Coordina los reflejos autónomos del tonco
encefálico y la médula espinal.
Se localiza entre el sistema límbico,
el endocrino y el sistema nervioso
autónomo.
Es el mayor regulador de la
homeostasia. Los capilares en
el hipotálamo poseen una gran
permeabilidad que permite
que las células de los núcleos
hipotalámicos detecten, de
forma continua, la
composición del líquido
extracelular.
Células de núcleos hipotalámicos
específicos ponen en marcha los
mecanismos necesarios para mantener
los niveles constituyentes del líquido
extracelular en valores determinados,
con unos límites muy estrechos.
Las funciones homeostásicas reguladas por el
hipotálamo incluyen la temperatura corporal, el
balance hídrico y electrolítico, y el nivel de glucosa
en sangre.
El hipotálamo forma la mitad
anterior del diencéfalo; su límite
rostral es el quiasma óptico y su
límite caudal, el cuerpo mamilar.
Por encima de él se encuentran el
subtálamo y el tálamo.
Recibe aferencias procedentes de todos los niveles
del SNC. Establece conexiones recíprocas con el
sistema límbico a través de fibras en el tracto del
fórnix y del tracto maminotalámico (que va desde el
tálamo hasta el complejo mamilar.
También recibe numerosas conexiones
recíprocas con el tronco encefálico,
incluida la formación reticular y los
centro medulares de regulación
cardiovascular, respiratoria y
gastrointestinal.