El máximo interés de los españoles era la
extracción de metales preciosos: oro y plata.
Para ello explotaron minas.
Los colonizadores también establecieron
grandes explotaciones agrícolas y ganaderas
para obtener los abundantes recursos de la
tierra.
El intercambio comercial
Otra actividad económica de la que las colonias
europeas obtuvieron grandes beneficios fue el
intercambio comercial.
De las Indias llegaban metales preciosos, cueros,
azúcar y productos hasta entonces desconocidos en
Europa, como el maíz, el cacao, la patata, el tomate…
De Europa se exportaban a América ganado vacuno y ovino,
cerdos, caballos, trigo, legumbres, arroz, vino... Todos estos
animales y productos eran allí inexistentes hasta la llegada de los
españoles. También se comerciaba con productos manufacturados
y armas. Además, se traían esclavos desde África.
Para controlar y proteger el comercio de
los ataques de piratas y de las potencias
enemigas se organizaron las flotas de
Indias, en las que los buques viajaban en
grupo para protegerse mutuamente.
Solían realizarse dos expediciones al año
organizadas por el puerto de Sevilla,
ciudad sede de la Casa de Contratación
El comercio con América fue un
monopolio de la Corona, que controlaba
todas las actividades de intercambio
Desde este enfoque de desarrollo económico, los
pueblos empezaron a surgir y a negociar sus
productos, y se da inicio al mercantilismo.
Ante la necesidad de vender y adquirir nuevos productos,
ademas de la escasez de oro y plata, surge la necesidad
de explorar territorios nuevos para poder explotar.