Fichas
Momento extraordinario de oración

Fichas del conjunto (9)
- 1Densas tinieblas...Se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo
dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos.
- 2La misma barca.Nos dimos cuenta de que
estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes
y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En
esta barca, estamos todos.
- 3Entender la actitud de Jesús.«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?»
Es una frase
que lastima y desata tormentas en el corazón de Jesús, porque a Él le
importamos más que a nadie, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.
- 4Una tempestad sanadoraCon la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros
egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita)
pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.
- 5Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”.. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos
despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de
nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en
mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.
- 6¿Aún no tenéis fe?Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la
fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena
tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12). Nos llamas a tomar
este tiempo de prueba como un momento de elección.
- 7Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.Nos llamas a tomar
este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de
nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es.
- 8Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregasEs la vida del Espíritu capaz
de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas
comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni
en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los
acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de
reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de
seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que
nadie se salva solo
- 9Que todos sean unoEn su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella
quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y
a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del
miedo y da esperanza.