Apuntes
Filosofía.
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Del Mito a la Filosofía.
Los mitos fueron la forma de pensamiento de los seres humanos durante miles de años, ¿cómo y por qué surgieron otras formas de pensar, otro tipo de ideas? Como veremos con detalle más adelante, los primeros filósofos aparecieron en Grecia hacia principios del siglo V a.C., en ciudades como Mileto, Éfeso y Atenas que según sabemos han sido habitadas por humanos desde el año 10,000 a.C., aproximadamente.
¿Cómo fue que en un momento dado de la historia los mitos, tras dominar las mentes de los seres humanos por milenios, dejaron de ser la única forma del pensamiento y vieron aparecer frente así otra forma de pensar, la de los filósofos?
No fue un cambio que ocurriera de la noche a la mañana.
Nada viene de la nada, tampoco la Filosofía. Fue elaborada a partir de los mitos,
aunque después se opondría firmemente a ellos. Por siglos, no sin razón, se ha
considerado que la Filosofía es una forma de pensamiento incompatible con los mitos. O se piensa como filósofo o se cree en mitos, es imposible hacer las dos cosas al mismo tiempo.
Esto es cierto, como veremos, pero la Filosofía es ante todo pensamiento, y es innegable que las primeras formas del pensamiento fueron los mitos. Esto significa que en algún momento y de algún modo alguien, quizás sin darse muy bien cuenta de lo que hacía, tomó algunos elementos básicos de los mitos, y construyó con ellos la Filosofía.
Los mitos más importantes son los que cuentan la creación del mundo. En lenguaje mítico, hay que entender que “mundo” es la realidad tal como el hombre la percibe, ordenada y con cambios cíclicos: la noche siempre sigue al día, y viceversa. Lo mismo ocurre con las estaciones: todos los años vemos pasar la primavera, el verano, el otoño y el invierno, en este orden. Pero los mitos nos cuentan que esto no siempre ha sido así, y nos advierten que nada garantiza que lo sea por siempre… Según ellos, el mundo ordenado y regular que habitamos fue creado por los dioses a partir del caos.
Como ya dijimos, el caos, un concepto central para la mentalidad antigua, era imaginado como un estado en el que todo estaba mezclado con todo. Y según los mitos, los dioses habían procedido a separar los elementos, creando un mundo habitable para los seres humanos. En el caso de la mitología griega, Zeus logró separar definitivamente los elementos. Otorgó a Poseidón - uno de sus hermanos - el dominio del mar. A su otro hermano, Hades - al que ya conocimos en el mito de Démeter y Perséfone - le concedió el reinado del subsuelo (inframundo) y reservó para sí el gobierno del cielo, la lluvia, el relámpago y los vientos.
Por muchos siglos los habitantes de la antigua Grecia creyeron en esta versión del origen del mundo. Por cierto, los más importantes expertos en mitología han señalado que existe un sorprendente parecido entre los mitos de los griegos y los de otras sociedades antiguas separadas entre sí por océanos enteros y distancias de miles de kilómetros, como los mayas, aztecas, asirios, indios o germanos. Pero en algún momento, algo ocurrió y un grupo de hombres comenzó a considerar los mitos de una manera distinta.
El tránsito del pensamiento mítico al filosófico se produjo gradualmente. Más aun, los inicios de la Filosofía fueron posibles gracias a la perspectiva básica de los mitos. Ahora, si esto es así, debemos preguntarnos: ¿en qué se parecía y en qué se diferenciaba del pensamiento mítico el pensamiento de los primeros filósofos?
Digamos que los primeros filósofos conservaron del pensamiento mítico la idea básica de que el mundo ordenado en que vivían había emergido a partir del caos. Pero se distanciaron de él al sostener que el orden no se había originado por la decisión de dioses parecidos a los hombres, sino por la acción de lo que llamaron fuerzas en oposición: lo húmedo y lo seco, lo caliente y lo frío, principalmente. Esquematizando un poco, digamos que partieron de la misma pregunta básica sobre la que se edificaron los mitos: ¿cómo surgió el mundo del caos?, pero ofrecieron un tipo de respuesta muy distinto.
Quizás esta visión de la realidad, basada en nociones tan vagas como la de lo “caliente”, nos parezca tan extravagante como los mitos a los que pretendían sustituir. Tomemos en cuenta que en el siglo VI a.C., periodo durante el que tuvo lugar este tránsito del pensamiento mítico al filosófico, no existía nada ni remotamente parecido a la ciencia como la conocemos hoy. De hecho, se considera que la Filosofía y la ciencia nacieron juntas, en las mentes de esos primeros filósofos. Más tarde, como veremos en su momento, con el paso de los siglos, se separarían, cada una asumiría características distintivas: hoy nadie confundiría a un filósofo con un científico.
