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1.5. (ALGUNAS) Experiencias etnohistóricas del encuentro y el intercambio (pág. 133 . 145)
1.5.1. Homínidos en contacto La experiencia intergrupal, como práctica y representación, es ubica y universal en el tiempo y en el espacio: ningún colectivo humano se construye ni vive del todo aislado, ni presencial ni imagianriamente.
Las migraciones humanas fenómenos sociodemogáficos, políticoeconómicos y culturales, también propician el intercambio y la relacionalidad entre personas y colectivos al configurar social y políticamente identidades/diversidades grupales respecto de otros en términos de orígenes, tradiciones, intereses.
Teoría del OUT OF AFRICA del origen africano, las primeras migraciones de humanos se producen hacia el interior, sur y noreste africano. El primer homínido del género Homo del que tenemos noticia de haber emigrado fuera del continente africano, es homo ergaster. Migración por Oriente Medio hacia el centro de Georgia. De ahí puede que se extendiera por Europa y hacia Asia. Cobra fuerza la posibilidad de recorridos de ida y vuelta entre Asia y África. Parece que existieron intercambios demográficos
Esto da idea de un elevado grado de movimientos demográfícos y posibles procesos de hibridación interespecifica en está época.
Homo sapiens sapiens o humano moderno, se convirtió en el gran viajero que colonizaria todo el planeta. Calculo de edad por análisis del ADN mitocondrial que se transmite a todas las mujeres de un linaje. Homo sapiens, tendría más éxito reproductivo por alguna razón, sobreviviendo su descendencia mientras que la de otros del mismo grupo inicial no lo harían y desaparecerían.
Homo Sapien Sapiens vuelve a extenderse hacia el Sur y Oeste de África, encontrando su actividad hace más de 130.000 años. (McBrearty y Brooks), luego hacia el Norte y Este. Penetrarón en Asia Menor, quizá luego Europa y el interior asiático. Por el sur de África al subcontienente indio. Desde el sudeste asiático alcanzaría Australia y Polinesia. Su migración más recietne fue la que le empujó por el Estrecho de Bering al contienente americano.
Los últimos datos (entre el 75.000 y 50.000 BP) se encuentran en Europa. Traía las capacidades que luego desarrollaría en lo que los europeos hemos llamado la explosión cognitiva y artística del Paleolítico Superior. Cuando llegaron a Europa, los Neanderthales ya estaban ahí y hay evidencias de relaciones intergrupales entre la misma especie.
Reconstrucciones documentales y literarias han descrito escenarios en los que pudo darse el contacto entre ambas especies, entre la desconfianza y la curiosidad, quizás incluso el intercambio esporádico.
SVANTE Päabo y el Instituto MAx Plank de antropología Evolutiva (Leipzig), mantuvieron la escasa vinculación genética entre humanos modernos y neandertales (Päabo), cobra mas fuerza los casos esporadicos de intercambio reproductivo. El esqueleto encontrado en 1998 de un niño hace unos 25.000 años, muy robusto, en Portugal, plantea la posibilidad de esta hibridación esporádica (MAuricio). La secuencia del ADN mitocondrial de tres restos óseos procedentes de Croacia ha mostrado vínculos genéticos entre neandertales y humanos modernos europeos, pero no con sus homólogos africanos, indicando una posible hibridación.
La desaparición de los Neanderthal hacia los 30.000 años, después de 500.000 años en Europa, bajo difíciles condiciones climáticas. Fueron entre 25.000 y 15.000 años de co-temporaneidad y posible coexistencia con sapiens sapiens compartiendo en Europa un entorno ecológico parecido.
Superioridad cognitiva del homo sapiens ante el neanderthal, le proporciono ventajas decisivas a la hora de organizar un entorno acorde con un dinamismo y una complejidad social e intelectual mayores que los grupos de Neandertales, los cuales tenian una inferioridad cognitiva inferior respecto a sus capacidades simbólicas y lingüísticas. Nuevas interpretaciones de la cultura lítica châtelperroniense en Francia permiten aventurar que esta responde a un momento de innovación tecnológica propia. (ZILhao)
La posibilidad de una catastrofe demografica por alguna deficencia inmunológica, la población neanthertal ya estaba en declive cuando llegaron los humanos modernos, El tipo de vínculo grupal tribal, más fuerte y estructurado en caso del humano moderno.
Homo Sapiens Sapiens irradió a todos los lugares del planeta. Es de suponer que los contactos e intercambios entre distintos grupos de humanos modernos se incremtenan durante el Paleolítico superior según los materiales y objetos encontrados procedentes de zonas a gran distancia entre sí.
Qué duda cabe que las relaciones dinámicas entre capacidades, sociales y entornos están en la base de los distintos momentos que podemos considerar en la evolución de los homínidos.(BRONFENBRENNER). la aparición de condiciones singulares de experiencia bien puede hacer emerger capacidades y modos de relación con otros y con iguales, capacidades ligadas a la reflexividad y a modos más complejos de conciencia (Ramírez Goicoechea)
Lo probable evolución de la grupalidad y la socialidad en sociedades no estatales. Contactos entre estos grupos han sido frecuentes, emparentados o no, incluso otros que constituyeran grupos exógamicos, o con ocasión de intercambios económicos más o menos vis-a-vis, regulares o más esporádicos, visitas rituales protocolarias intergrupales, contactos por trashumancia o nomadismo, todos ellos incorporando valencias my formas de cooperación y enemistad variable.
Es posible que algunos de los modos de relación entre estas sociedades pudieran adoptar la forma de las oposiciones segmentarias, modelo propuesto en su momento por Evans Pritchar para la interpretación y la organización social de los NUER.
1.5.2. Gentes e imperios en la Antigüedad clásica El contacto intergrupal ha sido siempre arte y parte de la producción, organización y representación de las relaciones sociales humanas. Objetos, registros pictográficos, escultóricos, mapas, escritos, atestiguan un intenso contacto entre pueblos y gentes en la Antigüedad clásica. Sistemas-mundo globalmente conectados dan cuenta d e unas relaciones mucho más complejas en y entre distintas áreas como Europa, Oriente Medios, China, India.
La aparición de relaciones basadas en idetificación grupal étnica/religiosa/política/cultural pueden rastrearse en relación al contacto entre las gentes, el intercambio demográfico y económico, la exploración, entre el conflicto y la cooperación. También respecto a la formación de los Estados. La expansión militar y el dominio político produjeron la incorporación forzosa de distintos tipos de gentes, deportaciones masivas o exilio. La distribución de privilegios entre distintos extrajeros ha sido generalmente muy selectiva, incorporándose ciertos grupos a tareas de control y administración específicas, promocionándose otros como élites de la clase dirigente.
El Estado genera nuevas formas de jerarquías, identidades y de alteridades. Las formas de organización estatal proporcionan nuevos modos de externalización de las categorías sociales.
