Oral and Written Expression

CARLOS RAMIREZ BAUTISTA
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DEFINICIONES

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CARLOS RAMIREZ BAUTISTA
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Mapa conceptual de la gramática
csdavideduardo
Figuras Literarias
J.PabloGarcía
VERBOS sin conjugar
Yoselín Ifrán
KEE2
harrym
Life in Germany
Ben C
Preposiciones en inglés
Lolo Reyes
Gramática Inglés
Diego Santos
Test para Practicar para el TOEFL
Lolo Reyes
TO GET
Nati Lu
Las Oraciones y sus partes más importantes
Javier Solís
Question Answer
Palabras agudas Las palabras agudas (también llamadas oxítonas) son todas aquellas que tienen acento (carga de pronunciación) en la última sílaba. Agudas (binary/octet-stream) También puede ser prosódico, es decir; que no emplea tilde (abatir, acatar, aceptar). Para determinar que una palabra es aguda, es necesario dividirla por sílabas, por ejemplo la palabra población se divide como: po – bla – ción , como puede observarse la última silaba tiene acento con tilde y por lo cual es una palabra aguda.
Palabras agudas Las palabras agudas (también llamadas oxítonas) son todas aquellas que tienen acento (carga de pronunciación) en la última sílaba. Para determinar que una palabra es aguda, es necesario dividirla por sílabas, por ejemplo la palabra población se divide como: po – bla – ción , como puede observarse la última silaba tiene acento con tilde y por lo cual es una palabra aguda. Agudas (binary/octet-stream)
Palabras graves Las palabras graves o también llamadas llanas, son todas aquellas palabras que tienen una carga de pronunciación (acento) en la penúltima sílaba. Por lo tanto las palabras graves deben ser multi – silábicas, es decir; deben contar con por lo menos dos sílabas. Ejemplos de palabras graves: Ángel Abadía Antología Antropología Ámbar Ágil Agonía Acentúan
Palabras esdrújulas Una palabra esdrújula es la que lleva la mayor fuerza de voz en la antepenúltima sílaba. Por ejemplo: húngaro búngalo Córdoba léxico gramáti Palabras esdrújulas con hiato Un hiato se produce cuando acentuamos una palabra para deshacer un diptongo. La palabra espeleólogo, por ejemplo, podría formar diptongo de no estar acentuada es-pe-leo-lo-go. Si no acentuáramos la palabra espeleólogo, entonces se convertiría en una palabra grave y se pronunciaría espeleologo, con el mayor énfasis de voz en la sílaba lo. Otros ejemplos: océano huérfano muégano turbohélice tuétano
Palabras sobresdrújulas Las palabras sobresdrújulas son aquellas que se acentúan o llevan la mayor intensidad de voz en la sílaba anterior a la antepenúltima, por ejemplo: enérgicamente. Dividido en sílabas: e –nér -gi -ca -men -te Mientras el acento vaya en alguna de las sílabas anteriores a la antepenúltima podremos hablar de una palabra sobresdrújula, que, por regla general, siempre va acentuada. Las palabras sobresdrújulas se forman a partir de verbos o de adjetivos, que forman adverbios terminados en “mente. “ Ejemplos de palabras sobresdrújulas: fácilmente ágilmente ábremelo rápidamente
Clasificación de las categorías gramaticales: Las nueve categorías gramaticales en español se pueden clasificar en dos: Clases variables. Son las categorías gramaticales que admiten una flexión; es decir, que pueden de alguna manera modificar su forma según distintos factores gramaticales. En esta categoría se encuentran los sustantivos, los artículos, los adjetivos, los pronombres y los verbos. Clases invariables. Son las categorías gramaticales que no admiten flexión; es decir, no cambian a pesar del uso que se les dé. Siempre permanecen de la misma forma. En esta categoría se encuentran los adverbios, las preposiciones, las conjunciones y las interjecciones.
