Los conservadores, por lo tanto, se oponen a los
cambios radicales. El conservadurismo es una
doctrina asociada a la derecha política que suele
defender las tradiciones, los valores religiosos y
el nacionalismo. A nivel económico, los
conservadores de antaño eran proteccionistas,
aunque en la actualidad suelen involucrarse con la
defensa del libre mercado.
En 1821, Guatemala se declaró independiente de España y
se inició una pugna entre los grupos más conservadores de
la sociedad –que después se agruparon en las filas del
Partido Conservador– y los ideólogos del liberalismo político
que formaron el Partido Liberal. Las luchas entre liberales y
conservadores enturbiaron los primeros años de la
independencia y el Congreso Federal de 1823, fue escenario
de los intentos de las facciones para conquistar el poder
político y económico del país
El Gobierno conservador de los 30 años corresponde
al período en que el capitán general Rafael Carrera y
Turcios gobernó a Guatemala, junto con los
miembros del Clan Aycinena. Los criollos del Partido
Liberal lo acusaban de ser un militar analfabeto, y
se decía que él firmaba con el nombre «Racaraca»,
nombre por el cual pasaría a ser conocido por los
guatemaltecos luego de la Reforma Liberal en 1871.
Los intereses sociales y políticos de los sectores más vinculados al pasado colonial
fueron más poderosos en la coyuntura de la transición que venimos proponiendo. De
hecho, la estructura de poder y la lógica cultural del pasado reciente fue superior como
instrumento de orden y estabilidad frente a la renovación del proyecto liberal.
Más que efectos de la Restauración
Conservadora, el papel que cumple Rafael
Carrera en esta historia produce el surgimiento,
por vez primera, de un poderoso estamento
militar, que legitima su influencia política a
través de sus triunfos militares. Carrera
ejerció el poder, a veces de hecho, otras electo
y finalmente nominado, hasta constituir una
clásica autocracia militar
El orden colonial, que se prolongó en la
República, creó el concepto de la
“indigeneidad” como el indio puro y, por
ello, obediente, trabajador, dócil, confiable,
pasivo y rural. Entre la república de
españoles y de indios, categorías puras,
surgió un personaje distinto, marginal,
porque no cabía en una u otra: hasta
antes de alcanzar mayoría demográfica
fue “tercero” indeseable e indigno de la
protección de la Corona. También se
elaboró la noción de “no indigeneidad” para
señalar al no indígena, donde aparecieron
los mestizos/ ladinos,