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Los cambios en las relaciones laborales en la época actual, que se caracteriza por una
transición de trabajos estables y duraderos a relaciones más flexibles y temporales. Esto
ha llevado a una disminución de los derechos laborales promulgados por instrumentos
internacionales y conquistados por las organizaciones obreras durante el siglo XX.
Robert Castel señala que vivimos en una "época de incertidumbres" debido a que
las nuevas regulaciones laborales limitan las acciones colectivas de los trabajadores,
lo que conduce a una mayor individualización y una sociedad del riesgo personal.
Se menciona que hay diversos trabajos que han analizado estos cambios, enfocándose en los
modelos flexibles de organización de la producción y la desregulación progresiva de los
derechos laborales. Estas transformaciones son consideradas una consecuencia necesaria de:
Los cambios tecnológicos aplicados
a los puestos de trabajo.
El desarrollo de redes de
servicios.
El texto destaca los cambios en las relaciones laborales hacia formas más flexibles y temporales,
lo que ha llevado a la disminución de los derechos laborales y una mayor incertidumbre para los
trabajadores debido a la limitación de las acciones colectivas. Estos cambios están impulsados
por las transformaciones económicas y tecnológicas en la economía global.
Las transformaciones en el trabajo y las relaciones laborales en la sociedad postindustrial.
Algunos teóricos han propuesto el fin del trabajo o la crisis de las formas clásicas del
trabajo generadas por la acción colectiva de los trabajadores en el siglo XX.
En el contexto de América Latina, se han vivido aproximadamente 30 años de cambios
constantes en las formas y regulaciones del trabajo, con la caída de la producción
agrícola y el aumento del sector terciario, lo que ha llevado a una precarización del
empleo y un incremento de la servidumbre voluntaria.
La precarización del trabajo se entiende como la consecuencia de la pérdida de las condiciones del
trabajo clásico debido a la fragmentación de los mercados laborales y el aumento de la movilidad de los
trabajadores. Las grandes empresas fordistas han desaparecido o se han dislocado en unidades
productivas más pequeñas, lo que ha llevado a la contratación de trabajadores temporales con ingresos
bajos y sin protección social.
En resumen, el texto destaca que en la sociedad postindustrial se han experimentado
cambios significativos en las formas de trabajo y regulaciones laborales. En América Latina,
esto ha llevado a una precarización del empleo y la creación de relaciones laborales difusas,
donde los trabajadores asumen mayores riesgos y tienen menos protección social.
El texto aborda dos temas relacionados con las transformaciones laborales en el sistema capitalista:
La precarización: el trabajo precario se ha convertido en una herramienta
importante para los modelos de acumulación y producción flexibles, ya que
permite asegurar ganancias incluso en épocas de recesión económica al contener
gran parte del personal sin condiciones de estabilidad laboral. Esto ha llevado a
una creciente pérdida de derechos sociales y laborales de los trabajadores, lo que
afecta a toda la sociedad. El término "precariado" se refiere a una nueva clase
social emergente que surge de las relaciones flexibles de producción y que carece
de las condiciones conquistadas por los movimientos obreros en el pasado. Los
trabajadores precarios asumen por cuenta propia los riesgos de su trabajo y se
caracterizan por la temporalidad, informalidad y modelos de contratación flexibles.
La reorganización del trabajo, basada en la externalización de actividades a unidades
productivas más pequeñas, ha impulsado el fenómeno de la tercerización y la
intermediación del personal. La tercerización es un proceso propio de la producción
flexible que implica la contratación externalizada de servicios que antes podrían haber
sido realizados por la misma unidad beneficiaria. Sin embargo, ahora se desplazan
estos servicios a unidades productivas independientes y más pequeñas para
externalizar los riesgos. Es importante destacar que la tercerización, el outsourcing y la
subcontratación son conceptos relacionados, pero con diferencias específicas.
En resumen, el texto señala cómo la precarización del trabajo y la tercerización de actividades se han
convertido en elementos característicos del sistema económico capitalista, afectando los derechos
laborales y generando una nueva clase social emergente de trabajadores precarios o "precariado".
Dos aspectos importantes relacionados con las transformaciones laborales:
Tercerización y subcontratación: La tercerización, entendida como
outsourcing, implica que una empresa contrate a un tercero para
realizar actividades que antes realizaba internamente. En la
subcontratación, el personal está vinculado contractualmente con
un tercero que asume la carga laboral, pero trabaja para la
empresa beneficiaria. Este modelo ha sido ventajoso para las
empresas, ya que les permite reducir costos y riesgos laborales.
Sin embargo, ha llevado a relaciones laborales precarias para los
trabajadores tercerizados o subcontratados, ya que se ha
dislocado la relación directa entre ellos y la empresa beneficiaria.
Deslaboralización: Se refiere a relaciones de trabajo que no se
rigen por las normas laborales establecidas en el siglo XX. Se
generan relaciones de origen civil o comercial, como
contratos de servicios, asociación o cuentapropismo, que
buscan crear la ficción jurídica de que no hay una relación
laboral. Estos fenómenos están asociados a la vinculación de
personal fuera del marco de los derechos laborales.