Ejemplos de categorías gramaticales: El sustantivo: El sustantivo es la categoría gramatical en la que se clasifican el tipo de palabras que sirven para designar o nombrar objetos, personas, animales, cosas y distintos tipos de entidades. Los sustantivos pueden clasificarse en: sustantivos concretos (nombran entidades reales), abstractos (nombran fenómenos o cualidades), comunes (nombran entidades genéricas), propios (nombran entidades particulares), simples (sustantivos que no derivan de otras palabras), derivados (sustantivos que derivan de otras palabras), compuestos (sustantivos que se forman por la combinación de dos palabras), individuales (nombran a una sola entidad) y colectivos (nombran un conjunto). Algunos ejemplos de sustantivos son: presión, casa, amigo, trofeo, competición, humedad, felicidad, ruido, color, silla, rueda, traje, amistad, enfermedad, condición, persecución, adversidad, demolición, rodaje.
El artículo: El artículo es la categoría gramatical en la que se clasifican aquellas palabras que determinan a los sustantivos. Los artículos pueden expresar el género (masculino o femenino) y el número (singular o plural) que le corresponde al sustantivo. Es decir, existe una concordancia entre artículo y sustantivo. Por ejemplo: “la casa”, “un candado”, “los abrigos”, “la incertidumbre”. Los artículos se pueden clasificar en determinados (el, la, lo, las, los) e indeterminados (un, uno, unos, unas).
El adjetivo: El adjetivo es la categoría gramatical en la que se agrupan la clase de palabras que se utilizan para calificar a los sustantivos en distintos aspectos. Un adjetivo siempre acompaña a un sustantivo. Pueden aparecer antes o después de éste. Los adjetivos se clasifican en calificativo (señala cualidades), posesivo (señala una relación de posesión), indefinidos (señala una cantidad indefinida), numerales (señala una cantidad específica), interrogativos (expresa interrogación en relación con un sustantivo) y exclamativos (expresa exclamación en relación con un sustantivo). Algunos ejemplos de adjetivos son: blanco, divertido, soberbio, cálido, roto, educado, maltratado, desigual, sonoro, rápido, esbelto, adecuado, desordenado, caliente, elevado, perdido, algunos, ciertos.
El adverbio: Los adverbios forman la categoría gramatical en la cual se clasifican aquellas palabras que sirven para modificar a un verbo, a un adjetivo o a otro adverbio. Según la información que expresen y añadan a la palabra a la cual están modificando, los adverbios se pueden clasificar en: adverbios de lugar (indican lugar o espacio), adverbios de tiempo (indican temporalidad), adverbios de modo (indican el modo o manera), adverbios de cantidad (indican una cuantificación), adverbios de duda (expresan duda o incertidumbre), adverbios de afirmación (expresan un asentimiento), adverbios de negación (expresan una negativa), adverbios interrogativos (expresan interrogación en relación con la palabra que modifican) y adverbios exclamativos (expresan exclamación en relación con la palabra que modifican). Algunos ejemplos de adverbios son: muy, mucho, poco, no, nunca, siempre, jamás, sí, efectivamente, quizá, probablemente, ayer, hoy, mañana, mientras, durante, después, antes, aquí, ahí, detrás, delante, encima, mal, bien.
El pronombre: El pronombre es la categoría gramatical que contiene a las palabras que tienen la función de sustituir al nombre y que se utilizan para hacer referencia las personas, animales, cosas y seres, pero sin nombrarlos de forma específica. Los pronombres se pueden clasificar en: pronombres personales (yo, tú, él, nosotros, ustedes, ellos, mí, me, conmigo, ti, te, contigo, los, les), pronombres demostrativos (éste, ésta, ése, aquél, aquélla, aquello, eso), pronombres posesivos (mío, tuyo, suyo, mía, tuya, suya) y pronombres relativos (que, quien, cual, cuanto, cuanta).
La preposición: Las preposiciones son una categoría gramatical cuya función es la de relacionar vocablos; son una clase de palabras invariable, es decir, siempre permanecen con la misma forma. Cada preposición se utiliza para establecer distintas relaciones de significación entre las palabras. Las preposiciones en español son: a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras.
El verbo: Los verbos son la categoría gramatical en la que se agrupan las palabras que acciones o procesos que realiza una persona, animal, cosa o cualquier entidad. Dentro de los verbos encontramos una clasificación llamada verboides o formas no personales del verbo. Aquí se clasifican los verbos que no están en una forma conjugada y, por lo tanto, no varían su forma en relación con una persona. Estas formas son invariables, ya que tienen terminaciones específicas. Los verboides son los verbos en infinitivo (terminados en –ar, -er, -ir), los participios (terminados en –ado, -ido, -to, -so, -cho) y los gerundios (terminados en –ando, -iendo). Algunos ejemplos de verbos son: salir, encontrar, producir, memorizar, personalizar, aprender, destruir, figurar, oler, tomar, humanizar, dirigir, contar, ver, ir, nadar, cocinar, girar, formalizar, mandar, pilotear.
