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Fluxograma

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Nieves Berriel Saul Espanhol

Conteúdo do fluxograma

  1. Atributos

    De

    Dios

    Incomunicables

  2. Omnisciencia

  3. Presciencia

  4. Supremacia

  5. Soberania

  6. Inmutabilidad

  7. Santidad

  8. Fidelidad

  9. Poder

    Omnipotencia

  10. “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel” (Deut. 7:9).

  11. Esta cualidad es esencial a su ser, sin ella no sería Dios. Para Dios, ser infiel sería

    obrar en contra de su naturaleza, lo cual es imposible: “Si fuéremos infieles él

    permanece fiel: no se puede negar a sí mismo” (2Tim. 2:13). La fidelidad es una

    de las gloriosas perfecciones de su ser.

  12. La fidelidad inmutable de Dios está muy por encima de la

    comprensión finita.

  13. Dios es veraz. Su palabra de promesa es segura. En todas sus relaciones con su

    pueblo Dios es fiel.

  14. Pero una cosa es aceptar la fidelidad 54

    de Dios como una verdad divina, y otra muy distinta actuar de acuerdo con ella.

  15. Dios no permitirá que perezca ninguno de los que forman parte de la herencia que

    ha dado a su Hijo, sino que ha prometido librarles del pecado y la condenación, y

    hacerles participes de la vida eterna en gloria.

  16. Dios es fiel a sí mismo y a su propio propósito de gracia:

  17. “No existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar

    cuenta”. (Heb. 4:13).

  18. Dios es omnisciente, lo conoce todo: todo lo posible, todo lo real, todos los acontecimientos y todas las criaturas del pasado, presente y futuro.

    Conoce perfectamente todo detalle en la vida de todos los seres que están en el

    cielo, en la tierra y en el infierno (Dan. 2:22).

  19. Nada escapa a su atención, nada puede serle escondido, no hay nada que pueda

    olvidar.

  20. Podemos dar algunos ejemplos:

    - Ni la oscuridad de la

    noche, ni la más espesa cortina, ni la más profunda prisión pueden esconder al

    pecador de los ojos de la Omnisciencia.

    -Los árboles del huerto fueron incapaces de esconder a nuestros primeros padres.

    -Ningún ojo humano vio a Caín cuando asesinó a su hermano, pero su Creador fue

    testigo del crimen.

  21. No hay razón para temer que las peticiones de los justos no sean oídas, ni que sus lágrimas y suspiros escapen a la atención de Dios, ya que

    él conoce los pensamientos e intenciones del corazón.

  22. Dios, no solamente conoce todo lo que sucedió en el pasado en cualquier parte de sus vastos dominios, y todo lo que ahora acontece en el universo entero, sino que, además, El sabe todos los hechos, desde el más insignificante hasta el más grande, que tendrán lugar en el porvenir.

  23. El conocimiento del futuro por parte de

    Dios es tan completo como completo es su conocimiento del pasado y el presente;

    y esto es así porque el futuro depende enteramente de él. Si algo pudiera en

    alguna manera ocurrir sin la directa agencia o el permiso de Dios, ello sería

    independiente de él, y Dios dejaría, por tanto, de ser Supremo.

  24. Así, el conocimiento de Dios no proviene del hecho de que las cosas son o serán,

    sino de que él las ha ordenado de ese modo.

  25. “Pedro, apóstol de Jesucristo; a los expatriados de la dispersión en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos conforme al previo conocimiento de Dios Padre por la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Gracia y paz os sean multiplicadas”. (1Ped. 1,2).

  26. Hay dos cosas, acerca de la presciencia de Dios, que muchos ignoran: el significado del término, y su alcance bíblico.

  27. La Escritura afirma que Dios, en su absoluta soberanía, separó a algunos para que fueran recipientes de sus favores distintivos “Al oír esto, los gentiles se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron cuantos estaban designados para la vida eterna”.

    (Hech. 13:48),

  28. La Escritura jamás habla del arrepentimiento y la fe como algo previsto o preconocido por Dios. Es verdad que Dios conocía desde toda la eternidad que algunos se arrepentirían y creerían, pero la Escritura no se refiere a esto como objeto de la “presciencia” de Dios.

