La persona despierta del
sueño narcoléptico con
igual facilidad que del
sueño normal. Pueden
producirse una o varias
crisis al día y es habitual
que cada una de ellas se
prolongue durante una
hora o menos.
Es más probable que las crisis se
presenten en situaciones
monótonas como las reuniones
aburridas o la conducción
prolongada por autopistas. El
paciente puede sentirse bien al
despertarse y volver a dormirse a
los pocos minutos.
El narcoléptico puede manifestar una
parálisis momentánea sin pérdida de
la consciencia (un trastorno
denominado cataplejía) en respuesta a
reacciones emocionales bruscas, como
sentimientos de enfado, temor,
alegría, gozo, o sorpresa.
También pueden producirse
episodios esporádicos de parálisis
del sueño en los que, al quedarse
dormida, o inmediatamente
después de despertarse, la persona
quiere moverse pero es incapaz de
hacerlo. Estos episodios suelen
asociarse a un gran sentimiento de
terror.
Prevención
No existe un método preventivo para esta
enfermedad. Los especialistas sólo podrán
recomendar que el paciente evite
situaciones que puedan desencadenar la
afección si es propenso a sufrir ataques de
esta enfermedad.
Tipos
Hipersomnia recurrente: Es
muy poco frecuente y se
caracteriza por producirse
en los pacientes de entre 1
y 10 veces al año.
Hipersomnia
idiopática con sueño
prolongado: En este
caso, el paciente se
despierta con una
gran dificultad, todo
lo contrario que en la
narcolepsia.
Hipersomnia idiopática con
sueño reducido: Aquella en la
que la alteración del sueño no
va acompañada de cataplejia
pero si de dificultad para
despertarse.
Tratamientos
Los tratamientos
básicos para combatir la
narcolepsia se basan en
antidepresivos y
estimulantes.