Los imperios, como lugares de dominación política, económica e ideológica como centros civilizatorios han sido organizaciones políticas de inclusión abarcamente de multitud de colectivos y otras unidades politicas menores o tributarias, ejerciendo poder clasificatorio y aglutinador.
El Estado imperial, por su propia proyección política es siempre un gran gestor de prácticas y representaciones de la diferencia, la desigualdad, el privilegio. Lo mismo, también es cognitivoperceptuales, evaluativos y morales, diversamente objetivados y esquematizados en el lenguaje, las denominaciones y las expresiones.
La historia del Valle del Nilo no puede comprenderse sin aludir a una compleja historia de relaciones de conquista, dominación, alternancia, cooperación, entre pueblos diversos que luego serían conocidos como egipcios, nubios, libios, hicsos, asirios. Más parece que fuera la identidad política y cultural grupal el criterio adscriptivo principal.
El Antiguo Testamento bíblico, libro de judíos, cristianos y musulmanes. El relato bíblico recoge la triple descendencia de Noé: Sem, Cam y Jafet. SEM: Semítica, asiaticos. CAM: Camitas, africanos. JAFET, Europeos. GOY: Nación en hebrero, sinónimos de naciones no judias. Los gentiles se refieren a la buena nueva, la palabra de Cristo. Término pagani: No creyentes. Ethnikos se utilizó en la tradución griega del Nuevo Testamento para referirse a las poblaciones paganas por convertir.
El Mediterraneo ha sido un crisol de intercambios económicos y culturales, convivencia, batallas y alianzas. La historiografía clásica griega y de los romanos, está llena de descripciones de pueblos y gentes, atribuyendoles determinadas caracteristicas, comportamientos, modos de vestir, relacionarse y vivir. Entre todo lo exótico, junto con pueblos desconocidos y lejanos, se incluían también seres mágicos, hibridos y quimeras.
Más allá de sus lealtades a las ciudades o polis respectivas, se identificaban como helenos, una identidad garantizada por una misma lengua, tradición y culto. Meteko se dijo de aquel extranjero, normalmente comerciante, sin derechos ciudadanos en la polis griega, pero con estatuto respetado por su condición generalmente de comerciante o representae político. ETHNOS, significado de pueblo extranjero, fuera del confín de los helenos, referido a gentes vinculadas por acción, residecnia común o atributos específicos. La afilación tribal era más relevante que cualquier distingo de tipo fenotípico, incluso se atribuía al clima algunas de las variaciones psicosociales grupales.
El extranjero podía convertirse, por nacimiento, socialización e idetificación, en un igual o parecido caso. También utilizaron el término bar-bar, como onomatopeya para definir la lengua initeligible de los pájaros y, por extensión, a todos aquellos que no hablaran la lengua y por tanto , eran supuestamente ajenos a la polis como forma de vida ininteligible de los pájaros y, por extensión, a todos aquellos que no hablaran la lengua y por tanto eran supuestamente ajenos a la polis como forma de vida civilizada por antonomasia (las lenguas romances y anglosajon).
Las distintas denominaciones para los celtas sirvieron a la Antigüedad clásica para denominar pueblos diversos del norte y noroeste fuera del mundo civilizado. CHAPMAN
Los esclavos fueron denominados así por la posición de esclavos en el Imperio Romano. Los Celtas asentados, lowland escocesas, por su fama de indomables y ladrones de ganado; pictos o fueron así llamados por los romanos por llevar el cuerpo tatuado. SUTHERLAND.
Los indoeuroperos que invadieron el Norte de India, superiores militarmente por su culuta del hierro, el caballo y del carro ligero, denominaron mleccha (sinonimo de barbaro) a las poblaciones dravidianas y Munda de cultura urbana que encontraron allí.
Lo que hoy conocemos por China también fue traspasado por una multitud de pueblos guerreros provenientes de las estepas, sujeta a multitud de influencias culturales y religiosas. (McNeill). Noción parecida a la grecorromana de bárbaro fue aplicada a principios del siglo XIX a aquellos que, como los occidentes, barbaros "del diablo" (Dikotter), rehusaron transformarse y adoptar los modos chinos bajo el ideario inclusivo abarcante de la Edad de Gran Paz.
1.5.3. Un Medievo conectado
La imagen etnocéntrica renacentista de
la Edad Media, entre el resplandor de la antigüedad grecorromana y
el Renacimiento de la misma, las Dark Ages, no tienen nada de
oscuras, atrasadas o aisladas.
Los movimientos de población de
finales del Imperio Romano, propiciaron en el contexto occidental,
una serie de contactos y relaciones grupales en términos de pueblos,
algunos de los cuales servirían de base para la futura constitucion
de las naciones-Estado europeas.
El eje religioso también fue
vertebrador de las relaciones de convivencia y conflicto. Pueblo
extrañado y extranjerizado. No hay que olvidar que el Cristianismo
se propugna como una religión expansionista, apoyada por el poder
político y militar, y de conversión obligada.
Creencias y ptácticas religiosas
enmascaran y a la vez propician otro ámbito de relaciones
intergrupales. Se hace presente en los ideólogos y políticos del
conflicto de las civilizaciones.
La experiencia medieval y renacentista
de Europa Central también viene marcada por un crisol de gentes en
contacto, por migraciones, invasiones, alternancias de dominacion
política y militar de diversos centros hegemónicos.
El middleman ejerció de intermediario
entre grandes áreas culturales y civilizatorios en las sociedades
premodernas, también entre el campesinado y las élites gobernantes.
Relacionado con este concepto, y a
menudo sinónimo del mismo, podemos también hablar del extraño,
magistralmente descrito por le sociologo aleman SIMMEL. Por un lado
atrae por ser vehículo de noticias del mundo exterior pero nunca
estará orgánizamente conectado con el grupo ni será miembro de
pleno derecho de la comunidad.
Todo ello no impidió un proceso de
hibridación y mestizaje demográfico y cultural, delque obviamente,
salieron ganando los europeos.
A los objetivos políticos y
comerciales unió un proyecto religioso inclusivo desde un
cristianismo abarcante al que incorporar convirtiendo a todos los
indios.
1.5.4. Descubriendo América
La experiencia americana es considerada
como el principal momento constructivo del Eurocentrismo mdoerno
fundamentado en una muy particular experiencia objetivada de lo
diferente. Encuentra en principio puede haber dos formas básicas de
identificar a los extraños, o bien son una clase de subhumanos o lo
contrario, sobrehumanos.
Esta relacionalidad propició la
aparición de un corpus de reflexiones intelectuales, religiosas,
políticas, morales y filosoficas, que oscilarán entre la
justificación más complaciente del proyecto colonizador y la más
cerval crítica a sus múltiples aberraciones. También incluyen
referencias sobre cómo los indígenas han pensando, representado y,
por ende, cómo han actuado respecto a la llegada y permanecnia de
los europeos y,en su momento, de los euroamericanos.
3.1.
EXPERIENCIAS EUROAMERICANAS (Pág. 215 - 224)
3.1.1.
