Apuntes
historia de españa
Contenido del apunte (1)
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4. Las fuerzas de
oposición al sistema: Republicanismo, carlismo y nacionalismos periféricos.
Tras el fracaso de la experiencia
del Sexenio Democrático, el republicanismo tuvo que hacer frente al desencanto
de parte de sus seguidores y a la represión de los gobiernos monárquicos.
Además se hallaban fuertemente divididos y restaron eficacia y apoyo electoral.
Emilio Castelar, evolucionó hacia
posturas más moderadas y consideró posible que la monarquía asumiese algunos
principios democráticos y creó el Partido Republicano Posibilista. Por el
contrario, el progresista Ruiz Zorrilla, optó por un republicanismo radical que
no descartaba la acción violenta contra la monarquía y fundó el Partido
Republicano Progresista, que protagonizó un
intento de alzamiento en 1883. Las
insurrecciones provocaron la ruptura de
Salmerón con el partido de Ruiz Zorrilla
y la creación del partido Republicano Centralista. Sin embargo, el
republicanismo con más apoyo y más fiel a su ideario inicial fue el
Partido Republicano Federal, con Pi y
Margal.
Los republicanos consiguieron
rehacerse de su fracaso electoral en las elecciones de 1886. El sufragio
universal masculino supuso la revitalización del republicanismo y estimuló la
formación de la Unión Republicana en 1903 que
agrupaba los distintos republicanismos a excepción de los posibilistas, liderado por Salmerón y Lerroux. El republicanismo
tuvo luchar por los votos populares en
competencia con el nuevo Partido Socialista Obrero Español fundado por Pablo
Iglesias en 1879. En 1908 Lerroux fundó el Partido
Radical, de carácter anticatalanista, demagógico y anticlerical. En 1909 la
colaboración entre los republicanos y el PSOE llevó a la aparición de la
Conjunción Republicano-Socialista, que obtuvo cierto éxito en las elecciones de
1910.
Tras la derrota carlista de 1876,
se prohibió la estancia en España de Carlos de Borbón y el carlismo entró en
una grave crisis. Además, la
Constitución en 1876 descartaba la sucesión al trono a toda la rama carlista de
los Borbones. Los carlistas mantuvieron
su fuerza en Navarra, País Vasco y Cataluña, pero su influencia era escasa en
el resto de España. La renovación del partido quedó a cargo de Juan Vázquez de Mella, quien propuso el programa Acta de
Loredan que mantenía la unidad católica, el fuerismo, la autoridad del
pretendiente carlista y la oposición a la democracia pero aceptando el nuevo
orden liberal-capitalista.
Sin embargo, una parte del
partido acusó a Carlos VII de no apoyar a la política católica y culparon a don
Carlos de cesarismo, dar prioridad a cuestiones dinásticas que a la religiosa.
El líder de esa corriente fue Ramón
Nocedal, que protagonizó una escisión en 1888 y fundó el Partido Católico
Nacional convirtiéndose en un partido católico integrista. El partido Carlista
mantuvo su tradición insurreccional, las jerarquías militares y fundo una
milicia, el Requeté, en 1930. Con la llegada de la
República en 1931, carlistas, integristas y tradicionalistas se unificaron en
el partido llamado Comunión Tradicionalista.