Las conjunciones: Las conjunciones son una categoría gramatical dentro de la cual se agrupan aquellas palabras que sirven como un nexo que une o relaciona palabras u oraciones. Las conjunciones no tienen un significado por sí mismas; su función es establecer distintos tipos de relaciones. Las conjunciones se clasifican en copulativas (y, e, ni, que), disyuntivas (o, u), adversativas (mas, pero, aunque, sin embargo), explicativas (es decir, o sea), consecutivas (luego, así que).
Las interjecciones: Las interjecciones son una clase gramatical que está compuesta por palabras invariables (que no cambian su forma) y que se utilizan para expresar exclamaciones; sirven para expresar sentimientos, para llamar la atención del interlocutor o para expresar emociones o impresiones. Las interjecciones siempre se escriben entre signos de admiración (¡!). Las interjecciones pueden estar formadas por verbos, sustantivos, adverbios o adjetivos que por sí mismos o en combinación se utilizan con esta finalidad. Algunos ejemplos de interjecciones son: ¡Eh!, ¡Ah!, ¡Vaya!, ¡Caramba!, ¡Oh!, ¡Oye!, ¡Auxilio!, ¡Ayuda!, ¡Bravo!, ¡Uf!, ¡Uy!, ¡Ay!, ¡Ey!
Ejemplos de oraciones con categorías gramaticales: Mi (adjetivo) mejor (adjetivo) amiga (sustantivo) fue (verbo) de (preposición) vacaciones (sustantivo) a (preposición) Estados Unidos (Sustantivo). ¡Ay! (interjección) Me (pronombre) lastimé (verbo) el (artículo) dedo (sustantivo) cuando (conjunción) abrí (verbo) la (artículo) botella (sustantivo). El (artículo) barco (sustantivo) zarpó (verbo) por (preposición) la (artículo) mañana (sustantivo) con (preposición) dirección (sustantivo) al (a: preposición; el: artículo) norte (sustantivo).
¿QUE SON LAS VARIACIONES DE LA LENGUA? Es el modo propio del habla de los habitantes de un lugar y de una época determinada. El habla es el uso particular que cada individuo hace de la lengua para expresarse oralmente. La norma: es el uso adoptado como estándar que un hablante o un sector social hace de su lengua. La norma a través del tiempo y de las circunstancias sociales puede deformarse por el mal uso que se haga de ella. Las deformaciones de la lengua, también llamadas Variaciones de la lengua son entre otras Jerga, Caló y Modismos. ¿CUÁNTAS SON? Son tres y se dividen en: *JERGA *CALÓ *MODISMOS
MODISMO Un modismo es una expresión fija cuyo significado no puede deducirse de las palabras que la componen. Se trata de una costumbre lingüística que permite condensar una idea en pocas palabras y transmitir dicho concepto a todos aquellos que comparten una misma lengua. Veamos algunos ejemplos de modismos en la lengua española para comprender cómo funcionan estas costumbres idiomáticas. La expresión “irse por las ramas” se utiliza para hacer referencia a quien no aborda un tema de manera directa, sino que intenta acercarse a la situación de forma sutil y dando ciertos rodeos, ya se voluntariamente o sin darse cuenta: “La policía le dijo al sospechoso que no se fuera por las ramas y que explicara con claridad qué estaba haciendo allí”.
Otros muchos ejemplos de modismos habituales que se usan en el castellano de manera frecuente son los siguientes: • Ahogarse en un vaso de agua. Se utiliza para referirse a que una persona se agobia muy fácilmente y ante cualquier pequeño giro inesperado no sabe cómo solucionarlo y cómo actuar. • Bailar con la más fea. En este caso, dicho modismo se usa para dejar constancia de que a alguien le ha tocado la peor parte en un trabajo, en una relación… • Hacer castillos en el aire. Se emplea esta expresión para mostrar que alguien es muy fantasioso y que no está apegado a la realidad. • Desvestir un santo para vestir a otro. Este otro modismo es habitual que se emplee para decir constancia de que para solucionar un problema se ha generado otro.