De la tribu a la etnia. El contexto colonial británico
La
reflexión europea occidental moderna sobre la identidad/alteridad
étnica, en sus variadas gramáticas, gira en torno a varios
procesos históricos:
Comoprocesosdelpensamientoyacciónpolíticosysocialesoccidentalesconstruidosapartirde
la experiencia de contacto en términos de desigualdad, dominio y
subordinación propiciada por el expansionismo militar europeo,
comercial e ideológico, desde fines del S. V hasta el S.XIX,
estrechamente vinculado al desarrollo del capitalismo mercantil
primero e industrial después.
Lavertebracióndeunahomogeneidadterritorial,económica,lingüísticayculturalinternaapartir
de ciertos grupos dominantes operada por las Monarquías y las
élites europeas occidentales en la construcción de una unidad
política y militar en el escenario de otros Estados-nación.
Como
categoría operativa estratégica de las identidades y
nacionalismos periféricos europeos, en su demanda de autonomía
política y cultural durante los siglos XIX y XX, principalmente
desde el modelo naturalista del Romanticismo.
Como
herramienta para gestionar los trasvases de población ligados a la
caída del Imperio Otomano y las consecuencias (cambio de
fronteras, ejes políticos) de algunos estados europeos tras la
Primera Guerra Mundial.
Comoprocesodereflexiónyordenaciónpolíticadelosprocesosdecolonización/descolonización
europea de África y Asia.
Paralaadministraciónenlaconstrucciónyvertebracióndepaísenestadosposcoloniales(EEUU,
Australia, Canadá, Argentina, Uruguay, etc.) durante los S. XIX y
XX a expensas y en contra de sus habitantes originarios.
En
las políticas de identidad relacionadas con el incremento de la
diversificación interior con la llegada de ciudadanos de las
excolonias, y con la crisis del Estado de bienestar en Europa.
Como
proceso de reflexión y ordenación política de los procesos de
colonización/descolonización europea de África y Asia (punto
5). La experiencia colonial europea en África estuvo ligada al
concepto de tribu. Para L. Morgan, la tribu era un conjunto de
clanes. Pritchard concibió tribu como unidad política dentro de
una etnia.
Las
potencias coloniales dividieron África en tribus. El etnocentrismo
europeo incluyó en este término la idea de grupo asilvestrado,
incivilizado, como un estadio de la evolución social. La
tribalización, arguyen ahora la mayor parte de especialistas
africanistas, no fue tanto una característica de la organización
social africana como el resultado del punto de vista del observador y
del administrador colonial y postcolonial. La tribalización
repartió a la población local en unidades controlables y
manejables desde el poder colonial.
La
Antropología retroalimentó aquellas construcciones políticas,
ideológicas y administrativas, identitarias, formuladas en
relación a la construcción de procesos en los que, además de
construir capitalismo, se forjaba la identidad occidental.
La
Indirect Rule (gobierno indirecto de los británicos en África)
fue también responsable de esta cartografía grupal. Consistía
en apoyarse en un determinado sector de la población indígena y
que hacia de intermediario en las comunidades locales, favoreciendo a
algunos grupos a que desarrollaran sus intereses mientras otros eran
mantenidos al margen, simiente de futuros odios étnicos. Estos
elegidos sirvieron de importantes intermediarios entre el funcionario
colonial y las autoridades locales. La conexión con los jefes
tradicionales de la aldea operaba como legitimación cultural y
política, histórica, de las nuevas ideologías Tribalistas.
El
colonialismo adjudicó a los colonizados identidades en base a
determinados atributos, adscribiéndoles a un territorio específico
colonialmente administrado primero, convertido en nación- Estado
después. Los nuevos estados africanos siguieron los límites
geográficos de las antiguas colonias, con no pocos problemas en el
empeño occidental de hacer coincidir una homogeneidad étnica
sobre una misma unidad política territorial.
Cuando
los ingleses se retiraron formalmente del control político abierto
de sus colonias, dejaron una situación abierta para el
mantenimiento del poder de unos y la reivindicación de otros. Esto
explica en parte la historia de agravios que algunos grupos hayan
podido sentir sobre otros, como en el caso de los genocidios entre
los Tutsis y los Hutus en Rwanda, quienes, antes de la experiencia
colonial no reconocían estas categorías como excluyentes.
Los
empleadores blancos, por su parte, insistían en el mantenimiento de
las divisiones tribales para negociar de forma separada y así
impedir la unidad de acción de los trabajadores.
Después
de los movimientos de población en Europa a partir de la caída
del Imperio Otomano tras la I Guerra Mundial, la II Guerra Mundial y
la experiencia del nazismo, políticos, administradores y élites
nacionalistas europeas comienzan a rechazar los términos de tribu y
de raza como políticamente incorrectos. Comienzan a ser sustituidos
por el de etnia, concepto aplicado a poblaciones diferenciadas
cultural e históricamente. El uso de este término comenzó a ser
más frecuente también entre las administraciones coloniales.
Se
utilizó como si las etnias fueran los equivalentes originarios de
las naciones. Así, aquellos grupos caracterizados por cierta
homogeneidad cultural o lingüística serían soberanos de un
territorio dado, tal como sucediera con las monarquías
occidentales. Aunque la realidad en el terreno fuese mucho más
compleja, etnógrafos fueron llevados a delimitar los contornos
geográficos de los grupos étnicos y así perfilar las nuevas
nación-Estado, de forma parecida a como se hiciera anteriormente
con las clasificaciones tribales.
La
exploración del Pacifico y su colonización representan una
singularidad propia con respecto a la experiencia colonial en
América y en África. Dentro de las terminologías para la
alteridad, aborigen (habitante inicial desde el origen), fue un
término que ya se encuentra en la lengua inglesa desde finales del
s. XVIII, Se aplicó especialmente a las poblaciones nativas de
Australia, y de Oceanía en general, Taiwán y algunas áreas del
Sudeste asiático.
Muchos
de los mitos literarios (La isla del tesoro de Julio Verne, Gulliver
de Jonathan Swift, Robinson Crusoe de Daniel Defoe) británicos se
ubican en las maravillosas y exóticas islas del Pacífico.
3.1.2.
Estados Unidos: Inmigración, asimilación y aculturación
El
caso de EEUU de América del Norte es diferente. Podríamos
señalar los siguientes escenarios principales:
La
experiencia de la esclavitud y el racismo segregacionista desde el
paternalismo explotador sureño al liberalismo individualista del
capitalismo del Norte, y la consagración del sistema racial como
principio ordenador de la diferencia y de la desigualdad social.
Lasrelacionesdelametrópolibritánica,delgobiernoamericanodespuésydeloscolonosconlos
indios americanos y el genocidio demográfico y cultural mediante
la usurpación de sus territorios, recursos y dignidad grupal, y su
confinamiento en reservas.
La
llegada de una masa migratoria como colonos desde distintos países
europeos en los siglos XIX y XX.