A finales del siglo XIX comenzó
en España el ascenso de movimientos regionalistas o nacionalistas. La región
pionera en desarrollar un movimiento regionalista fue Cataluña, donde la
industrialización había hecho de ella, la primera zona industrial de España con
una burguesía de empresarios industriales que sentían que sus intereses
económicos estaban poco representados en los diferentes gobiernos. En este
contexto, nació el movimiento Renaixença cuyo objetivo era la recuperación de
la lengua y señas de identidad catalanas. En 1880 se desarrolló el catalanismo
político con varias corrientes: una basada en el tradicionalismo y otra en el
carácter progresista, base popular y principios federalistas. En 1891, las
Bases de Manresa producidas por la Unió Catalanista supuso el paso a un
verdadero nacionalismo. La crisis del sistema de la Restauración acrecentó el
interés de la burguesía catalana por tener su propia representación política y
se creó la Lliga Regionalista. Prat de la Riba,
Francesc Cambó
En 1890 surgió el nacionalismo
vasco ante la pérdida de una parte sustancial de los fueros tras la derrota del
carlismo, pero también el desarrollo de una corriente cultural en defensa dela
lengua vasca que dio lugar al movimiento de los euskaros. Su gran propulsor fue
Sabino de Arana, que pensaba que la población de
los maketos, los inmigrantes no vascos, ponían en peligro el euskera, las
tradiciones la etnia vasca. En 1895 se creó el Partido Nacionalista Vasco en
Bilbao. Arena popularizó un nuevo nombre para su patria, Euzkadi, una bandera
propia y propuso un lema “Dios y ley antigua”. El PNV se declaró de inmediato
independentista con respecto a España, pero esta posición fue evolucionando
hacia el autonomismo. Su principal rival en la defensa de la identidad vasca
fue el carlismo, que también reclamaba la vuelta a los fueros y que en Navarra
tenía mucha más fuerza.
6. La crisis del 98
Tras la paz de Zanjón, los
naturales de Cuba esperaban reformas que les otorgasen los derechos de
representación política en las Cortes de los peninsulares, participación en el
gobierno, libertad de comercio y la abolición de la esclavitud que jamás llegaron
a cumplirse debido a la oposición de peninsulares, negreros, grandes
propietarios…
Siguiendo el modelo de la
Península, se crearon en Cuba el Partido Autonomista (de mayoría cubana) que
pedía autonomía para la isla, propugnaba un programa de reformas políticas y
económicas sin llegar a la independencia y con amplia representación en el
parlamento español; y la Unión Constitucional (peninsulares instalados en la
isla). El Partido Liberal de Sagasta abogaba por introducir mejoras en la
isla, pero tras numerosos mandatos solo
se aprobó la abolición de la esclavitud en 1888, el resto no se cumplieron
debido a la presión de intereses económicos. Debido a la ineficacia de la
administración, estimuló los deseos de independencia y en 1893, José Martí,
fundó el Partido Revolucionario Cubano, que contó especialmente con el apoyo de
Estados Unidos.
En 1891, el gobierno español
elevó las tarifas arancelarias para los productos importados a la isla que no
perteneciesen de la Península. Entonces, el principal cliente de Cuba era
Estados Unidos y el presidente William McKinley se manifestó y amenazó con
cerrar las puertas del mercado estadunidense si no se modificaba dicha
política.
En 1895 el Grito de Baire inició
un levantamiento generalizado, donde Cánovas de
Castillo, envió un ejército dirigido por Martínez Campos, que entendía
que la pacificación requería una acción militar acompañada de una conciliación
con los sublevados. Al no conseguir controlar la rebelión, fue sustituido por
el general Valeriano Weyler quien inició una férrea represión y organizó las
concentraciones de campesinos. Este, trato muy duramente tanto a los rebeldes
como a la población civil, víctima de hambre y epidemias.
La guerra, desarrollada en plena
selva y contra unas fuerzas muy extendidas en el territorio, no era favorable a
los soldados al no estar preparados para hacer frente a una guerra así,
provocando gran mortandad entre las tropas.
En 1897 Cánovas fue asesinado y se
puso al mando a Blanco e inició una estrategia de conciliación decretando la
autonomía de Cuba, sufragio universal masculino... Pero estas llegaron
demasiado tarde y el independentismo
había germinado. A su vez, se produjo una rebelión en las Islas Filipinas pero
se consiguió pacificar la zona.
El interés de Estados Unidos por
Cuba había llevado a realizar proposiciones de compra de la isla rechazadas por
España. Mckinley mostró su apoyo a los insurrectos al enviarles armas.La
oportunidad para intervenir en la guerra la dio el incidente del acorazado
Maine y España fue culpada falsamente del hecho y exigieron de la retirada de
Cuba que España rechazó amenazando con una guerra en caso de invasión.
Comenzaba así la guerra hispano-americana, siendo los españoles conscientes de
su inferioridad. Tras ser varias veces derrotada España, se firmó la paz de de
parís por la cual España se comprometía a abandonar Cuba, Puerto Rico y
Filipinas.