  29. Dios conoce por anticipado lo que será, porque él ha decretado que sea. Afirmar,

    por lo tanto que Dios elige porque preconoce es invertir el orden de la Escritura, es como poner el carro delante del caballo. La verdad es que preconoce porque ha elegido. Esto elimina la base o causa de la elección como algo de la criatura, y la coloca en la soberana voluntad de Dios.

  30. Dios se propuso elegir a ciertas personas, no porque hubiera algo bueno en ellas, ni porque previera algo bueno en las mismas, sino solamente, a causa de su pura buena voluntad.

  31. “Pensabas que de cierto sería yo como tú” (Sal. 50:21)

  32. La distancia infinita que existe entre las más poderosas criaturas y el Creador

    Todopoderoso es prueba de la supremacía del Dios viviente y verdadero. El es el

    Alfarero, ellas no son más que barro en sus manos, que pueden ser transformadas

    en vasos de honra, o desmenuzadas (Sal. 2:9) a su gusto.

  33. La supremacía absoluta y universal de Dios está positivamente declarada en muchos lugares de la Escritura que no admite duda. “Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y la altura sobre todos los que están por cabeza... Y Tú señorearás a todos” (1Crón.

    19:11,12).

  34. El

    Dios de la Escritura no es un monarca falso, ni un simple soberano imaginario, sino Rey de reyes y Señor de señores.

  35. La supremacía de Dios sobre las obras de sus manos está descrita de manera

    vívida en la Escritura. La materia inanimada y las criaturas irracionales cumplen los mandatos de su Creador.

  36. La Supremacía de Dios se demuestra también en su gobierno perfecto sobre la voluntad de los hombres.

  37. La Supremacía absoluta y universal de Dios se afirma con igual claridad y certeza

    en el Nuevo Testamento. Ahí se nos dice que Dios “hace todas las cosas según el

    consejo de su voluntad” (Efe. 1:11), “hace” en griego, significa “hacer efectivo”.

  38. “Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quisiere” (Isa. 46:10)

  39. La Soberanía de Dios puede definirse como el ejercicio de su supremacía. Dios es el Altísimo, el Señor del cielo y de la tierra está exaltado infinitamente por encima de la más eminente de las criaturas. El es absolutamente independiente; no está sujeto a nadie, ni es influido por nadie. Dios actúa siempre y únicamente como le agrada.

  40. Pero nosotros proclamamos un Dios entronizado y su derecho a hacer su propia

    voluntad con lo que le pertenece, a disponer de sus criaturas como a él le place,

    sin necesidad de consultarlas.

  41. En su soberanía escogió colocar a cada una de sus criaturas en la condición que

    pareció bien a sus ojos.

  42. Dios es soberano. Su voluntad es suprema. Dios, lejos de estar bajo una ley, es

    ley en sí mismo, así es que cualquier cosa que él haga, es justa.

  43. “El padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Stg.1:17).

  44. Dios es el mismo perpetuamente; no está sujeto a cambio alguno en su ser, atributos o determinaciones.

  45. Por ello, Dios es comparable a una roca (Deut. 32:4) que permanece inmovible

    cuando el océano entero que la rodea fluctúa continuamente; aunque todas las criaturas estén sujetas a cambios, Dios es inmutable. El no conoce cambio alguno porque no tiene principio ni fin. Dios es por siempre.

  46. En primer lugar, Dios es inmutable en esencia. Su naturaleza y ser son infinitos y,

    por lo tanto, no están sujetos a cambio alguno.

  47. Dios nunca ha

    evolucionado, crecido o mejorado. Lo que es hoy ha sido siempre y siempre será. “Yo Jehová no me cambio” (Mal. 3:6).

  48. Dios no puede cambiar ni en bien ni en mal: es el mismo perpetuamente.

    Sólo él puede decir “Yo soy el que soy” (Ex.3:14).

  49. En segundo lugar, Dios es inmutable en sus atributos. Cualesquiera que fuesen

    los atributos de Dios antes que el universo fuera creado, son ahora exactamente

    los mismos, y así permanecerán para siempre.

