Es una expresión que un idioma toma de otro, sea para llenar un vacío
semántico o como alternativa a otras expresiones ya existentes en la lengua de
destino o simplemente palabras de otros idiomas que hemos adoptado a lo
largo de los años. Puede mantener su grafía y pronunciación original, en cuyo
caso se le conoce como barbarismo, o puede adaptarse a la lengua que lo acoge
o lo adapta.
Préstamo léxico: se incorpora al idioma receptor la morfología y el significado
de una palabra perteneciente a otra lengua extranjera. Esta adopción implica
una adaptación de la pronunciación original y casi siempre de la
representación ortográfica. Por ejemplo del inglés scanner al castellano
‘escáner’. De football a ‘fútbol’ o 'futbol'. De whisky a 'güisqui'. De jazz a /yas/,
conservando la ortografía original. Si se reproduce respetando enteramente
tanto su sonido como su escritura, se denomina xenismo.
Préstamo semántico: cuando una misma palabra existe en dos idiomas, y en la
imitada posee un significado o acepción que en la otra no existe, y se copia esa
acepción o significado en la lengua que no lo posee, se está realizando un préstamo
semántico, por ejemplo, las palabras ‘ordenador’, ‘computadora’ y ‘computador’ ya
existían en español, pero no con el significado de «máquina de cómputos». Estos
cambios semánticos proceden del francés ordinateur y del inglés computer.
Calco semántico: se incorpora el significado de una palabra extranjera traduciéndola; por ejemplo, el
kindergarten alemán se traduce por la expresión «jardín de infancia», o los franceses calcan la «olla
podrida» española mediante su expresión pot pourri, que a su vez vuelve al castellano como el
préstamo léxico 'popurrí'. Según el purismo lingüístico, algunos calcos son auténticos barbarismos, es
decir, calcos viciosos de construcciones o significados no naturalizados en el idioma que habría que
evitar