Cada una de estas mentes es difíci de lograr y nadie sabe con
exactitud cómo desarrollar una educación que produzca
personas disciplinadas, sentetizadoras, creativas respetuosas,
y éticas pero la supervivencia de nuestro planeta puede
depender del cultivo de estas cinco mentes. La educación
para el futuro deberá ayudar a más personas a comprender
las mejores cualidades de los mejores seres humano
LA MENTE DISCIPLINADA
En el futuro necesitaremos una forma de disciplina menos ritualista y mucho más
interiorizada. Los actuales estudiantes siguen aprendiendo y desarrollando su
comprensión disciplinaria por otras dos razones: porque comprenden que deberán
estudiar toda la vida y porque disfrutan con el proceso de aprender sobre el
mundo. Los estudiantes del futuro tendrán que aprender a sintetizar estos
conocimientos y a extenderlos de formas nuevas y desconocidas.
LA MENTE SINTÉTICA
La capacidad de síntesis es un elemento indispensable para la
construcción del pensamiento interdisciplinario, brinda la oportunidad
de construir distintas perspectivas sobre un problema o fenómeno que
se presente. El trabajo concluye con un problema inaplazable: se
necesitan educadores que conozcan y compartan con sus alumnos los
criterios que diferencien integraciones excelentes, buenas e
inaceptables. El siglo XXI requiere personas dotadas para el trabajo
disciplinario, la multiperspectiva y la síntesis.
LA MENTE CREATIVA
Hoy en día es necesario que los hombres estén
dotados de creatividad, sobre todo en las
relaciones personales con los demás y en la
forma de realizar el trabajo.
LA MENTE RESPETUOSA
Hay muchas clases de respeto. No existe ninguna
fórmula para conseguir que alguien sea respetuoso
con los demás. El respeto hacia los demás debería
impregnar toda nuestra vida.
LA MENTE ÉTICA
aporta a la sociedad unas normas básicas de comportamiento o actitud,
actúa de guía para evitar confrontaciones o disputas irracionales. Sin ella no
tendríamos un concepto base de lo que implican el bien y el mal, de lo que en líneas
generales se entienden como acciones buenas y malas. Si faltara en nuestras vidas
reinaria la dominación del fuerte sobre el débil, aparcando a un lado los valores. Sin
esta las personas no podríamos gozar de derechos que cada día pujan por aportar
mayor igualdad a la sociedad.