En general, estos temas son objeto de discusiones en la sociología y el derecho en relación con las
transformaciones laborales. Es importante analizar tanto los cambios empresariales para mejorar
la productividad como los efectos que estos cambios tienen en el trabajo y, por ende, en la vida
social y comunitaria.
El texto aborda la importancia de la formalización del trabajo en medio de los cambios en las
relaciones laborales. La formalización del trabajo se refiere a la implementación de
estrategias y mecanismos para garantizar y exigir los derechos laborales. Busca establecer
relaciones laborales regidas por las normas laborales y recuperar la estabilidad en el empleo,
permitiendo la acción colectiva de los trabajadores para defender sus intereses.
Los debates sobre formalización laboral también buscan enfrentar
las crisis económicas causadas por la pérdida de la capacidad
adquisitiva de los trabajadores y la contención del consumo. Estas
crisis están relacionadas con la sobreproducción y la
súper-explotación de los trabajadores.
Existen dos perspectivas para abordar la formalización del trabajo:
Ampliar los derechos laborales a otras
modalidades contractuales.
Contener las otras formas contractuales y
consolidar el régimen laboral existente.
Se plantea la importancia de definir un núcleo fuerte de los derechos laborales reconocidos a
nivel nacional e internacional y explorar cómo se pueden ampliar dichos derechos a
diferentes modalidades contractuales existentes.
Algunos analistas consideran que el marco regulatorio actual puede ser insuficiente
y abstracto, pero también puede proporcionar elementos para comprender mejor
los fenómenos de formalización laboral.
La relevancia de la formalización del trabajo para garantizar los derechos laborales y enfrentar las
crisis económicas. Se discuten dos enfoques para abordar este tema y se sugiere definir un núcleo
fuerte de derechos laborales y explorar cómo aplicarlos en diversas modalidades contractuales.
El texto destaca varios aspectos relacionados con la formalización laboral:
1. Reconocimiento de los trabajadores como empleados: La
formalización laboral implica que los trabajadores sean
reconocidos como tales según las normas del derecho
laboral. La contratación laboral garantiza derechos como el
salario, las cesantías, el horario de trabajo, las prestaciones
sociales y la afiliación a la seguridad social y las garantías
constitucionales de negociación colectiva y asociación.
2. Garantía de estabilidad en el
empleo: La formalización laboral
debe garantizar la estabilidad de
los trabajadores mediante
modalidades contractuales que
faciliten su permanencia en los
puestos de trabajo.
3. Salarios y prestaciones justas: La formalización
laboral implica asegurar salarios adecuados a las
necesidades de los trabajadores, así como el estricto
cumplimiento de las prestaciones sociales y las
garantías relacionadas con el salario.
4. Relación laboral directa con el empleador: La formalización
laboral busca que exista una relación directa entre los trabajadores
y el verdadero empleador, lo que implica abordar el tema de la
tercerización y encontrar fórmulas que equilibren la contratación
directa con la productividad empresarial.
En resumen, la formalización laboral se enfoca en reconocer a los trabajadores como
empleados, garantizar su estabilidad en el empleo, proporcionar salarios y prestaciones
justas, y promover una relación laboral directa entre los trabajadores y el empleador. Estos
aspectos son esenciales para mejorar las condiciones laborales y promover el trabajo decente.
Dos aspectos fundamentales relacionados con la formalización laboral:
1. Fortalecimiento de la acción colectiva de los trabajadores:
La formalización laboral, al incluir contrataciones estables y
directas con el verdadero empleador, contribuirá a mejorar
las condiciones para que los trabajadores puedan ejercer su
acción colectiva a través de asociaciones y sindicatos. Esto
busca fortalecer la ciudadanía laboral y consolidar el Estado
Social de Derecho.
2. Solidez institucional para proteger los derechos laborales: Para
una política efectiva de formalización laboral, es necesario
fortalecer la capacidad de las instituciones para vigilar las
prácticas laborales y promover ambientes de trabajo estables,
dignos y productivos. Se debe dar prioridad a las normas
laborales sobre otras jurisdicciones, reconocer la realidad laboral
por encima de las formas, consolidar empleos estables mediante
contratos duraderos y respetar los derechos y garantías
laborales. Además, se destaca la importancia de reconocer la
participación de los trabajadores en decisiones fundamentales
relacionadas con el empleo y la vida socioeconómica del país.
La formalización laboral busca fortalecer la acción colectiva de los trabajadores mediante contratos
estables y directos con el empleador. También enfatiza la necesidad de contar con instituciones
sólidas que protejan eficientemente los derechos laborales y promuevan condiciones laborales dignas
y productivas. Esto implica dar prioridad a las normas laborales, reconocer la realidad laboral y
permitir la participación de los trabajadores en decisiones importantes para la sociedad.
La implementación de formas no
reguladas para la prestación de
servicios personales.