7. Las repercusiones
del 98. El regeneracionismo
La crisis de 1898 tuvo
repercusiones menores de lo esperado. En la metrópoli la crisis económica fue
mucho menor. Se realizó una reforma de la Hacienda cuya finalidad fue aumentar
la recaudación para hacer frente a las deudas. Tampoco aconteció la gran crisis
política y sobrevivió el sistema de Restauración. La crisis política estimuló el crecimiento de
los movimientos nacionalistas sobre todo en el País Vasco y Cataluña que
denunciaron la incapacidad de desarrollar una política renovadora y
descentralizadora.
La crisis del 98 fue más bien una
crisis moral e ideológica. La derrota llevó a la sociedad a un Estado de
desencanto y frustración al significar la destrucción del imperio español y la
prensa presentó a España como una nación con un ejército ineficaz y un sistema
político corrupto.
El fracaso de la revolución de
1868 dejó huella en los intelectuales progresistas que consideraban que habían
perdido la oportunidad de modernizar el país y crearon en 1876 a institución
Libre de Enseñanza. Tenía intelectuales como Francisco Giner de los Ríos,
estaba influida por el krausismo y fue una gran impulsora de la reforma de
educación en España.
Algunos consideraban que la
sociedad y la política no favorecían ni la modernización de la cultura ni el
desarrollo de la ciencia. Esta corriente se conoció como regeneracionismo y tuvo como mayor exponente a
Joaquín Costa, creador de instituciones sociales y económicas como la Liga
Nacional de Productores e inspirador del partido la Unión Nacional, crítico con
la Restauración.
La política reformista de tono
regeneracionista, no llevó a cabo las profundas reformas anunciadas, se limitó
a dejar que el sistema siguiese funcionando con cambios mínimos.
A su vez, la derrota militar tuvo
consecuencias en el ejército, acusado de tener gran culpa del desastre. Una parte
de los militares se inclinó hacia posturas más autoritarias e intransigentes,
atribuyendo la derrota a la ineficiencia
y la corrupción y comenzaron a pensar que debían tener mayor presencia y
protagonismo en la política del país. Esta injerencia culminó con el golpe de
estado de Primo de Rivera en 1923.
8. Reformismo
dinástico: los intentos renovadores de Maura y Canalejas.
El desastre del 98 mostró las
deficiencias del régimen de la
Restauración y dio lugar al reformismo político basado en ideas
regeneracionistas. Así pues, en 1899 María Cristina confió en el conservador
Francisco Silvela para formar gobierno, quien convocó elecciones e inició una
política reformista con proyectos de descentralización administrativa pero
también aumentó los tributos sobre productos de primera necesidad y creó nuevos
impuestos para hacer frente a las deudas. Las cargas fiscales impulsaron un
boicot en Cataluña provocando el cierre de cajas. Los ministros más renovadores
acabaron dimitiendo y en 1901 la regente otorgo de nuevo el gobierno a los
liberales.
En 1902, Alfonso XIII subió al
trono y tras la muerte de Sagasta, Antonio Maura alcanzó la jefatura del
partido conservador. Mientras, en el partido liberal se afianzaba José Canalejas.
La nueva generación de políticos, impulsó importantes proyectos de reforma
aunque mantuvo el turno dinástico.
En 1904, Maura se convirtió en
jefe de gobierno. Su proyecto fue de revolución “desde arriba”. El régimen
debía reformarse desde el gobierno para impedir que lo transformase una
revolución popular. Intentó la regeneración a partir de las “masas neutras” y
así configurar un Estado fuerte, capaz
de gobernar de gorma eficaz impidiendo que las clases populares adquirieses
excesivo protagonismo. Se llevó a cabo la Ley Electoral que ni acabo con la
corrupción ni democratizó el sistema.
