Demuestra de forma
incondicional el amor que
sientes por cada uno de los
miembros de tu familia.
Establece reglas y límites
claros y justos, donde se
combine la disciplina con el
amor.
Fomenta un ambiente de
comunicación, apertura y alegría
en casa que promueva la sana
expresión de sentimientos y
emociones. Evita las burlas,
críticas y comparaciones.
Programa cada semana una
actividad familiar que les
motive: salir a pasear, disfrutar
un juego de mesa, ver y
comentar una película. Utiliza la
creatividad para salir de la
rutina.
Procura tener un proceso de
formación constante con el
fin de tener más
herramientas para enfrentar
mejor los retos actuales de la
familia.
Los miembros mayores de
la familia deben ser guías
positivos para los más
pequeños.