Las moléculas llamadas feromonas, secretadas por
glándulas o en la orina, pueden tener efectos poderosos en
la conducta de otros animales. Las feromonas estimulan
receptores en el órgano vomeronasal (OVN), localizado en el
techo de la cavidad nasal.
El OVN envía mensajes a un segundo bulbo olfativo
diseñado especialmente para interpretar
comunicaciones mediante feromonas
Detección de olores comunes
Nuestro sentido del olfato es activado por una
proteína compleja, llamada proteína olfatoria
de enlace (POE), producida en una glándula
nasal.
Cuando respiramos, una fina llovizna de esta proteína
es rociada a través de un conducto en la punta de la
nariz y se une con las moléculas transportadas por el
aire que luego activan los receptores localizados en la
parte superior de cada cavidad nasal en un trozo de
tejido llamado el epitelio olfativo
El epitelio olfativo, es apenas la mitad del tamaño
de una estampilla postal, contiene millones de
células receptoras. Los axones de esos millones de
receptores van directamente al bulbo olfativo,
donde tiene lugar parte de la recodificación.
Del bulbo olfativo, los mensajes son enviados a
través del tracto olfativo a los lóbulos temporales
del encéfalo, lo que da por resultado nuestra
conciencia de los olores.
GUSTO
Es un sentido que tiene la capacidad de detectar
sustancias a través de los receptores gustativos, el sentido
corporal que permite la detección de sustancias químicas
disueltas en la boca, procedentes generalmente de los
alimentos.
SENTIDOS CINESTÉSICOS Y VESTUBULARES
CINESTÉSICOS
Proporcionan información acerca de
la rapidez y dirección de nuestro
movimiento en el espacio.
VESTUBULARES
Nos dan señales acerca de nuestra orientación o
posición en el espacio (Leigh, 1994), lo que nos
permite saber cuál es la dirección hacia arriba y
cuál hacia abajo.
LOS SENTIDOS DE LA PIEL
El tacto juega un papel crucial en el
desarrollo humano.
Nuestra piel es en realidad nuestro órgano sensorial más
grande. Una persona que mide 1.80 metros de altura
tiene alrededor de 2 metros cuadrados de piel. Además de
protegernos del ambiente, contiene los líquidos
corporales y regula nuestra temperatura interna.
La piel es un órgano sensorial con numerosos
receptores nerviosos distribuidos en diversas
concentraciones a lo largo de su superficie. Las
fibras nerviosas de todos esos receptores viajan
al encéfalo a través de dos rutas.
Los sentidos de la piel son notablemente
sensibles: un desplazamiento de la piel de
apenas .0001016 centímetros puede originar
una sensación de presión.
DOLOR
El dolor funge como señal de
advertencia, diciéndonos que hemos
sido lastimados o que algo está mal.
Diferencias individuales
Los individuos presentan amplias variaciones en su umbral (la cantidad
de estimulación requerida para sentir dolor) y tolerancia al dolor (la
cantidad de dolor que son capaces de resistir). La mayoría de las
personas experimentan dolor, pero el grado en que sufren por la misma
lesión o enfermedad es sorprendentemente variable. No existe
correspondencia absoluta entre la percepción de dolor y la cantidad de
daño sufrido por el tejido (Irwin y Whitehead, 1991; Piotrowski, 1998;
Schiffman, 1982).
Teoría del control de
entrada.
Sugiere que una “puerta neurológica” en la médula espinal controla la transmisión
de impulsos dolorosos al encéfalo (Melzack y Wall, 1965; Wall y Melzack, 1996). Si la
puerta está abierta, experimentamos más dolor que si está cerrada.
Teoría biopsicosocial
Sostiene que el dolor es un proceso dinámico que implica mecanismos biológicos
(que subyacen a la lesión o enfermedad), mecanismos psicológicos
(pensamientos, creencias y emociones) y mecanismos sociales (ambiente familiar,
laboral y sociocultural) (Keefe y France, 1999). Esta teoría sostiene que todo dolor
es resultado de la interacción de esas tres variables.
Enfoques alternativos
Es indudable que muchos remedios caseros y
curas secretas se basan en el efecto placebo.
Los placebos funcionan, al menos en parte,
promoviendo la liberación de endorfinas, que son los
analgésicos del cuerpo. Cuando los pacientes reciben
medicamentos que bloquean los efectos de las
endorfinas, los placebos son mucho menos efectivos
(Coren, Ward y Enns, 1994; He, 1987).
Un hecho interesante es que la efectividad de la hipnosis y las técnicas
de concentración se mantiene cuando se administran bloqueadores de
las endorfinas, lo que indica que podría existir un segundo sistema de
control del dolor que trabaja independientemente de los analgésicos
químicos del encéfalo (Akil y Watson, 1980; Mayer y Watkins, 1984).
SENSACIONES DE
MOVIMIENTO
Los mareos se deben a discrepancias entre la
información visual y las sensaciones vestibulares
(Stern y Koch, 1996); en otras palabras, nuestros ojos y
nuestro sentido corporal están enviando información
contradictoria a nuestro encéfalo.