Maura procuró atraer la Liga
Regionalista e intentó llegar a acuerdos con el catalanismo dando más autonomía
a los ayuntamientos y diputaciones y reconociendo las regiones. También, adoptó
medidas económicas para reactivar la industria, promulgó la Ley de Coalición
Interior para estimular la agricultura,
aprobó algunas leyes y creó el Instituto Nacional de Previsión (seguros
obreros). Pero en 1909, la Semana Trágica de Barcelona provocó una brutal
represión y fue la principal causa dela caída del gobierno conservador.
En 1910, José Canalejas formó un
nuevo gobierno liberal que ofrecía la modernización del país e intentaba atraer sectores populares, a la
vez que limitar el poder de la iglesia (Ley del Candado). Uno de los elementos
básicos de la política social fue sustituir el impuesto de consumos por un
impuesto progresivo sobre la renta y leyes para mejorar las condiciones
laborales.
Canalejas, sensible al problema
de las autonomías regionales, elaboró la Ley de Mancomunidades. Pero estas
reformas se vieron interrumpidas tras la
muerte de Canalejas.
9. El problema de
Marruecos y la crisis de 1909.
A partir de 1900, España penetró
en el norte de África. La Conferencia de Algeciras (1906) y el Tratado
hispanoamericano (1912) establecieron un protectorado francoespañol en
Marruecos, correspondiéndole a España la zona de El Rif que poseía posibles
beneficios económicos (minas, inversiones en ferrocarriles etc.) e interesaba
por el deseo de restaurar el prestigio del ejército y conseguir que España se
convirtiese de nuevo en potencia colonial.
Esta presencia española provocó
continuos ataques rifeños. En 1909 se produce una importante derrota de las
tropas españolas en el Barranco del Lobo y se decidió aumentar el número de
soldados en El Rif con reservistas, algunos partieron desde Barcelona, lo cual
provoco un movimiento de protesta popular.
La movilización contra la guerra
se inició en el puerto de Barcelona. El 24 de julio se constituyó un comité de
huelga con republicanos, socialistas y anarquistas, haciendo un llamamiento a
la huelga general que derivó en una revuelta popular convirtiéndose en un
espontáneo estallido de las tensiones sociales acumuladas. Los incidentes en
las calles se multiplicaron, se levantaron barricadas, se produjeron
enfrentamientos con las fuerzas de orden público y explotó un fuerte
sentimiento anticlerical incendio de edificios
religiosos. Las autoridades declararon el Estado en guerra y enviando
refuerzos para reprimir las manifestaciones. El elevado número de muertos
radicalizó el movimiento y la falta de dirección y coordinación política llevó
a grupos, actuar indiscriminadamente sin objetivos claros.
La represión de la Semana Trágica
levantó una oleada de protestas por su virulencia y arbitrariedad. Citar condenas a muerte; Francisco Ferrer Guardia. El
gobierno de Maura tuvo que enfrentarse a duras críticas y liberales y
republicanos se unieron para exigir su dimisión bajo el lema “¡Maura no!”
provocando que Alfonso XIII disolviera las Cortes y traspasara el gobierno a
los liberales.
10. La crisis de
1917.
En 1914, se produjo el estallido
de la Primera Guerra Mundial. Eduardo Dato al frente del gobierno conservador, declaró
inmediatamente la neutralidad española evitando el grave desastre que hubiera
significado para la población y permitiendo exportar productos industriales y
agrarios necesarios para los combatientes por los que pagaban altos precios.
Esto provocó el alza desorbitada de los precios interiores que no fueron
acompañados de subidas salariales y encareciendo los productos básicos. En 1917
las graves dificultades del sistema político de la Restauración, el descontento
militar y la conflictividad social provocaron una protesta generalizada de carácter antigubernamental en la que se
vieron implicados los partidos marginados, los militares y las organizaciones
obreras.
El ejército español presentaba un
número excesivo de oficiales en relación al de soldados y el hecho de que los
ascensos se obtuvieran por méritos de guerra agravaba la situación les beneficia a los militares africanistas frente a los
peninsulares. Además la inflación había hecho disminuir los ya bajos
salarios militares. El gran descontento desembocó en la formación de Juntas de
Defensa, que reclamaban el fin a dicha situación. El manifiesto de junio de
1917 culpaba al gobierno de los males
del ejército y del país y hacía llamamiento a la renovación política ante la
cual el gobierno SÍ cedió. A su vez, hizo crecer
las esperanzas de que el ejército pudiese exigir una renovación de la política
nacional. Pero realmente las Juntas no iban a
implicarse en la lucha de otras clases sociales.