La idea de sorprender a alguien “con las manos en la masa”, por otra parte, refiere al hecho de observar a una persona en el momento en que está haciendo algo ilegal o incorrecto: “La madre atrapó al niño con las manos en la masa: justo lo observó cuando se subía a una silla para agarrar los caramelos”. De la misma manera, tampoco podemos pasar por alto el hecho de que modismo, en otras muchas ocasiones, se utiliza como sinónimo de idiotismo. En este caso, por tanto, lo que viene a dejar patente es una expresión que no cumple con las reglas gramaticales que existen en una lengua concreta.
USO CORRECTO DE LAS PALABRAS Utilizar bien nuestro amplio vocabulario no es solo cosa de la corrección gramatical o semántica, es también saber cuándo y en qué momento hay que colar una palabra. Cada una de ellas tiene su hueco, del mismo modo que no aplicamos coloquialismos en entrevistas de trabajo o con nuestra familia más próxima, tampoco es aconsejable usar cultismos en ámbitos más distendidos o con colegas con los que sales a pasar un rato. Con esto no quiero decir que por necesidad haya que hablar mal sino que hay que saber cómo hablar según el lugar en el que nos encontremos. ¿De qué sirve usar palabras enrevesadas, latinismos, o vocablos de América Latina si los que tienes alrededor no los conocen? Si engalanamos de pedantería nuestro vocabulario en una reunión entre amigos seguramente estemos rompiendo el objetivo más básico de la comunicación: que nos entiendan. Habrás quedado como un cultureta que se jacta de ello con una palabra estudiada al milímetro para soltarla cuando menos lo esperes. Aunque servirá de poco más porque habrá alguien que pregunte, con toda razón: ¿qué significa dicha palabra?
Mas sin embargo Tanto la palabra pero como la palabra mas son conjunciones adversativas que se utilizan para ‘contraponer a un concepto otro diverso o ampliativo del anterior’, según el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española (Madrid: Espasa Calpe, 2014); por otra parte, las locución adversativa sin embargo se emplea con los valores de ‘no obstante’, ‘sin que impida algo’ o ‘a pesar de que’, mientras que en cambio expresa ‘oposición o contraste’. Si bien cada nexo tiene sus matices propios, pueden ser utilizadas como equivalentes en ciertos contextos gracias a su carácter adversativo. Ahora bien, aunque se considera que es redundante la unión entre conjunciones y locuciones adversativas, la Nueva gramática de la lengua española, de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua (Madrid: España Libros, 2009), señala como admisibles en la lengua culta la suma en formas pero sin embargo y pero en cambio, pues funcionan como un refuerzo enfático. Finalmente, es desaconsejable el uso de construcciones formadas por tres formas consecutivas (como mas pero sin embargo, pero mas en cambio, etc), pues resulta excesiva e innecesaria la redundancia de la oposición entre dos ideas. Es igualmente des aconsejable el uso de la construcción sin en cambio, creada por la semejanza fonológica entre sin embargo y en cambio.
En base en La forma correcta es con base en y significa ‘con apoyo o fundamento en’: Este tratado sólo podría ser realizado con base en el Derecho internacional; La petición se hizo con base en investigaciones policiales españolas. Existen otras fórmulas que pueden emplearse con este mismo valor: sobre la base de, en función de, basándose en, a partir de, de acuerdo con, según, etc. Sin embargo, son incorrectas las formas en base a y con base a . Respecto a “en base a”, la RAE desaconseja su uso porque “parece ser un calco del italiano”. Lo razona dando remitiendo al final del apartado 29.9d de la Nueva gramática de la lengua española (RAE y ASALE, 2009). Por otro lado, “las preposiciones en y a tampoco se ajustan al sentido de la expresión ('tomando como base [algo]') ni tampoco a nuestro sistema gramatical, ya que no hay bases a algo, sino bases de algo o en algo. Además, en la lengua escrita o formal se consideran más prestigiosas las variantes sobre la base de o con base en”.