La
inmigración latina,principalmente de mejicanos, portorriqueños y
caribeños.
La
aparición de nuevas identidades étnicas de grupos migratorios
previos en el contexto del reparto de esferas políticas de
influencia (mediante lobbies) y de beneficios económicos y
sociales.
LaracializacióndelIslamcomofuentedelmalyamenazadeOccidenteapartirdeladestrucción
de
las Torres Gemelas en Nueva York y la cruzada republicana,
principalmente, para justificar determinadas actuaciones (como la
invasión de Irak) que esconden intereses económicos y
geoestratégicos.
A
pesar de toda su diversidad sociocultural, los EEUU han construido su
identidad entorno al ideal wasp (White anglosaxon protestant).
Desde
la ideología individualista y emprendedora de la nación
americana, sería mediante la educación, las habilidades, el
esfuerzo y la cualificación personal, como uno podría integrarse
y ascender en la escala social. Después de esta fase vendría la
asimilación estructural, la asimilación matrimonial, y la
identificación cívica. Así, las minorías se incorporarían
condicionadamente a la mayoría, en un proceso que se llamó de
amalgama o crisol.
Así
se responsabilizó a latinos y afroamericanos de su fracaso por su
cultura de la pobreza, sus rasgos psicosociales, actitudes, tipos de
personalidad, incapacidad intelectual, tradiciones culturales, etc.
Las
clases medias y profesionales fueron las más privilegiadas quedando
prácticamente fuera del reparto las clases más depauperadas. La
gestión de este conflicto acabó consolidado las categorías
raciales.
Hay
que tener en cuenta que en USA el censo incluye una referencia al
origen étnico, aunque se haya nacido en el país. Daniel Bell
señaló que la ligazón étnica podía ser más eficaz que la
de clase porque implicaba afecto, posibilitando efectos más
movilizadores a la hora de la reclamación de intereses y beneficios
del Estado, funcionando incluso como lobbies.
3.2.
PENSANDO ETNICIDAD (Pág.225 - 255 )
3.2.1.
Teorías clásicas
Como
decía Thompson, no se puede analizar ninguna teoría de la
identidad desvinculada de la teoría social que sustenta el autor.
Ninguno de los clásicos de la Sociología prestó mucha atención
a la etnicidad ni lo consideraron un concepto sociológico
relevante, a excepción quizás de Max Weber. La pertenencia
étnica se diferenciaría del parentesco porque sería una
identidad presumida, supuesta, más que contrastada.
Sin
mencionar explícitamente las diferencias culturales como
diferencias étnicas, Émili Durkeim distinguió entre sociedades
de tipo mecánico y de tipo orgánico.
La
antropología Urbana fue la embajadora de la etnicidad en las
ciencias de lo sociocultural, sobre todo desde los trabajos de campo
y análisis de las nuevas relaciones sociales en contextos de
urbanización y proletarización en África. Pero también por la
llegada a la metrópoli de los ciudadanos de las excolonias
británicas, francesas, holandesas, etc. Las metrópolis comenzaron
a experimentar lo exótico en casa. Pasamos del primitivo al
extraño entre nosotros, así reaparecieron mendigos, pobres,
delincuentes, enfermos, jóvenes, etc. Un reparto disciplinar se
realizó entre aquellos que estudiaban relaciones raciales (los
sociólogos) y aquellos que investigarían relaciones étnicas
(los antropólogos).
En
general se observa una gran correlación entre la aproximación
teórica escogida y el caso etnográfico que se pretende describir.
Por eso se ha dicho que estos conceptos como etnicidad, identidad,
etc. no sirven para nada, porque no son universalizables, aplicables
para comprender e interpretar todos los casos empíricos.
En
primer lugar pueden distinguirse dos corrientes principales
aparentemente opuestas que enfatizan la importancia de un aspecto u
otro en la Etnicidad. Una se fija más en los aspectos de
objetivación y continuidad en el tiempo. La otra en aspectos más
variables en el tiempo, en relación a procesos de organización en
contextos de cambio social.
Las
teorías que se denominan primordialistas interpretan la etnicidad
como un compendio de rasgos inherentes al grupo, han entendido la
Etnicidad como algo básico de la identidad de personas y grupos,
lazos naturales y vinculante, evidentes para el sujeto, heredados
socialmente, identificatorios de su existencia social, con un poder
de adscripción independiente de la voluntad de los individuos (la
sangre, la lengua, la religión, las costumbres, los rasgos
fenotípicos).
Clifford
Geertz siempre ha subrayado la necesidad psicológica humana de la
identidad, de la afiliación grupal y de la vinculación emocional
subjetiva que proporciona. Los lazos primordiales (como los étnicos)
serían más fuertes, permitiendo la constitución de una
comunidad política basada en valores y afectos frente a la de la
ciudadanía basada en intereses y acción. Otros también han
reconocido que las grupalidades étnicas se ubican en la
intersección entre la familia y la sociedad más amplia y el
Estado, dotando al individuo de un soporte moral y emocional.
Ernert
Gellner entendió el nacionalismo como ideología política basada
en una identificación étnica, como el resurgimiento de aquellos
lazos primordiales comunitarios perdidos en la Modernidad y en la
sociedad industrial.
La
identidad étnica subjetivamente experimentada está llena de
imágenes, paisajes, gestos, sabores, olores, emociones,
expresiones. Uno vincula ese paisaje con su propia biografía y su
memoria episódica. Por eso parece evidente, natural, porque está
profundamente enraizado en la construcción biopsicosociocultural y
socializada de uno como persona-con-los-demás. No obstante, las
orientaciones primordialistas tienen dificultad en explicar la
dinámica y flexibilidad de las categorías de la representación
y de la práctica, la ambigüedad, la hibridación, la continua
reorganización de todos los procesos sociales.
De
otro lado, encontramos otro grupo que ha sido denominado como
instrumentalistas, principalmente a partir del trabajo de Frederik
Barth. La pregunta que se plantea es cómo se generan y mantienen
los grupos étnicos. Lo importante es su capacidad para organizar
interacción social mediante la definición de fronteras entre los
grupos. Las adscripciones étnicas son variables, negociadas,
revisadas y revitalizadas según situaciones e intereses.
Esta
teoría parte de contextos de interdependencia económica y existe
complementariedad entre los grupos. Un grupo étnico se construye a
la vez que su frontera con respecto a otros grupos étnicos.
Sin
embargo, Ramírez Goicoechea, no cree que la etnicidad sea un
sistema arbitrario de signos, porque los rasgos distintivos puedan
cambiar sociohistóricamente se ha supuesto que estos eran
arbitrarios y que el aspecto fundamental era el mismo hecho de
mantener la diferencia cultural.
Estas
teorías se han inspirado en la semiótica, equiparando los
símbolos étnicos a signos arbitrarios, cuando, semántica y
experiencialmente no lo son. Es una orientación algo formalista que
se preocupa más por los bordes y límites y sus movimientos, que
por la dinámica propia de los actores. Además se presta escasa
atención a cuestiones de poder político y económico. Si la
etnicidad es algo tan emocional es porque está implicada en las
experiencias básicas de cognición-emoción del sujeto y cómo
éste construye su mundo en el contexto de sus otros.