La situación política también era
grave. El gobierno de Dato fue sustituido por un gabinete liberal presidido por
el conde de Romanones, que continuó con la corrupción política y cerró las
Cortes en julio de 1916. Sin embargo, Dato volvió a la jefatura del gobierno
pero se negó a la reapertura de las Cortes, declaró el Estado de excepción y
aumentó la censura de la prensa.
Aprovechando la situación de
crisis, se organizó en Barcelona, a iniciativa de la Liga Regionalista, una
Asamblea de Parlamentarios catalanes, que exigió un gobierno provisional que
convocase cortes constituyentes para reformar el sistema y descentralizar el
Estado. El movimiento parlamentario no tuvo continuidad y desapareció sin haber
conseguido la reforma constitucional ya que las fuerzas monárquicas no lo
apoyaron y las diferencias entre los regionalistas y los de izquierda hacían
imposible un acuerdo.
Además, las centrales CNT y UGT
obligaron al gobierno contener los precios bajo la amenaza de convocar una
huelga general. Pero la tensión estalló con un conflicto ferroviario, y la UGT
con el apoyo del PSOE, llamó a la huelga general donde las fuerzas obreras
reclamaron el fin de la monarquía, la formación de un gobierno provisional que
convocara Cortes y el paso a un sistema republicano. Pero huelga tuvo una
incidencia muy desigual, por no contar con la participación de los sectores
campesinos.
El gobierno, reaccionando de
forma represiva, declaro la Ley Marcial y se envió al ejército a aplacar el
movimiento. La huelga fracasó pero debilitó aún más al régimen, que demostró su
brutalidad y radicalizó a la oposición.
11. La crisis final
del sistema. Los conflictos obreros y el problema de Marruecos.
A partir
de 1917 El régimen de la Restauración entró en una progresiva
descomposición por los nulos deseos de renovación política y la fuerte
heterogeneidad y debilidad de la oposición que no consiguió vehicular una
alternativa conjunta.
Los partidos dinásticos se
fragmentaron en grupos encabezados por diferentes políticos imposibilitando
reunir mayorías parlamentarias y formar gobiernos estables. En 1917 se recurrió
a los gobiernos de concentración, siendo el más relevante el Gobierno Nacional,
impulsado por Maura, con la participación de los líderes dinásticos y los
regionalistas catalanes. Sin embargo, sus diferencias imposibilitaron llevar a
cabo reformas, contener la inflación y restablecer el orden social. Tras este
fracaso, se volvió al turno dinástico donde el país conoció un total de diez
cambios de gobierno entre 1918 y 1923. De 1919 y 1922 gobernaron los
conservadores y posteriormente los liberales pero a pesar del fraude electoral,
ningún partido reunió la mayoría necesaria para gobernar y se optó a la suspensión
de las garantías constitucionales y a la clausura del Parlamento.
En España, el fin al conflicto la Gran Guerra cambió las condiciones económicas, la
producción descendió, aumentó el paro y subieron los precios provocando de
nuevo la movilización obrera y el crecimiento del sindicalismo. El movimiento
huelguístico afectó principalmente a Barcelona, en 1919 con una huelga en La
Canadiense (empresa que suministraba electricidad), consiguiendo la
paralización mayoritaria de la industria local que finalizó con un acuerdo en el que la patronal aceptaba la readmisión
de los despedidos, aumentos salariales y la jornada de ocho horas pero su
incumplimiento la reanudó respondiendo con una durísima represión contra los
sindicatos y el cierre de empresas.
Andalucía dio paso al trienio
bolchevique 1918-1921. Anarquistas y socialistas
impulsaron revueltas campesinas motivadas por el “hambre de tierras”, el
deterioro de los salarios y las condiciones de vida. Córdoba se convirtió en la
punta de lanza de un movimiento campesino que se fue extendiendo. La
declaración del Estado en guerra, la ilegalización de las organizaciones
obreras y la detención de sus líderes pusieron fin a la rebelión.