De acuerdo a e pueden usar ambas. En el Diccionario panhispánico de dudas (2005) se precisa que la locución preposicional o prepositiva “de acuerdo con” es preferida en la lengua culta; y que “de acuerdo a”, es la locución más frecuente en América, probablemente surgida por influjo del inglés according to. Asimismo, allí se precisa que “de acuerdo a” solo es “válida si lo que introduce se refiere a cosas: Aquello que en la vida real es o debe ser reprimido de acuerdo a la moral reinante […] encuentra en ella refugio (Vargas Llosa)”. Si la locución “introduce un sustantivo de persona y significa ‘con arreglo o conforme a lo que dice u opina esa persona’, el uso culto solo admite “de acuerdo con”. Las expresiones de acuerdo con y de acuerdo a son locuciones preposicionales válidas en español. Son equivalentes a ‘según’ o ‘conforme a’. Dependiendo de la ocasión, se aconsejará el uso de una u otra, aunque es de subrayar que en la lengua esmerada se prefiere el uso de de acuerdo con, mientras que de acuerdo a solo se admite situaciones específicas.
"Haiga" Haiga es una forma incorrecta de decir haya. Es un barbarismo, común del habla coloquial. Como tal, se encuentra fuera de la norma culta de la lengua y es absolutamente desaconsejable usarlo. Haiga, en este sentido, vendría a ser el presente subjuntivo del verbo haber, haya. Por ejemplo: Cuando yo haiga terminado te aviso. Hasta que él no haiga pedido disculpas, no lo voy a escuchar. Vea también ¿Qué es un barbarismo? En estos casos, lo correcto habría sido emplear haya, que es el presente en modo subjuntivo del verbo haber, como a continuación: Cuando yo haya terminado te aviso. Hasta que él no haya pedido disculpas, no lo voy a escuchar. Conviene apuntar que también es usual escuchar haigas en lugar de hayas, y haigan por hayan, ambas expresiones igualmente incorrectas. Del mismo modo, tampoco se debe confundir haiga, haigas o haigan con halla, hallas o hallan.
"Llendo" La forma correcta de escribir esta palabra es yendo. Yendo es la forma de gerundio del verbo ir. Son incorrectas y deben evitarse las formas llendo o iendo. La confusión de decir o escribir iendo en lugar de yendo obedece a la necesidad que siente el hablante de realizar el fonema /i/ del verbo ir. Sin embargo, en español, cuando el fonema /i/ se encuentra en posición intervocálica o inicial de palabra, este se palataliza y asume un sonido consonántico, es decir, se pronuncia como /y/.
"Veniste" ¿Se dice veniste o viniste? Debe decirse “viniste”, modo indicativo, segunda persona de singular del pretérito. * Tú viniste a la escuela con tu amigo 'Veniste' no existe, por lo que no se debe emplear para expresar un pasado. * Tú crees que veniste a trabajar Tampoco debe decirse 'vinistes', con S al final. También son errores al pronunciar: fuistes, comistes, dijistes. Entonces, cómo se dice: ¿Venimos o vinimos? Ambos son apropiados 'venimos y vinimos'. Los dos nacen del verbo venir, solo que están conjugados en tiempos diferentes. Ejemplos: “Venimos (presente) a dejar un paquete para el gerente”. “Vinimos (pasado) la semana pasada a dejar un paquete para el gerente”.
"Hechar" Echar es la grafía correcta de este verbo y todas sus formas conjugadas. La grafía hechar, con h inicial, es una incorrección y debe evitarse. La razón por la cual podemos confundirnos a la hora de escribir el verbo echar es que algunas de sus flexiones coinciden en la pronunciación con formas del verbo hacer y sus derivados, como en los siguientes casos: La forma de participio de hacer (hecho) y la primera persona de singular de presente de echar (yo echo). El adjetivo hecho en su forma femenina (hecha) y la tercera persona de singular de presente de echar (él/ella echa). El adjetivo hecho en su forma femenina de plural (hechas) y la segunda persona de singular de presente del verbo echar (tú echas). De cualquier forma, conviene agregar que el verbo echar en ninguna de sus formas (personales, de participio o de gerundio) lleva h inicial, y que, en todo caso, podemos descartar cualquier duda si nos fijamos bien en el contexto en que aparece la palabra y su función. El verbo echar, por su parte, tiene múltiples significados, entre ellos: Arrojar, lanzar o tirar algo. Por ejemplo: “No eches el confeti todavía”. Verter, derramar o escanciar un líquido, con o sin intención: “Me puedes echar un poco más de vino”.