  50. Es necesario que sea así, ya que

    tales atributos son las perfecciones y cualidades esenciales de su ser.

  51. Su poder es indestructible, su sabiduría infinita y su santidad inmancillable. Como la deidad no puede dejar de ser, así tampoco pueden los atributos de Dios

    cambiar.

  52. En tercer lugar, Dios es inmutable en su consejo. Su voluntad jamás cambia.

  53. El pasaje de Núm. 23:19 es suficientemente claro: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta”. Asimismo, en 1Sam. 15:29,

    leemos: “El vencedor de Israel no mentirá, ni se arrepentirá; porque no es hombre

    para que se arrepienta”.

  54. “¿Quién no te temerá, oh Señor, y engrandecerá tu nombre? Porque tú sólo eres santo” (Apoc. 15:4)

  55. Sólo El es infinita, independientemente e inmutablemente

    santo.

  56. Con frecuencia Dios es llamado “El Santo” en la Escritura; y lo es porque en él se halla la suma de todas las excelencias morales. Es pureza absoluta, sin la más leve sombra de pecado. “Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas”

    (1Juan. 1:5).

  57. A esta perfección divina se le da un énfasis especial. “Se llama santo a Dios más

    veces que todopoderoso, y se presenta esta parte de su dignidad más que

    ninguna otra.

  58. Esta cualidad va como calificativo junto a su nombre más que ninguna otra. Nunca se nos habla de Su poderoso nombre, o su sabio nombre, sino su grande nombre, y, sobre todo, su santo nombre.

  59. Esta excelencia destacada por encima de sus otras perfecciones, es la gloria de éstas; es cada una de las perfecciones de la deidad; así como su poder es el vigor de sus otras perfecciones, su santidad es la hermosura de las mismas; de la manera que sin omnipotencia todo sería débil, sin santidad todo sería desagradable. Si ésta fuera manchada, el resto perdería su honra.

  60. La santidad de Dios se manifiesta en sus obras. Nada que no sea excelente puede proceder de El. La santidad es regla de todas sus acciones. En el principio declaró todo lo que había hecho “bueno en gran manera” (Gen. 1:31), lo cual no hubiera podido hacer si hubiera habido algo imperfecto o impuro.

  61. La santidad de Dios se manifiesta en su ley.

  62. Porque Dios es santo, es completamente imposible que acepte a las criaturas

    sobre la base de sus propias obras.

  63. “Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza” (Sal. 62:11)

  64. El poder de Dios es la facultad y la virtud por la cual puede hacer que se

    cumpla todo aquello que agrada, todo lo que le dicta su sabiduría infinita, todo lo que la pureza infinita de su voluntad determina.

  65. El tiene, no solo la voluntad para resolver aquello que le parece bueno, sino también el poder para llevarlo a cabo Así como la santidad es la hermosura de todos los atributos de Dios, su poder es el que da vida y acción a todas las perfecciones de la naturaleza Divina.

  66. El poder de Dios es como él

    mismo: infinito, eterno, inconmensurable; no puede se contenido, limitado ni

    frustrado por la criatura.

  67. “De Dios es la fortaleza”, y de Dios solo. Ni una sola criatura en todo el universo

    tiene un átomo de poder, si Dios no se lo ha dado. Su poder no puede adquirirse, ni está en las manos de ninguna otra autoridad. Pertenece inherentemente a Dios.

  68. “El poder de Dios, como El mismo, existe y se sostiene por sí mismo. El más

    poderoso de todos los hombres no podría añadir ni aumentar ni una pequeñez el poder del Omnipotente. El mismo es la causa central y el originador de todo poder.

  69. El poder es también usado como un nombre de Dios, “el Hijo del hombre sentado

    a la diestra de la potencia” (Mar. 14:62), es decir a la diestra de Dios. Dios y su

    poder son tan inseparables que son también recíprocos.

  70. Dios es el Conservador “del hombre y el animal” (Sal. 36:6) El “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Heb. 1:3) ¡Qué milagro del poder divino en la vida prenatal del ser humano!

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Fluxograma sobre Sem título, criado por Nieves Berriel Saul em 07-04-2020.
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