Esta conflictividad degeneró en
una radicalización de los sindicatos y la patronal. Para detener la fuerza
sindical, instituyeron la Federación Patronal, contratando pistoleros a sueldo.
Además, fundaron el Sindicato Libre, que emplearon a su favor fomentando las
acciones violentas contra el sindicalismo anarquista. También algunos grupos
vinculados a la CNT respondieron con un activismo violento atentando contra las
autoridades, patronos y fuerzas del orden. Los
Solidarios: Buenaventura Durruti
El general Martínez Anido gobernador civil de Barcelona protagonizó una política
de protección de los pistoleros, ejerció una dura represión contra los
sindicalistas y puso en práctica la ley de Fugas donde la policía podía disparar contra los
detenidos en un intento de fuga. 1916-1923 son los años
del pistolerismo, con más de 200 muertos: sindicalistas, abogados, empresarios,
e incluso el presidente Dato.
En 1920 las tribus rifeñas hostigaban al ejército español por lo que en
1921 se nombró al general Silvestre para dirigir el ejército. Éste inició una
ofensiva hacia el interior que acabó en un verdadero desastre, el ejército fue
derrotado en Annual, se perdió todo el territorio ocupado con 13000 bajas
incluidas la de Silvestre. El Parlamento tenía la
intención de exigir responsabilidades por el desastre de Annual, lo que podía
acabar implicando al rey, tal y como señalaba el Expediente Picasso. Esto
aceleró la llegada de la dictadura de Primo de Rivera.
12. La dictadura de
Primo de Rivera
12.1. la
instauración de la dictadura y el directorio militar
En 1923 el general Primo de
Rivera se pronunció contra la legalidad constitucional, declaró el Estado en
guerra y exigió que el poder pasase a manos de los militares. Para los
golpistas, las razones que justificaban la necesidad de un cambio fueron la
inestabilidad y el bloqueo del sistema político parlamentario, su desprestigio
derivado del fraude electoral, el miedo a una revolución social, el aumento de
la influencia del republicanismo y los nacionalismos. Evita
que las Cortes exigiesen responsabilidades por el desastre de Annual.
Primo de Rivera justificó el
golpe militar a través de un discurso regeneracionista y moralista, que
criticaba a la “vieja política” y presentaba un componente populista. Así
anunció su firme voluntad de limpiar el país de caciques y acabar con el
bandidaje político, la indisciplina social y las amenazas a la unidad social.
El último gobierno de
contratación, pretendía una reforma constitucional de la ley Electoral, del
sistema de turno, las relaciones laborales y la limitación de los poderes
reales, pero cerrando el Parlamento se impedía todo ello. Por ello, la
dictadura fue una solución inconstitucional, amenazadora para ciertos sectores
sociales.
La dictadura atravesó dos fases.
Hasta 1925 gobernó el Directorio Militar, cuyos miembros eran militares pero a
partir de ese año, el gobierno dictatorial incluyó entre sus ministros a
civiles pasando a ser el Directorio Civil.
El Directorio Militar, de
carácter dictatorial, suspendió el régimen constitucional, disolvió las cámaras
legislativas, prohibió las actividades de los políticos y sindicatos, fuerte represión del
obrerismo, militarización del orden público… Además se elaboró un Estatuto
Militar y otro Provincial al querer Primo de Rivera eliminar el caciquismo. También los ayuntamientos
fueron sustituidos por juntas de vocales integradas por los mayores
contribuyentes de cada localidad. La regeneración quedó en una farsa al
suspenderse los mecanismos electorales y la renovación política se limitó a
sustituir unos caciques por otros. Como el conflicto de Marruecos interesó a
Primo de Rivera, se organizó el desembarco de Alhucemas
en colaboración con el ejército francés con gran éxito y en 1927, el
ejército español dio por concluida la ocupación efectiva de todo protectorado
en Marruecos.
12.2. El Directorio
Civil. La oposición y la caída de la Dictadura.