Esta
visión instrumental de la Etnicidad tuvo una continuidad en los
trabajos de Abner Cohen, que estudió a los Hausa de Nigeria. Esta
perspectiva suele apoyar las teorías de la acción racional. Uno
se adscribe a un grupo étnico o una comunidad nacional para
conseguir poder e influir en el Estado. La etnicidad aparecería
así en situaciones de deprivación social y económica, de
competición por recursos escasos. Para mitigar el conflicto
étnico, bastaría con ofrecer más recursos disponibles para los
grupos reclamantes.
Daniel
Bell también creyó que la etnicidad era una elección
estratégica individual para ganar cierto poder y privilegio. La
solidaridad grupal se basaría en el mutuo interés de los
individuos respecto de bienes sociales.
Depende
en qué plano narrativo y pragmático se defina la situación,
significado más esencialista o más instrumental de lo étnico es
el que prevalece. Los diferentes significados de las categorías
étnicas permiten comprender y predecir la conducta de las personas
o interpretarla retrospectivamente. Identidades étnicas pueden ser
dobles, triples. Podemos entonces, afirmar lo siguiente:
-
las antinomias preocupan más a los analistas que a los
propios actores en su vida cotidiana.
-
La realidad fenoménica es siempre más compleja y rica que
su descripción.
-
Las aproximaciones teóricas excluyentes son poco fecundas
para el análisis antropológico.
-
Los modelos instrumentalistas pueden convivir con los modelos
genealógicos en determinadas
situaciones
empíricas.
3.2.2.
Contribuciones a la integración
En
los últimos veinte años se han producido una serie de
contribuciones críticas. Representan un esfuerzo por integrar
distintos enfoques y prácticas, hacia modelos más flexibles e
integradores, por tanto más comprensivos.
Una
posible síntesis entre las teorías anteriores fue presentada hace
tiempo por el trabajo de Epstein: reclamaba que había que poner de
nuevo la cultura en el cuadro y también los componentes
emocionales. Consideraba que la herencia de la comunidad permitía
construir la identidad individual a través de la socialización.
Jonathan
Okamura puso de manifiesto la relevancia del punto de vista del
actor, sus comprensiones y explicaciones. Una aproximación
situacional a la etnicidad permitía rastrear la variabilidad de sus
significados en relación a distintos contextos sociales y distintos
niveles y escalas de organización social, afirmó que las
identidades dependían muchas veces de los contextos específicos
en que los actores se veían implicados, y cuáles eran sus
percepciones sobre dichas situaciones.
Recogiendo
la distinción de Clyde Mitchell, se distinguirían dos dimensiones
de la etnicidad, una más estructural y otra más microscópica,
relativa a los aspectos cognitivos, subjetivos e interpretativos del
actor. La primera marcaría los límites a la segunda, en aquel
contexto en que las relaciones colectivas estuvieran definidas
macroscópicamente por un orden étnico y la distribución de
poder que introduce. Ambas dimensiones estarían relacionadas de
manera compleja.
En
consonancia con lo que ocurría con otras disciplinas sociales, otro
hito importante fue el giro hacia las teorías de la práctica.
Bentley se adscribió a la idea de que las condiciones de la
existencia generaban distintas disposiciones (la mayoría de las
veces inconscientes) para la acción, como una estructura profunda
con diversas expresiones. Analizó el caso de una mujer de Maranao
(Filipinas) quien manejaba diversas referencias identitarias a la
hora de organizar su vida entre una educación moderna y la presión
de un contexto familiar tradicional.
Benedict
Anderson describió también la nación, y por extensión, toda
identidad colectiva, como una comunidad imaginada, creada
históricamente a partir de determinados contextos políticos,
ideológicos y tecnológicos, formando una identidad colectiva que
los une aunque no fuera mediante contactos vis-a-vis típicas de las
relaciones comunitarias.
La
insistencia en que la etnicidad es un fenómeno moderno y la
necesidad de explicar la persistencia de los grupos étnicos a
través del tiempo, hizo que algunos investigadores reflexionaran
sobre cómo se mantiene y reproducen los fenómenos étnicos a
medio y largo plazo.
J.
Armstrong insistió en la importancia de los mitos y símbolos como
aglutinantes sociales a lo largo del tiempo. Esta orientación
etnosimbólica destaca el papel de los mitos de origen, memoria,
creencias y símbolos que dotan al grupo de una idea de unicidad y
elección en el contexto de otros grupos con los que tiene
experiencia de relación.
Así,
el grupo étnico se definiría por una denominación propia, el
etnónimo.
Thomas
Eriksen ha rescatado los aspectos culturales de la Etnicidad, como
contenido variable a tener en cuenta a la hora de investigar procesos
étnicos. Es decir, las identidades étnicas no sólo tratarían
de fronteras y límites, el contenido de los espacios que éstas
delimitan también importa. Circunstancias y acciones construyen
distintas identidades, pero el modo en que lo hacen también depende
del contenido de dichas identidades. En todo caso, grupos basados en
el interés son menos duraderos que aquellos basados en
instituciones o cultura comunes.
3.2.3.
Etnicidad, autopoiesis y complejidad
Los
fenómenos de identificación y alterización étnicas, no pueden
explicarse sino en relación a una multiplicidad de otros procesos
sociales complejos. La etnicidad propicia una ordenación e
interpretación de relaciones e interacciones sociales con los
demás y con nosotros mismos en términos de semejanzas y
diferencias, proximidad y distancia social.
El
mundo globalizado nos parece híper complejo, pero las dinámicas
sociales en una comunidad también pueden serlo, sobre todo cuando
hacemos intervenir múltiples dimensiones en el análisis. Qué
tomamos como Sistema y qué como Entorno también depende de
nuestro punto de observación, nuestra perspectiva. ¿Por qué
puede entenderse la etnicidad como un proceso sistémico?
En
cuanto que la etnicidad es un producto humano, social, muestra
propiedades sistémicas, refiere a las interrelaciones entre las
partes. Estos procesos se construyen en relación a una pluralidad
de entornos. Lo que uno puede hacer con su identidad étnica depende
también de lo que otros hagan con la suya y viceversa. Lo peculiar
de este proceso es que los entornos se seleccionan y organizan desde
dentro hacia fuera. En realidad toda construcción de la identidad y
diferencia colectivas étnicas está, de una u otra manera,
etnocentrada. El centramiento autorreferencial étnico, no implica
necesariamente intolerancia, odio, conflicto, violencia, etc. El Otro
como Entorno, es una referencia, no necesariamente el enemigo.
Algún
modo de etnocentrismo es prácticamente universal por la propia
forma de nuestra socialización pero no está programado
genéticamente. Las clasificaciones sociales, el mundo y sus
significados, no se aprenden ni se representan ni se practican en
abstracto. Están constituidas por el paisaje que pinta el entorno
sociocultural en que uno se socializa.
