Apuntes
Para saber mas! Empresas que Sobresalen - JIM COLLINS

Contenido del apunte (30)
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¡Para conocer más sobre el Autor!

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¿Qué hace que una empresa normal
se convierta en excepcional? ¿Qué hace que una empresa tenga más éxito que
otra?
Según Collins, que ha analizado una gran cantidad de
empresas norteamericanas cotizadas hasta seleccionar un grupo de ellas que en
un momento dado dieron un salto enorme en su cotización, distanciándose
radicalmente de sus competidores, ese salto se produjo cuando en una empresa se
dieron los SIETE PRINCIPIOS o ideas de gestión que desarrolla en el libro:
1. Tenían
unos líderes especiales: a los que llama “líderes
de nivel 5”.
2. Se
planteaban primero quién y luego qué.
No al revés.
3. Combinaban
bien una alta dosis de realismo con una
completa fe en el éxito.
4. Guiaban
sus acciones hacia un único concepto
estratégico simple y claro.
5. Adoptaban
una cultura de disciplina.
6. Sabían usar la tecnología.
7. Realizaban
su transformación en un proceso lento y
continuado.
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“Líderes de nivel 5”
Líderes que son a la vez
ambiciosos y humildes. Parecen dos virtudes incompatibles, pero no lo son. Los
líderes de las empresas más exitosas tenían esa extraña combinación.
https://www.youtube.com/watch?v=OlCuA_6nhOs (Enclavar)
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Primero quién y luego qué
Lo normal es plantear primero qué
y luego con quién, pero estas empresas no lo hicieron así. Le dieron toda la
importancia a las personas, al equipo directivo. Primero se aseguraron de que
el equipo era adecuado, que no faltaba ni sobraba nadie. Los líderes empezaron
por mantener o fichar a los mejores (y echar a los peores), luego diseñaron una
estrategia (con ellos), y la pusieron en práctica.
La idea es que un equipo bueno y
cohesionado es más eficaz en el proceso de operativización de la estrategia,
que es tanto o más importante que la estrategia en sí misma. Y que ese equipo
es capaz de modificar esa estrategia, si es necesario, sobre la marcha.
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Una alta dosis de realismo con
una completa fe en el éxito
Líderes que afrontan la situación
de la empresa con realismo, pero no pierden la fe en el éxito.
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Un único concepto estratégico,
simple y claro
Son empresas capaces de sustentar sus estrategias en un
profundo entendimiento de tres puntos:
• En
que pueden ser “los mejores del mundo” (yendo más allá del famoso “zapatero a
los zapatos”)
• Cual
es su motor económico, el indicador básico que empuja su rentabilidad
• En
qué son totalmente apasionados
Y, a partir del análisis de esos
tres elementos, consiguen trasladarlo a un concepto simple y cristalino que
guía todos sus esfuerzos.
La existencia de ese “concepto” es un elemento clave en
todas la empresas identificadas como extraordinariamente exitosas por Collins y
su equipo.
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Empresas focalizadas
Se trata, por tanto, de empresas
focalizadas, centradas. Que, después de autoanalizarse y analizar bien el
mercado, se preguntan a sí mismos: ¿Qué podemos hacer potencialmente mejor que
nadie en el mundo? ¿Qué estamos haciendo que no hacemos ni haremos nunca de
forma excelente, mejor que nadie, sino siempre seremos uno más? Su secreto es
centrarse en lo primero y abandonar lo segundo.
Esta claro que todo ello no es
nada fácil. Ni entender bien en qué se puede ser mejor que nadie, ni atreverse
a dejar alguno de los negocios mediocres actuales, por muy convencido que se
esté. Es por eso que estas empresas dieron el salto de la mano de un líder
clarividente y firme, con una visión muy clara del negocio a largo plazo. Y que
era capaz de asumir los riesgos del cambio.
Que dejan de lado los egos de los directivos
Es difícil resignarse a ser la
mejor cabeza de ratón y dejar de ser una cola de león más.
Loa leones son más queridos, más
bellos que los ratones. Pero los buenos ratones son más ricos y más felices.
Conceptos simples. Gestión simple
La clave es quitarle complicación
a los temas. Hacer un esfuerzo por mantenerlos simples. Escoger las opciones
más sencillas a la hora de solucionar los problemas.
No ir a buscar lejos lo que a lo mejor tienes más
cerca de lo que te crees
Quizás hay más dinero a ganar en
tus productos actuales, tus clientes actuales o tus mercados locales que lejos
de cualquiera de ellos. Hay empresarios que no piensan en ello, y salen a
buscar fuera lo que tienen dentro y más a mano.
Las empresas de más éxito han
dado una segunda pasada a sus mercados actuales más próximos antes de
embarcarse en aventuras.
Los mejores del mundo
Las mejores empresas se dieron
cuenta que seguir haciendo aquello en lo que eran buenos no era suficiente,
aunque les fuera bien y ganaran dinero. Concentrarse en una cosa en la que
pudieran ser los mejores del mundo fue los que de verdad los hizo grandes y los
distanció de todos.