A partir de 1926, el gobierno de
militares es sustituido por uno de civiles Calvo
Sotelo, Eduardo Aunós, se abandona la idea de una dictadura transitoria
volviendo al régimen constitucional y Primo de Rivera intentó institucionalizar
su régimen donde la influencia del fascismo italiano fue muy clara. Fue con la
convocatoria de la Asamblea Nacional Consultiva cuando se inició el camino
hacia el régimen autoritario pues sus miembros serían elegidos por designación
entre los ciudadanos de las grandes instituciones públicas y el sufragio
universal quedó en el olvido.
Se creó un partido único, Unión
Patriótico, para promover la adhesión al nuevo sistema, cuya misión primordial
era dar apoyo social a la dictadura y seguir las directrices del poder. Se reactivó el Somatén, milicia armada para colaborar con el
orden público.
La dictadura se benefició de la
buena coyuntura económica iniciada en los “felices” años veinte y puso en
marcha un programa de fomento de la economía en el terreno industrial y en las
infraestructuras. Se aprobó el Decreto de Protección de la Industria Nacional,
que preveía ayudas estatales a las empresas que no podían competir con el exterior,
se concedieron grandes monopolios como la compañía telefónica de España. Todo
ello se fue financiando mediante el Presupuesto Extraordinario de forma que el
Presupuesto Ordinario de Estado parecía equilibrado, pero se iba acumulando una
gran deuda extraordinaria. Confederaciones
Hidrográficas
En el terreno social, se puso en
marcha un modelo de regulación de trabajo que pretendía eliminar los conflictos
laborales mediante la intervención del Estado (Comités Paritarios), la
integración de sectores moderados del movimiento obrero y la represión de las
organizaciones radicales. Con este fin se creó la Organización Corporativa
Nacional. El sistema fue bien visto, aunque no en todos sus aspectos ya que los
anarcosindicalistas y comunistas eran perseguidos y obligados a permanecer en
la clandestinidad.
La oposición del sistema estaba
formada por algunos líderes de los
partidos dinásticos, los republicanos, nacionalistas, comunistas, anarquistas,
sectores del ejército y los intelectuales. Se realizaron conspiraciones
militares como el complot de la “sanjuanada” en 1926. O
la insurrección militar en Jaca
Como la dictadura pretendió
controlar a los intelectuales y el mundo universitario, surgieron protestas
estudiantiles y fue el origen de un gran sindicato de carácter republicano, la
Federación Universitaria Española. Este enfrentamiento fue protagonizado por
figuras como Unamuno u Ortega y Gasset y suscribieron un manifiesto en contra
de la política cultural.
Sin embargo, el conflicto
político más persistente se produjo con el republicanismo y los nacionalismos.
Los republicanos organizaron la Alianza Republicana, logrando unir las
diferentes facciones del movimiento y desarrollando una campaña propagandística
en el exterior. En Cataluña, las medidas tomadas por Primo de Rivera, como la
prohibición de la lengua catalana o la sardana, fueron consideradas
anticatalanas y provocaron un distanciamiento incluso por sectores a favor de
la dictadura. En la oposición del catalanismo de izquierdas y republicano, se
distinguió el Estat Català con su
intento de invasión armada. CNT, FAI, PSOE…
La creciente oposición, hizo que
el rey retirara su confianza en Primo de Rivera quien dimitió en 1930. El
general Berenguer, fue el encargado de sustituirle con la misión de celebrar
unas elecciones que permitieran volver a la normalidad constitucional. La
oposición comenzó a organizarse y acordaron la firma conjunta del Pacto de San
Sebastián quiénes? para presentarse a las
elecciones y derribar la monarquía. Berenguer, tras no lograr las elecciones,
fue sustituido por el almirante Aznar en 1931, quien decidió convocar las elecciones
municipales en abril. Se trató de volver a la normalidad, pero las elecciones
se presentaron como un plebiscito a favor o en contra de la monarquía. Anticipa brevemente los resultados y la llegada de la II
República.
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- Descripción
- resúmenes de historia de España pau Navarra
- Creado por
- marcillaanacarla · ene 2016
- Actualizado
- 10 ene 2017
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