La primera referencia a las agnosias fue realizada por
Sigmund Freud para referirse a trastornos perceptivos
derivados de lesiones cerebrales. Podemos definir la
agnosia como una alteración caracterizada por la
incapacidad para reconocer estímulos familiares y
atribuirles significado
Agnosias visuales
consisten en la dificultad para el
reconocimiento visual de objetos u
otras categorías relacionadas como
personas, objetos o colores, estando
suficientemente conservada la
agudeza visual y la capacidad de
rastreo, así como las funciones
mentales superiores y el lenguaje
visual
Agnosias auditivas
Junto con las agnosias visuales, las
agnosias auditivas son las más
frecuentes y las mejor estudiadas
y pueden afectar al
reconocimiento musical (amusia),
el reconocimiento de los sonidos
no verbales (agnosia de sonidos)
o al reconocimiento verbal
(agnosia verbal pura)
Agnosias somatosensoriales
Trastornos producidos por lesión de áreas
somestésicas situadas en las zonas
parietales posteriores, estando
preservados los receptores sensoriales
para el tacto así como las áreas
somestésicas primarias de la corteza
parietal
Agnosias olfatorias
pérdida temporal o prolongada en la
capacidad para identificar olores. A
diferencia de otros sentidos, el del
olfato está infravalorado porque su
presencia en nuestra especie no
resulta de tanta importancia para la
comunicación y la supervivencia como
el sentido de la vista o el del oído, por
lo que es frecuente que los trastornos
olfatorios resulten infradiagnosticados
Agnosia para las enfermedades
ausencia de conciencia o la negación de una
enfermedad, ya que el sujeto niega que tenga
un problema incluso cuando se le presenta el
miembro paralizado