tróclea astragalina La tróclea astragalina tiene forma de un segmento de cilindro de unos 105o. En el plano horizontal es de 4 a 6 mm más ancha por delante que por detrás. Debido a esta forma en cuña, los planos que pasan por sus bordes laterales son convergentes hacia atrás formando un ángulo abierto hacia adelante de unos 5o. Vista por su parte superior, la superficie de la tróclea es ligeramente acanalada, lo que contribuye a su estabilidad dentro de la mortaja. En el plano longitudinal, las caras laterales son muy diferentes: la interna se halla poco desarrollada y su arco total es ligeramente inferior al de la externa. Esta última es mucho más amplia y su arco es superior; su radio de curvatura es mayor que el de la interna. Esta morfología hace que, cuando existe un movimiento de flexoextensión en el plano sagital, haya otro de aducción-abducción en el plano transversal. Mortaja tibioperonea Está formada por la parte más distal de los huesos de la pierna. Por parte de la tibia intervienen 2 superficies articulares: la cara inferior de su extremidad distal, que, al igual que la tróclea astragalina, es más ancha por delante que por detrás, y la cara externa del maleolotibial para articularse con la cara interna del astrágalo. Por parte del peroné interviene la parte interna del maleoloperoneal, que se articula con la carilla correspondiente del astrágalo. Los 2 maléolos son ligeramente divergentes en su porción anterior para adaptarse a la parte anterior de la tróclea astragalina; también los planos que pasan por las carillas articulares de ambos maléolos son convergentes hacia atrás. El maléolo interno tibial se halla poco desarrollado y su principal acción mecánica es mantener las fuerzas de tracción que le llegan a través del ligamento deltoideo. El maléolo externo peroneal es mucho más potente y distal que el interno, y encaja con la amplia carilla articular del astrágalo. Trabaja a compresión impidiendo que el talón se derrumbe en valgo. Como vemos, pues, la mortaja tibioperonea encaja exactamente con la tróclea astragalina. Tiene forma de un semicilindro de unos 65o, es decir, cubre más de la mitad de la superficie troclear, lo que confiere una gran estabilidad a la articulación. Independientemente de la morfología ósea comentada, que confiere al tobillo una gran estabilidad, existen también unas estructuras capsuloligamentosas que participan en la estabilidad de la articulación y que forman parte del mecanismo de aprehensión elástica del astrágalo dentro de la mortaja tibioperonea. Según este concepto, el astrágalo quedaría encerrado en un círculo elástico con unos topes óseos: el pilón tibial, los maléolos y la subastragalina. La cápsula y los ligamentos de la articulación tibioperoneoastragalina serían los responsables de dar elasticidad al conjunto. Recuerdo anatómico del pie Atendiendo a...
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Ligamentos
Ligamento tibioperoneo anterior (o ligamento sindesmótico anterior): Se extiende desde la parte inferior y anterior de la tibia hasta el peroné. Este ligamento es crucial para mantener la estabilidad anterior de la sindesmosis. Ligamento tibioperoneo posterior (o ligamento sindesmótico posterior): Similar al anterior, se encuentra en la parte posterior, conectando la tibia con el peroné. Es clave para la estabilidad posterior de la sindesmosis. Ligamento interóseo: Es una estructura fuerte y fibrosa que se encuentra entre la tibia y el peroné, dentro de la sindesmosis. Es el principal estabilizador de la articulación tibioperonea distal. Ligamento transverso inferior del tobillo: A veces considerado una extensión del ligamento tibioperoneo posterior, ayuda a proporcionar estabilidad adicional al tobillo al unir la tibia y el peroné en la parte más baja de la sindesmosis.