"Habemos" usos incorrectos: En la lengua culta actual, la primera persona del plural del presente de indicativo del verbo haber es hemos, y no la arcaica habemos, cuyo uso en la formación de los tiempos compuestos de la conjugación es hoy un vulgarismo propio del habla popular que debe evitarse en el habla culta; así, no debe decirse Habemos visto a tu hermano, sino Hemos visto a tu hermano. También debe evitarse en el habla culta el uso de habemos con el sentido de ‘somos o estamos’, puesto que el verbo haber, cuando se emplea para denotar la presencia o existencia de personas o cosas, es impersonal y, como tal, se usa solo en tercera persona del singular: Hay pocos solteros en el pueblo; Había tres personas en la habitación. Por lo tanto, si quien habla desea incluirse en la referencia, no debe emplear el verbo haber en primera persona del plural, como se hace a veces en el habla popular, recurriendo, para el presente de indicativo, a la forma habemos: Habemos pocos solteros en el pueblo, Habemos tres personas en la habitación; debe decirse Somos pocos solteros en el pueblo, Esta Uso correcto: Solo es admisible hoy en la lengua culta el uso de la forma habemos como primera persona del plural del presente de indicativo de la expresión coloquial habérselas con una persona o cosa (‘enfrentarse a ella o tratar con ella a la fuerza’): Ya sabéis con quién nos las habemos; Nos las habemos con un asesino despiadado.
"Abría" Habría es el verbo haber conjugado en primera o tercera persona del presente; abría, por su parte, es el verbo abrir conjugado en primera o tercera persona del condicional. Como tal, ambas son palabras homófonas, que suenan igual al oído. No obstante, se diferencian en la escritura por una h. Cuándo usar abría Abría es el verbo abrir conjugado en primera y tercera persona del singular de pretérito imperfecto de modo indicativo. Significa descubrir lo que estaba cerrado, extender lo que estaba encogido, hender o dividir algo, dar inicio a una cosa, etc. Por ejemplo: Abría la ventana de vez en cuando para asomarse. El curso de inglés abría todos los años. El mago abría la mano lentamente ante la mirada asombrada de los niños. Cuándo usar habría Habría es el verbo haber conjugado en primera y tercera persona de singular del condicional simple de modo indicativo. Puede emplearse como verbo auxiliar para la formación de tiempos compuestos o de perífrasis verbales. Asimismo, también puede usarse como impersonal, como equivalente de ocurrir o acontecer, de celebrarse o efectuarse una cosa, de ser necesario o conveniente, o de estar o existir. Por ejemplo: Habría querido hacer las cosas de otra manera. Habría que actuar según ordena la ley en estos casos. Si hubiera sabido de tu interés, habría buscado tu ayuda en primer lugar.
Hablando o Ablando Hablando es el gerundio del verbo hablar, que significa expresarse o conversar con otra u otras personas. Ablando, por su parte, es el verbo ablandar conjugado en primera persona de singular de presente en modo indicativo, y significa poner blando algo, o hacer que algo o alguien ceda en su dureza o intransigencia. Tanto hablando como ablando son palabras homófonas, es decir, que se pronuncian exactamente igual aunque varíen en la grafía. Por esta razón, conviene saber diferenciar cuándo debemos escribir una y cuándo la otra para no incurrir en un error. Cuándo usar hablando Hablando es el verbo hablar en gerundio; se refiere a la acción de emitir palabras para expresarse o comunicarse con otras personas. La palabra, como tal, proviene del latín fabulāri. Por ejemplo: Hablando se entiende la gente. Vi a Juan hablando con otra mujer. El profesor llevaba una hora hablando y nadie le prestaba atención. Cuándo usar ablando Ablando es el verbo ablandar conjugado en primera persona de singular de presente en modo indicativo. Significa poner blando algo, suavizarlo, o hacer que alguien ceda en su postura inflexible. Por ejemplo: Generalmente ablando el pan con el café. Yo ablando a mi esposo haciéndole una rica comida. Primero ablando al director moviéndolo a la compasión, luego entras tú y le solicitas el permiso.
