Propuesta teórica para la formación de docentes de educación básica.
Elaborada por Isabelle Vinatier y Varguerite Altet Francia
Respondía justamente a lo buscado: capaz de movilizar una reflexión profunda y creativa.
Una mirada sobre el trabajo en aula.
El modelo E-P-R es un referente teórico-metodológico que funciona como un dispositivo de formación
continua de docentes desde un enfoque reflexivo, a partir de la profundización sobre la propia práctica
en situación de aula.
Tiene sus bases teóricas en la psicología y la sociología. Desde ambas perspectivas disciplinarias,
Vinatier (2013) retoma elementos como el de la influencia de la interacción social para el desarrollo del
aprendizaje, la importancia de las estructuras mentales del sujeto, las realidades construidas en
interacción y los significados compartidos.
El modelo E-P-R estudia la práctica docente en el aula a partir de la intersubjetividad, entendida como
un elemento central para analizar y comprender la comunicación establecida entre la persona docente
y el estudiantado, en torno a los contenidos que se van a abordar o a tareas más específicas que
requieren del intercambio lingüístico verbal o no verbal
Así pues, el análisis de la intersubjetividad del sujeto permite dar cuenta de cómo la persona docente
actúa y organiza sus ideas de forma simultánea para responder a las necesidades que se presentan en
el momento de la práctica.
El modelo propuesto por Vinatier (2013) reconoce que las escuelas se encuentran inmersas en un
entorno donde influyen decisiones políticas, sociales, económicas y culturales
Esta influencia se ve reflejada en la construcción de las tareas a realizar por cada actor educativo, los
cambios organizacionales de las escuelas, la vinculación que se forma con organizaciones externas y
con los padres de familia, entre otros.
La influencia constante de agentes externos a la escuela, en diversas ocasiones determina la tarea de
quien enseña y la forma en que este es objeto de contantes revisiones por parte de las autoridades
educativas
La práctica docente se desarrolla en interacción, entre el o la docente, la comunidad estudiantil y entre
las mismas personas estudiantes (Vinatier y Altet, 2008).
Las interacciones áulicas se construyen a partir de episodios o “ciclos” de intercambios, a partir de los
quehaceres y decires de quienes participan, de las interpretaciones y de las reacciones o acciones
ajustadas.
El modelo E-P-R permite que las personas docentes puedan verse a sí mismas, es decir, que logren
hacerse sujetos conscientes acerca de cómo es su práctica y cuáles son las acciones que llevan a cabo
en el aula. La oportunidad de hacerse sujetos conscientes les permite reflexionar acerca del por qué
hace lo que hace y develar la construcción de sentido que subyace a su forma de desenvolverse.
El modelo interaccionista propone un esquema teórico para comprender lo sucedido en el aula a partir
de tres polos de tensión y atención, los cuales resultan sumamente potentes, ya que permiten enfocar
el acontecen del aula desde el seguimiento de la forma en cómo suceden los intercambios e
interacciones entre los docentes y los estudiantes.
Polo epistemológico:
Se refiere a interacciones orientadas a cuestiones ligadas a los aprendizajes: su movilidad propia, los
aprendizajes previos y el acercamiento a nuevos objetos de aprendizaje.
Hace referencia a la búsqueda de su comunicación y su actuación en torno a la interpelación y de la
confrontación.
Da cuenta de los objetos culturales o situaciones problemáticas presentes en los contextos para el
aprendizaje de distintos tipos de saberes.
Relativo a cómo transcurre el contacto con las figuras del saber puesto en práctica, así como las
presentadas a partir de los aportes de los participantes.
Hace referencia a la construcción de saberes, particularmente de las interacciones desarrolladas en
torno al contenido visto en clase.
Polo relacional:
Este polo hace referencia a la dinámica interpersonal del docente con los estudiantes o entre los
mismos, debido a los efectos producidos por la implicación de los participantes en una dinámica cara
a cara.
Lo relacional se hace visible a partir de las interacciones verbales y no verbales entre los sujetos, en
los tipos de reacción suscitados por la participación de cada uno de ellos.
El trato del docente hacia los alumnos: Expresiones afectivas. Respeto, cercanía, indiferencia, burla,
lenguaje, hostil, etc.
Ambiente de trabajo: Distensión, rígido, hostil, etc.
Disrupciones, normas y acuerdos de trabajo que se hacen evidentes.
Polo pragmático:
Incluye dispositivos utilizados por el docente durante las situaciones de enseñanza.
Integra las formas como los alumnos responden ante ellos (sea las condignas o las explicaciones que se
brindan).
Considera actividades diseñadas, los recursos materiales y el uso de espacios y tiempos.
Encimado al logro de propósitos, los contenidos, su tratamiento, la profundidad, la cantidad, los
tiempos y las formas de evaluación y avance de los alumnos.