También hay que insistir en que la Filosofía nunca desplazó definitivamente a los mitos en la mente de la gran mayoría de las personas. Nunca lo hizo, y no fue ese el propósito de los primeros filósofos. Es cierto que en algunos momentos de la historia la Filosofía se ha propuesto terminar con los mitos, pero nunca lo ha logrado, y ha habido muchos filósofos que han dudado que tal triunfo sea posible, o aun deseable.
El gran logro de los primeros filósofos fue abrir paso a las genuinas preguntas y despertar en el hombre, por primera vez, el hambre de verdaderas explicaciones. Porque los mitos en realidad no son explicaciones. Una explicación es una respuesta a una pregunta, y los mitos más bien son una descripción básica del mundo. Es decir, son aprendidos desde la más tierna infancia, y en poco tiempo, quién ha vivido en contacto con ellos siente su realidad tan sólida como la de las rocas, tan cierta como la del paisaje que se tiene enfrente, como el sol que calienta la cara y deslumbra a quien intenta verlo de frente, o como los objetos que hay en la habitación en que estás sentado leyendo este libro. El pensamiento mítico no admite dudas, mucho menos preguntas.
Por eso, más que decir que los mitos son explicaciones, quizás sea más preciso decir que quien cree en los mitos no necesita explicaciones, porque no se hace preguntas. La razón se emancipa del mito no tanto con respuestas novedosas, sino con dos pequeñas palabras: “¿por qué?”.
Decíamos que la presencia del mito impide el surgimiento de cuestionamientos, pero hay que matizar. Preguntas como ¿por qué me enfermé? o ¿por qué este año está tardando en llover?, están al alcance del pensamiento mítico, aunque, por supuesto, son contestadas en términos de la acción favorable o adversa de los dioses.
Pero son incapaces de hacerse las preguntas que aún hoy, gracias a la Filosofía y
la ciencia, nos seguimos haciendo. Gracias a la revolución de la inteligencia encabezada por los primeros filósofos, fue posible comenzar a preguntar no sólo por la explicación de los acontecimientos concretos que afectan nuestras vidas, sino por las leyes que los rigen y explican por qué ocurren en unas ocasiones y en otras no. Los primeros filósofos se rehusaron a seguir creyendo que las cosas y los acontecimientos se originaran por la voluntad de los dioses. ¿Y qué ocurre si nos quedamos sin la acción de los dioses como explicación de las cosas? Pues nos vemos obligados a suponer que las cosas se explican unas por otras. Eso fue lo hicieron los primeros filósofos: se exigieron buscar el origen de las cosas percibidas con los sentidos en otras cosas también percibidas por los sentidos, y no ya en los actos y caprichos de los dioses.
Pero no sólo eso: además, presintieron que esas relaciones entre las cosas se dan
de manera regular, ordenada, de acuerdo con leyes que podemos conocer. Y esta visión, de un mundo compuesto nada más que por cosas que son causadas por otras cosas, en el que todo tiene una causa y está sometido a leyes estables que existen por sí mismas, corresponde nada menos que a lo que aún hoy llamamos
Naturaleza. Los primeros filósofos descubrieron la idea de naturaleza. La llamaron physis (de ahí viene nuestra palabra: Física).
Por supuesto, el estudio de la naturaleza se ha prolongado por siglos, la humanidad ha ido develando sus secretos, en un proceso a veces algo lento, a veces sensacionalmente acelerado, en el que sin embargo a veces hay retrocesos. Actualmente vivimos sin duda en una época de esplendor de la ciencia. Cada día se modifica nuestra visión del mundo gracias a un nuevo descubrimiento científico.
Y si tomamos como punto de comparación estos logros, la mayoría de las explicaciones de los primeros filósofos seguramente nos parecerán insatisfactorias.
Pero ellos inauguraron el camino de la explicación racional de la realidad. Porque, como ya señalábamos, gracias a ellos la humanidad comenzó a buscar las causas
de las cosas en otras cosas, no ya en seres imaginarios que nunca nadie había escuchado o visto directamente. Y ha sido por esta vía - que nunca se desvía del axioma de que toda cosa real tiene por causa otra cosa igualmente real - que la ciencia ha llegado al desarrollo impresionante que aún hoy continúa asombrándonos.
Información
- Descripción
- Apunte sobre Filosofía., creado por Jorge Ramírez Valdés el 22/01/2019.
- Creado por
- Jorge Ramírez Valdés
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