Abbot se dio cuenta en 1964 que
ya no podía ser un laboratorio de I+D como Merck. Había perdido el tren. Ser el
mejor laboratorio farmacéutico del mundo ya no era posible. Pero se concentró en
ser el mejor del mundo en crear productos que hicieran que la sanidad tuviera
la mejor relación coste-beneficio.
Si tienes un buen motor, ¿qué importa la
carretera?
Las grandes empresas lo son con
independencia de su sector. Han encontrado un modelo que funciona, y funciona
con independencia de cómo está su sector.
Centrarse en un indicador, y acertar con él
Explica el caso de una cadena de
supermercados de proximidad, las llamadas en el argot técnico-comercial
“tiendas de conveniencia”, que pasó de buena a excelente porque cambió el
indicador principal de beneficio por tienda a beneficio
por visita de cliente.
En otro caso, un banco cambió de
beneficio por cliente a beneficio por empleado, y pasó también de bueno a
excelente.
Las empresas han de acertar con
el indicador clave que los ha de conducir al éxito. Cada empresario ha de
buscar su indicador clave en cada mmento.
Entender bien el entorno, para visualizar el
camino a seguir
Las gestas empresariales se hacen
a partir de una buena “lectura” del entorno, más que a partir de gritos de
ánimo.
No basta con obsesionarse con
crecer si no se tiene un “concepto” simple y claro de la clave del negocio, y
un indicador medible y sencillo a seguir.
Las empresas excelentes no se
obsesionan en crecer por crecer. Crecen por algo y hacia algo concreto. Y se
centran en la rentabilidad más que en el crecimiento. Aunque a veces a la
rentabilidad hay que llegar por el crecimiento.
Destilar un concepto simple y claro necesita a
veces años
En media les costó CUATRO años a las empresas analizadas por Collins y
su equipo.
Es un proceso iterativo que exige implicar en un
debate a la gente adecuada
Hay que insistir en un debate con el equipo directivo,
basado en los elementos apuntados:
• Buscar
en qué se es o se puede ser los mejores del mundo
• Buscar
el indicador clave del éxito del negocio
• Centrarse
en aquello que los apasione
Las compañías excelentes forman
un Consejo de Dirección, con algunos directivos seleccionados, y algún asesor
externo, para buscar “el concepto” y profundizar en él. Aunque, al final, el
concepto no llega a fuerza de empuje sino de forma natural, como la inspiración.
Pero, como la inspiración, hay que buscarla, hay que hacer todo lo posible para
explorar todos los sitios donde se la pueda encontrar, debatiendo, analizando y
reflexionando sobre el mercado, el entorno, la competencia y las cualidades de
nuestra empresa, hasta llegar a encontrar el binomio formado entre una
necesidad insatisfecha del mercado y las capacidades íntimas y diferenciales de
nuestra empresa (desarrolladas o potencialmente desarrollables). La empresa que
de verdad encuentra ese binomio y sabe explotarlo, sobresale de su competencia.
5. Una cultura
de disciplina
La libertad ha de estar compensada por la
responsabilidad.
Las empresas, cuando se crean,
nacen en un ambiente igualitario y de espíritu emprendedor. Y cuando crecen se
hacen complejas, y fichan a ejecutivos profesionales para poner orden e imponer
normas burocráticas. Pero esas normas suelen matar el espíritu emprendedor, y a
veces hacen dejar la empresa a los mejores. ¿Cómo evitarlo? El problema reside,
sobre todo, en tener gente buena o no tan buena. La burocracia es, sobre todo,
para la gente no tan buena. De hecho, los controles, las normas rígidas, son,
si lo miramos bien, un sucedaneo frente a la alternativa de echar de la empresa
a la gente que ya sabemos que no siguen las políticas deseadas. Por mucho que
el director de una orquesta se empeñe en hacer que un músico malo o en
desacuerdo con la línea musical que él quiere imponer toque como el quiere, no
lo conseguirá. Lo mejor es echar al músico en cuestión, y buscar a otro. En las
empresas pasa igual, pero muchos empresarios o no se dan cuenta, o creen que
con la adecuada burocracia serán capaces de poner en vereda a los “no
alineados”. Y a menudo, lo único que consiguen es que sus mejores elementos se
harten de tantos controles y crean que han perdido la confianza del empresario.
Y, en consecuencia, se marchen.
Gente incompetente o
indisciplinada y burocracia forman un círculo vicioso que puede acabar con una
empresa.
En el libro, Collins muestra que
las empresas exitosas tienden a eliminar burocracia y jerarquías, pero las
sustituyen por CULTURA DE DISCIPLINA y ESPIRITU EMPRENDEDOR.
Es interesante analizar estos dos
conceptos en una matriz de dos dimensiones:

No es nada fácil combinar
disciplina con espíritu emprendedor. Lo normal en muchas empresas es tener poca
disciplina y poco espíritu emprendedor.