La
identidad castiza (¿española?) no podría haberse constituido
históricamente sin haber reconstruido unos entornos: la
alterización de lo árabe y musulmán, de lo judío, de la
francesidad y Modernidad librepensadora y laica, y todo ello con
fuertes resabios católicos fundamentalistas de cristiano viejo.
Buena
parte de la confusión en torno al valor analítico y descriptivo
de la Etnicidad reside en la ausencia de la distinción
epistemólogica y analítica sistema/entorno. Es imposible
fenoménicamente hablando que distintos colectivos tengan idéntica
relación práctica y representativa entre sí, aunque pueda haber
coincidencias. Toda perceptocognición 16 se hace desde una memoria
y una experiencia particular propia personal y colectiva. Esta
distinta relación depende para su significado de otras fruto de
experiencias anteriores, y que configuran una globalidad de la que
esta nueva formará parte en una complejidad de complejidades.
La
identidad británica imperial jamás podría haberse construido
sin el concurso de sus propias alteridades internas (Escocia,
Irlanda, lo celta, etc.). Tampoco sin alterizar los países y sus
súbditos colonizados.
Una
capacidad de los sistemas dinámicos complejos es la de dotarse de
una organización interna a base de atractores. Cuando un sistema
adquiere poder gravitacional, por el que atrae otros sistemas, otros
procesos sociales, podemos decir que se convierte en un atractor.
Cuanto mayor sea su fuerza, y más dominios de la vida individual y
colectiva organice, más hegemónico será. En algunas sociedades
la Etnicidad es el principio organizador predominante, orientando
todo o casi todo el espectro vital de actividades, representaciones y
relaciones de un grupo. Esto fue lo que confundió a algunos para
decir que la etnicidad era una identidad esencial, básica,
inherente a la persona.
Por
el contrario, la etnicidad, como principio ordenador, puede
estructurar sólo algunas parcelas de la vida social, siendo que
otros sistemas de referencia (no necesariamente identitarios) pueden
ser los principios ordenadores de la experiencia personal y
colectiva.
No
hay que olvidar que la etnicidad no es una categoría básica de la
experiencia, mientras que algún tipo de la identificación lo es.
A veces no es fácil distinguir hasta qué punto un dominio ejerce
atracción sobre el otro hasta el punto de poder afirmar que
constituye un atractor.
Elementos
de otros sistemas de referencia pueden convertirse en microentornos
del sistema de identidades étnicas. Cuando la Etnicidad hace girar
en su derredor la política, podemos afirmar que atrae el campo de
lo político sobre sí misma. Por ejemplo, podemos encontrarnos con
partidos políticos que se autodefinen como partidos étnicos,
aprovechándose de su posible capital social y capacidad de reclamo.
Como
toda práctica de relaciones sociales, la etnicidad está
variablemente penetrada de otras formas de constitución de estas
relaciones, como el parentesco, la organización social, la
distribución de la riqueza y el poder, las relaciones entre los
géneros, etc. No siempre se caracteriza por ser una globalidad
dinámica sistémica autónoma, sino que puede ser subsidiaria de
otros procesos sociales y políticos, organizándose
dependientemente desde aquéllos.
3.2.4.
Fronteras
La
crítica antropológica señala que los bordes, las fronteras,
parecen más bien un efecto de la construcción identitaria que su
causa. Las fronteras étnicas delimitan el grado de
exclusividad/inclusividad de las socialidades relacionales
individuales y grupales que produce. Pueden divergir según sus
modos de objetivación histórica, los contextos, los agentes, las
propias identidades que configuran, según las generaciones y sus
modos de incorporación o exclusión.
Podemos
pensar en fronteras impermeables que definen identidades densas y
excluyentes, con alto grado de vigilancia y control. Las fronteras
identitarias construidas por el nazismo para los judíos pretendían
ser inexpugnables, de segregación máxima. De ahí la insistencia
en su estigmatización visible mediante marcas, señas, uniformes y
la persecución. Este tipo de fronteras no admite ambigüedades.
En
la construcción de una identidad europea que acompañe al proyecto
político y económico de la Unión Europea, tradiciones
culturales y religiosas que han estado presentes a lo largo de
nuestra historia (como por ejemplo el Islam) son reiteradamente
excluidas de las representaciones colectivas elaboradas para imaginar
una ciudadanía europea, política y culturalmente. Es lo que se
denominan políticas de identidad única, tal como se intenta a
practicar con la inmigración extraeuropea.
Estas
demarcaciones rígidas llevan en sí mismas la semilla de su
destrucción. Por mucho que los límites sean objetivados, todas
las demarcaciones internas y externas son dinámicas y está en
constante redefinición, también los contenidos sobre los que se
construyen.
Las
fronteras identitarias se parecen a membranas más o menos
osmóticas, con zonas de contacto y definición múltiple, que
incluso dan lugar a identidades transfronterizas. Porque las lindes
marcan límites pero también ponen en contacto. La zona de
contacto es aquella en que culturas dispares se encuentran, se
enzarzan, a veces en contextos asimétricos de dominios y
subordinación.
Es
éste el lugar de la interculturalidad/transculturalidad, del
intercambio comercial y sus redes, dando lugar al mestizaje, la
creolización, la hibridación. Es un espacio de dominio pero
también de negociación y de reformulación de relaciones
impositivamente dictadas. Se relaciona también con la noción de
tierras de frontera, en donde los intercambios son posibles generando
identidades de frontera, transfronterizas.
Estas
identidades transfronterizas pueden objetivarse precisamente como
procesos sistémicos de construcción identitaria. En contextos de
especialización económica y cultural, pueden darse fenómenos
identitarios que singularicen el papel jugado por ciertos grupos (en
la frontera entre Benin y Nigeria, que establecieron en su día los
estados coloniales británico y francés, en la región de Shabe,
se estableció una actividad comercial relacionada con el transporte
y el comercio internacional. Ha sido la práctica de una actividad
ligada a la frontera territorial lo que les ha dado un sentido de
identidad propia).
Otras
delimitaciones son menos contundentes. Pueden definir identidades
más flexibles, y también más circunstanciales. Fronteras
osmóticas no se correlacionan necesariamente con identidades menos
definidas.
3.2.5.
Hibridación
Las
identidades de los sujetos no responden exclusivamente a los límites
étnicos, sino que están atravesados por muchas otras “lógicas
atributivas e identitarias”. Las articulaciones con otras formas de
clasificación grupal e identidad posible, como género, status,
edad, clase social, etc. no producen conglomerados sino compuestos
orgánicos ínterseccionados que no son la suma de sus partes. La
categoría mujer no dice en abstracto nada (no es lo mismo ser mujer
en Liverpool que en Bangladesh).
