Es un sistema disruptivo porque propone
que los alumnos estudien y preparen las
lecciones fuera de clase, accediendo en
casa a los contenidos de las asignaturas
para que, posteriormente, sea en el aula
donde hagan los deberes, interactúen y
realicen actividades más participativas
(analizar ideas, debates, trabajos en grupo,
etc).
Metodología
Los primeros minutos se pueden dedicar a
resolver dudas que tengan los estudiantes sobre
los contenidos y conceptos trabajados en casa.
Se pueden formar desde el
principio los equipos y trabajar
siempre los mismos o pueden
ser cambiantes si se harán
diferentes actividades cada vez.
Cada clase deberá tener un
objetivo claro, que los
estudiantes deben conocer, cuyo
punto de partida es la
documentación y vídeos
analizados en casa.
Aplicación de la metodología
Evaluación de los resultados en presencialidad
Esta metodología favorece el trabajo
autónomo, el trabajo en equipo, la
resolución de problemas, pero también
puede fomentar otras en función de las
actividades que el docente vaya
proponiendo.
Algunas actividades para
evaluar el trabajo presencial,
pueden ser:
Pruebas, cuestionarios,
ejercicios, rúbricas, etc.
Valorar los resultados en
dichas actividades.
Exposiciones o
presentaciones en clase
sobre alguna temática.
Exámenes enmarcados
dentro del proceso de
evaluación continua.
Evaluación del estudio
autónomo guiado
Existen numerosas formas de evaluar los aprendizajes y
de comprobar si el estudiante ha realizado las tareas
previas
Preparar un cuestionario para ser contestado al
finalizar el vídeo
Preparar alguna actividad que deban hacer
tras la revisión de la documentación.
Al llegar a la sesión presencial tener
previsto algún cuestionario utilizando,
por ejemplo, alguna herramienta
gamificada.