Si se desarrolla la disciplina,
se corre el riego de caer en una organización militarizada, donde se ahoga toda
creatividad, y se gestiona por el miedo. No suelen ser empresas muy innovadoras
o creativas. Quizás sirven en períodos de madurez de mercado o producto, cuando
la cuestión principal es “conservar”, mientras dure la posición que se tiene,
sin aspirar a mejorarla.
Si se trata de desarrollar el
sentido empresarial, pocas veces se tiene éxito si no se desarrolla en paralelo
la cultura de disciplina, salvo que la empresa opte por disgregar mucho sus
negocios, manteniéndolos de tamaño reducido, y dotándolos de una máxma
autonomía, asemejándolos a pymes.
En definitiva, las empresas que
combinan disciplina con sentido empresarial son las que alcanzan resultados
excelentes. Compatibilizan lo mejor de la gran empresa con lo mejor de la
pequeña.
Cuando se refieren a disciplina
quieren decir respeto y seguimiento de las normas, respeto al presupuesto,
valoración del desempeño anual en base al presupuesto inicial, o cumplimiento
estricto de lo decidido o acordado, es decir, algo que parece sencillo y de
sentido común, pero que no parece ser tan común. Todo aquello que hace que una
organización sea seria “por cultura”, por convencimiento de las personas que la
componen, porque ellas mismas con serias. Y que los directivos no se pasen el
día estableciendo controles y debatiendo conductas inapropiadas sin atajarlas
por lo sano, en una especie de queja general algo hipócrita y, desde luego,
absurda.
Los empresarios no pueden estar
controlando y dirigiendo continuamente a sus empleados, han de dotarse de un
buen sistema, de un buen modelo, y de gente auto-disciplinada que se adhiera al
sistema y se sepa manejar en él. Y el empresario ha de estar dispuesto a
ajustar periódicamente el sistema, para mantenerlo eficiente ya adaptarlo a la
realidad cambiante. Y para ello ha de escuchar a sus empleados y a sus
clientes, y entender el entorno y su evolución. Los empresarios han de quitarse
el miedo a sentarse a escuchar a sus empleados y a sus clientes. A veces
escucharán cosas que no les gustarán, pero el ejercicio siempre vale la pena.
Las empresas excelentes tienen
también, desde arriba, una disciplina del gasto. Y también una disciplina del
negocio y de su diversificación. Lo que no entra en “el concepto de negocio” no
lo hacen o no lo compran.
Pocas empresas tienen la
disciplina suficiente para encontrar su “concepto”, y muchas menos para
mantenerse dentro del mismo. De alguna manera nos recuerda al famoso “zapatero
a tus zapatos” que nos decían en el
best-seller de “En busca de la excelencia”, ya hace algunos años. Pero es muy
difícil decir que no a algunas “grandes oportunidades” que se presentan como
grandes negocios, aunque el empresario no sepa nada de ellos.
Según Collins, la mejor
estrategia de inversión es un portafolio nada diversificado, si se da con “el
concepto” adecuado.
Collins habla del caso de Abbott,
como de disciplina con libertad. Con
elementos culturales cono una “contabilidad de responsabilidades” en la
que cada cuenta tiene su responsable.
En conclusión, las empresas excelentes:
1. Crean
una cultura de responsabilidad y libertad, dentro de un marco de actuación que
es claro y simple.
2. Contratan
y mantienen personal auto-disciplinado.
3. No
confunden cultura de auto-disciplina con burocracia ni con tiranía
disciplinaria.
4. Mantienen
el foco de su actuación sobre el “concepto de negocio”, simple y claro, y lo
limpian periódicamente de adherencias inapropiadas.
Si se tiene el líder adecuado, la plantilla adecuada, se
afronta con honestidad la realidad, se crea una cultura de compromiso y sinceridad,
se tiene un Consejo de Dirección, y se trabaja enfocado en lo que Collins llama
los tres círculos (pasión, capacidades extraordinarias y elección del indicador
adecuado), dentro de un “concepto de negocio” claro y simple, a la vez que
acertado, desde la comprensión y el entendimiento de los clientes y los
empleados, entonces se tomarán las decisiones correctas y se tendrá un éxito
extraordinario, muy por encima de los demás competidores.
Usar la tecnología
Las empresas excelentes saben
usar la tecnología y los sistemas de forma selectiva, porque creen que nunca es
el medio primario por el que se incia una transformación, aunque ayude a
realizarla.
Un proceso lento y continuado
No se planteaban procesos de
transformación lanzando proyectos milagrosos y teóricamente rápidos que los
catapultasen hacia el éxito, sino procesos pacientes, lentos pero continuados.
Dice Collins que él lo ve como alguien que gira lenta y constantemente una
manivela para poner en marcha un motor, y que no se pone en marcha hasta que ha
acumulado una inercia suficiente, y entonces arranca de golpe.
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- Descripción
- Sección Biblioteca: Empresas que Sobresalen-JIM COLLINS Apunte sobre Para saber mas! Empresas que Sobresalen - JIM COLLINS, creado por Marcela Heiland el 24/11/2016.
- Creado por
- Marcela Heiland · nov 2016
- Actualizado
- 30 nov 2016
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