Néstor
García-Canclini habla de procesos de hibridación como
reconversiones creativas que ponen en entredicho la existencia de
identidades puras, se dan en el contexto de universos cambiantes de
socialidades interrelacionadas que traspasan los ordenamientos
sustantivados de los grupos étnicos, las naciones o las clases
sociales.
La
hibridación no es un punto de partida, sino de llegada, que tiene
historias diferentes tras de sí, en relación a los modos en que
se forjó: mediante la opresión, la sumisión, la asimilación,
el intercambio, la persuasión del prestigio y la movilidad social,
o el paternalismo exotizante. Toda identidad cultural es en realidad
híbrida, porque se dirime en el terreno necesario de la
interpretación, la traducción, la negociación.
Las
políticas de identidad unitarias, exclusivas y excluyentes, tienen
dificultades para clasificar y convivir con las mezclas,
segregándolas o bien ocultándolas por ambiguas y peligrosas
potencialmente dañinas. Así ocurre con los híbridos, que
capitalizan tabúes y conductas de evitación o tratamiento ritual
porque concentran poder y peligro.
3.2.6.
Una definición politética
Para
identificaicón e identidad, nos hemos inventado etnificación para
dar cuenta de procesos dinámicos que adoptan gramáticas
identitarias/alteritarias étnicas, reservando etnicidad para las
formas objetivadas/incorporadas de estas identificaciones del
imaginario y del discurso de las prácticas.
El
objetivo de los antropólogos es dar sentido a las diferencias
(Strathern), deconstruyendolas, reconstruyendolas análiticamente.
Propuesta de definición sinténtica.
La
etnicidad como proceso sistémico complejo, podemos entender la
Etnicidad como:
Relación
de identificación semejanza entre personas pensadas y clasificadas,
experimentadas y valoradas, vinculadas a grupos en diverso grado e
intensidad. Este proceso de indetificación / diferenciación étnica
tiene a otras identificación / diferenciaciónes étnicas como
entorno, siendo sus relaciones reversibles pero no isomóirficas.
Esta
relación de semejanza y diferencia se objetica, constituyéndose,
por medio de su materilización extensa y simbólica en discursos,
prácticas, objetos, relaciones y recursos extrasománticos que
configuran dicho proceso. Esta objeticación puede ser más o menos
difusa, según el grado de reflexividad. Los limites de esta
arbitrariedad vienen dados por:
el
entorno sociohistorico de los actores para quienes tiene
significación
el
contexto situacional y estrategico de que se trate en el conjunto
variable de otras ordenaciones y estructuraciones sociales posibles
por
las relaciones sistémicas dependientemente independietnes de estos
elmentos, respecto de sus dinámicas internas entre sí y de la
globalidad emergente que puedan produciríaen cuanto a todo lo
anterior, por la plausibilidad psicológica de estos elementos,
dinámicas y combinaciones, en cuanto que evoquen un conocimiento
de sentido común, valido para actores, observadores, pacientes,
intérpretes, vigilantes, entrepreneurs, etc. y no de cualqueir
tontería que un/a iluminado/a se le ocurra inventar; el
reconocimiento y validez de la capacidad identitaria/alteritaria de
estas objetivaciones materialsimbólicas es variable.
El marco
general que posibilita esta objetivación viene dado por el paisaje
del trabajo cultural producido y objetivado por
generacionesanteiroes, el propio contexto historico y sociocultural
en el que toma lugar y el contextual – situacional de las
motivaciones, intenciones, deseos, evocaciones, intereses y planes
de actores y grupos, incluyendo los efectos sociales, queridos /
previstos y no, de las accioens de éstos.
Esta
relación de semejanza y diferencia exsite gracias también a su
objetivación internalizada, neurosocialemtne incorporada. Esta
incorporación en garantía de continuidad y re-producción creativa
de estas relaciones y sus objetivaciones externalizadas a través de
las generaciones.
Estos
procesos de indetificación y diferenciación pueden configurar
afinidades, pertenecidas y membresías de diversas intensidad.
Desde
una epistemología compleja y dinamica de los sociocultural, no
dualista, no lineal y no esencialsita podemos seguir analizando los
procesos étnicos siempre que presetemos atención a los siguientes
vectores:
El
carácter composicional de toda construcción identitaria,
convenientemente refundidos y articulados entre sí de cierta
manera (in)consciente.
Las
propias relaciones metonímicas y metafóricas entre estos
elementos, sus posibles relaciones jerarquicas y los modos en que
pueden incorporar en sí mismos la globalidad.
La
polisemia de interpretaciones y pragmáticas.
Las
múltiples imágenes de imágenes (metarepresentaciones) prácticas
de prácticas (metaprácticas), imágenes de prácticas y
prácticas de imágentes, que constituyen la multiplicidad no
infinita de los procesos de indetificación / alterización
étnicos.
El
grado de intersubjetividad compartida de las significaciones
anteriormente citadas.
El
tipo de intersecciones y entrecruzamientos con otros principios
ordenadores de las relaciones sociales.
El
tipo de agencias y acotres considerados
Los
escenarios historícamente constituidos y heredados como paisajes
apra la acción personal y colectiva así como las capacidades y
autonomias de estos agentes para objetivas, incorporar, refrendar,
recrear y cambiar dichos marcos.
3.4.
ATRACCIONES Y DISIPACIONES (Pág. 333 - 343 )
3.4.1.
Etnicidad y estructura social
La
estructura social es un concepto de larga discusión en la
Sociología clásica, refiere a la ordenación de grupos en
lugares sociales según determinados principios ordenadores
(atractores) por los cuales se organizan sus relaciones sociales
desde distintos grados de autonomía/dependencia. Más que
estructura habría que hablara de estructuraciones, procesos y
efectos estructurantes, etc. porque la permanencia y estabilidad
atribuida al término responde como a una foto fija de un grado de
complejidad y temporalidad determinados. El proceso social siempre
está en movimiento.
Principios
ordenadores y entramado de relaciones complejas tienen origen en las
acciones y prácticas humanas (intencionales o no, conscientes o no)
que han cristalizado como rutinas, normas, prácticas de
dominación, los cuales constituyen un marco para futuras
relaciones.
No
ha de reducirse el concepto de estructura social al de estructura
económica ni a las relaciones de clase. Estructuras sociales pueden
ser originadas por diversos principios de ordenación de relaciones
(ej., el parentesco, el acceso a los recursos, la organización
política, el control y distribución del saber, las afiliaciones
religiosas, etc.)
Estos
principios ordenadores, no son necesariamente excluyentes entre sí,
pudiendo confluir, contradecirse, según variables históricas y
contextuales. En la cultura occidental, la economía y su principio
de racionalidad instrumental es el principal lugar de la producción
simbólica. Otros dominios y actividades reflejan las modalidades de
las relaciones de producción. La economía provee del lenguaje
principal. El término capitalismo se ha convertido en una metáfora
para todo tipo de acumulación: histórica, política, simbólica.
La dominación capitalista no sólo se produce en el ámbito
económico sino que se reproduce en el ámbito de lo cultural.