Hierva, hierba o yerba Hierva es el verbo hervir conjugado en primera y tercera persona del presente de modo subjuntivo, mientras que hierba y yerba son sustantivos usados para designar una planta pequeña o el conjunto de ellas, entre otras cosas. Cuándo usar hierva Hierva es el verbo hervir conjugado en tanto en primera como en tercera persona del presente del modo de subjuntivo. Como tal, la empleamos para referirnos a un líquido que, por acción del calor, se encuentra en estado de ebullición, así como a aquello que sometemos a este estado. Por ejemplo: Hierva la cuchara de la niña si se ha caído al piso. Espera que hierva una infusión para los dos. Cuándo usar hierba Como hierba podemos referirnos a una planta pequeña de tallo tierno, al conjunto de estas plantas que crecen en un terreno, a una infusión hecha a partir de hierbas, a cierto tipo de drogas (especialmente la marihuana), o a los pastos con que se alimenta el ganado, entre otras cosas. Hierba, como tal, es considerada la grafía culta de este término, que también presenta la grafía alternativa yerba. Por ejemplo: Apartó la hierba para buscar el anillo. Tráeme unas ramitas de hierba para la sopa. El consumo de hierba es un peligro en la juventud. ¿Ya les pusiste hierba a las vacas?
Iba o IVA Iba es el verbo ir conjugado en primera o tercera persona de singular de pretérito perfecto. IVA, por su parte, es un acrónimo que corresponde a las siglas del impuesto sobre el valor agregado. Como tal, iba e IVA son palabras homófonas, pues se pronuncian exactamente igual. Esto debido a que en español no existe distinción fonética entre v y b. Sin embargo, se diferencian en su grafía por dos cosas: el uso de la b en una y de la v pequeña o uve en la otra, y el que una de ellas, por ser un acrónimo, debe escribirse siempre en mayúsculas. Por otro lado, no son correctas y deben evitarse las formas hiba o hiva, con h al principio. Cuándo usar iba Iba es el verbo ir conjugado en primera o tercera persona de singular de pretérito imperfecto en modo indicativo. Se emplea con el sentido de llevar o conducir a alguien a un lugar, de andar o circular, de funcionar o servir una cosa, entre muchas otras cosas. Por ejemplo: Cuando Antonio iba a mi casa, mi mamá hacía galletas. Iba saliendo para el supermercado cuando me llamaste. Lo multaron porque iba a más de 180 kilómetros p Cuándo usar IVA IVA son las siglas del impuesto al valor agregado, también conocido como impuesto al valor añadido, impuesto sobre el valor agregado o impuesto sobre el valor añadido. Como tal, es una carga fiscal sobre el consumo y la prestación de servicios. Se escribe en mayúsculas debido a que se trata de un acrónimo. Por ejemplo: El IVA subirá este año a 23%. Hay ciertos productos básicos que no deberían tener IVA.
Cocer o coser Cocer significa guisar o hervir un alimento, así como someter algún material a la acción del calor, mientras que coser se refiere a la acción de juntar telas u otros materiales con hilos, o unirlos de manera que queden muy juntos o pegados. Como tal, cocer y coser son consideradas palabras homófonas en la mayor parte del universo hispanohablante, y, salvo en ciertas zonas de España, donde hay diferencias de pronunciación entre la c y la s, dan pie a constantes equívocos en la escritura para quienes hablamos español. Cuándo usar cocer Cocer es un verbo que podemos utilizar para referirnos a la acción guisar o hervir un alimento crudo para hacerlo comestible; de someter a algún material o elemento a la acción del calor para que adquiera determinadas propiedades, así como de tramar o urdir algo de manera sigilosa, entre otras cosas. Por ejemplo: Voy a cocer estas patatas para la cena. Puse el agua a cocer para hacerme un té. Para fabricar la olla se cuece el barro en un horno. Algo extraño se cuece en esa oficina. Cuándo usar coser Coser puede significar unir con hilo ciertas telas o materiales, hacer labores con la aguja, así como juntar cosas de manera que queden muy juntas o pegadas. Por otro lado, en sentido figurado, se emplea el verbo coser para denominar la acción de producir heridas con un arma punzante. Por ejemplo: Otra vez se ha roto el pantalón; no lo puedo coser nuevamente. Ella se sienta allí a coser todas las tardes. El policía determinó que la víctima fue cosida a cuchillazos. 53843156 2284660365114885 3021965059917086720 N (binary/octet-stream)