emitidas por una
estación de radio en
algún lugar de nuestro
país, y recibidas por un
aparato receptor capaz
de decodificarlas y
convertirlas en ondas
sonoras que, a través
del aire, lleguen a
nuestro oído.
Las ondas sonoras
transmitidas por el aire,
permitiendo que la voz
llegue desde nuestro
aparato fonador, hasta los
oídos de nuestro
interlocutor en una
conversación.
El papel
en el caso de los
mensajes escritos, ya
sean una carta de
amor, una noticia en
el periódico o un
mensaje público que
advierte que un
aparato está averiado
y no debemos usarlo.
Los pulsos telefónicos
con los que operaban los
teléfonos de antaño, o
bien las microondas con
que operan nuestros
teléfonos celulares,
permitiendo que el
sonido de nuestra voz se
transporte desde nuestra
terminal hasta la del
receptor y viceversa.
La fibra óptica
por donde nuestras
computadoras
conectadas a Internet
envían y reciben señales
informáticas en forma
de pulsos eléctricos,
recorriendo largas
distancias de ida y de
vuelta.