La
Etnografía ha mostrado cómo otras sociedades no se han organizado
en torno a este atractor, sino que lo económico está penetrado de
otros principios como el parentesco, la organización política, o
los sistemas clasificatorios. Históricamente, el acceso a
determinadas profesiones ha sido regulado por procedimientos y
adscripciones exclusivas, para ciertos grupos a veces heredados de
padres a hijos.
Tradiciones
culturales, oportunidades del sistema de producción, relaciones de
dependencia entre grupos, distribución social de los saberes y
destrezas, etc. son algunos de los elementos que entran en juego a la
hora de configurar las relaciones complejas entre etnicidad y
trabajo.
La
propiedad de los recursos y los medios de producción, el sistema de
clases que de ello se deriva, como organizadores de nuestras vidas y
relaciones con los demás, muestran una vez más, la
interdependencia mutua entre lo biológico y lo sociocultural.
La
esperanza de vida, la enfermedad y la salud, el bienestar psíquico
y corporal son, en buena medida, producto de la ubicación en la
estructura social. Distintas formas de organización social y
jerarquía, influyen decisivamente en la salud de los individuos.
Algunos apuntan que los sistemas democráticos que incluyen
programas de atención social y reequilibrio de la desigualdad
económica y social son aquellos en los que más calidad de vida se
produce.
1.1.
La herencia medioambiental El puericultor, médico de familia y
genetista
Marcus
Pembrey de la universidad de Bristol, junto con el investigador sueco
Lars Olof Bygren, replantean la idea de la herencia vertical
darwiniana y la responsabilidad única atribuida al ADN. Se trata de
que ciertas catástrofes que puedan haberse producido en una
generación (hambrunas, penurias sociales y demográficas, guerras,
etc.) han podido provocar la expresión/silenciamiento de un gen o
grupo de genes determinados durante el proceso que se denomina
epigénesis. Esta expresión puede ocurrir en las siguientes
generaciones, aún con ausencia del factor inductor primero. En la
epigénesis de las segundas, terceras generaciones, sigue
produciéndose dicha expresión/silenciamiento genético con
consecuencias en forma de cambios metabólicos, síndromes
postraumáticos, etc. Por tanto, efectos ambientales tienen
consecuencias biológicas a lo largo de muchas generaciones.
Franz
Boas y muchos otros, encontraron que las causas de las ideologías
raciales y el racismo residían en factores sociales y de
distribución de las poblaciones en la estructura social. Las
diferencias que se denominaban raciales eran consecuencia del dominio
de unos grupos sobre otros, del control de los mecanismos de
movilidad social, de su conservadurismo para mantener el poder. La
corriente marxista y neomarxista también comprendió el racismo
como subproducto del capitalismo colonialista y una estratagema para
desviar las alianzas de la lucha de clases.
Las
funciones de las ideologías etnicistas raciales serían:
-
proporcionara una moral para la desigualdad sistemática
-
permitir al grupo dominante reconciliar sus valores con sus
actividades
-
desanimar al grupo subordinado para que no haga reclamaciones
a la sociedad
-
mantener la división del trabajo en aquellos casos en que
esté estructurado sobre divisiones
étnicas
y raciales.
Las
relaciones entre Etnicidad y estructura económica (y clase social
como una dimensión de ella) pueden ser reversibles, pero no
isomórficamente (no es igual un árabe rico que uno pobre, siendo
inoperante aludir a la condición de árabes de ambos como
criterio de identidad común).
Estructura
económica y etnicidad pueden compartir atractividad y organizar
representaciones conjunta o disjuntamente.
La
movilidad social es consecuencia de la flexibilidad y apertura del
mercado de trabajo, pero también de cómo las percepciones
sociales y la imaginería étnica retrabajan la estructura social
(una investigación comparativa sobre polacos y marroquíes de la
construcción en Barcelona y Madrid mostraba como se empleaban a los
polacos para mejores trabajos porque eran percibidos como población
más cualificada aunque en realidad no lo fueran).
En
una sociedad capitalista la posición estructural en el proceso
productivo revierte en las categorizaciones étnicas/raciales. El
proceso es metonímico: las clases más desfavorecidas están
constituidas por ciertos grupos étnicos que se contagian de la
devaluación atribuida a éstas y a los tipos de actividad
económica que suelen ocupar.
El
proceso también es metafórico: como estos grupos étnicos son
carenciales, ocupan estas clases sociales. Es esta reversibilidad no
isomórfica, de una asociación metonímica a otra metafórica,
lo que tanto desorienta la mentalidad popular: ¿ocupan esos puestos
porque son así o son así porque ocupan estos puestos?
Relaciones
entre etnicidad y clase social dependen de los contextos.
Preguntas de examen
Tema 3. Pág. 217,1.
En la mayoría de los casos los habitantes de las colonias fueron representados como (c) Como eslabones entre la animalidad y la humanidad de los europeos.
LIBRO: Las potencias coloniales dividieron África en tribus. El etnocentrismo europeo incluyó en este término la idea de grupo asilvestrado, incivilizado, perteneciente al ámbito de la naturaleza, como un estadio de la evolución social.
Tema 3. - 3.1.1. pág. 217,2
El concepto tribu ha de entenderse histórica e ideológicamente: (b) como categoría para controlar las relaciones coloniales de dependencia.
Libro: La tribalización repartió a la población local en unidades controlables y manejables desde el poder colonial.
Tema 3. 3.2.1. Pág. 227
Las teorias primordialistas en Etnicidad (a) entienden los lazos étnicos como vínculos humanos básicos y esenciales
Tema 3. 3.2.1. Pág. 230
Una visión instrumental de la Etnicidad (a) Tiene dificultades para explicar el origen sociohistorico de las identidades étnicas.
Tema 3. Pág. 244
Las fronteras étnicas (a) siempre son de algún modo porosas
Tema 3. - 3.2.3. pág. 253
Después de lo estudiado, podemos definir la Etnicidad como (a) una relación de semejanza/diferencia entre personas clasificadas como pertenecientes a grupos, objetivada mediante un trabajo cultural materialsimbólico.
Libro: 1. Relación de identificación semejanza entre personas* pensadas y clasificadas, experimentadas y valoradas, vinculadas a grupos en diverso grado e intensidad. (…) Este proceso de indentificación/diferenciaciones étnica tiene a otras identificaciones/diferenciaciones étnicas como entorno, siendo sus relaciones reversibles pero no isomórficas. 2. Esta relación de semejanza y diferencia se objetiva, constituyéndose, por medio de su materialización extensa y simbólica en discursos, prácticas, objetos, relaciones y recursos extrasománticos (…)
Tema 3.
- Tribalización significa que: (b) los africanos fueron convertidos en unidades controlables y manejables politcamente por parte del poder colonial.
Información
- Descripción
- 3.1. EXPERIENCIAS EUROAMERICANAS (Pág. 215 - 224)
- Creado por
- Len Sanz
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