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El bautismo: Entrada en la Iglesia
El bautismo es el primer sacramento. Alcanzados por el Espíritu, los
hombres aceptan la palabra y se ponen en camino hacia la comunidad de
Jesucristo.
Según hemos dicho, los sacramentos cristianos son símbolos en acción;
expresan simbólicamente y actualizan la fe o vida de la comunidad creyente.
Conociendo el simbolismo de la celebración sacramental, tendremos acceso a
la espiritualidad de cada sacramento.
La fe de la comunidad
cristiana
La experiencia o vida de la Iglesia que motiva, fundamenta y garantiza el rito bautismal, emerge dentro de
una experiencia humana, cuyo eco se deja sentir en las distintas manifestaciones religiosas.
a) Una sensación común:
alienación y culpabilidad
Para el hombre, su propia libertad es un misterio; se siente
capaz de lo más sublime, y sin embargo cae mil veces en lo
más rastrero.su decisión no es transparente y con frecuencia
está deformada por motivaciones oscuras e inconfesables.
El poder y la impotencia de nuestra
libertad provocan en nosotros el
sentimiento de culpa;buscamos la forma
de superar esa triste alienación que nos
impide ser nosotros mismos.
b) Interpretación religiosa
Los distintos movimientos y grupos religiosos asumen la experiencia
común de la humanidad, y tratan de dar su explicación.Para explicar
la situación de libertad alienada, se acude frecuentemente a una
caída del hombre tan antigua como la misma creación. En esa caída
inciden todos los miembros del género humano,que necesitan ser
purificados.
c) Interpretación bíblica
En la Biblia se constata la experiencia humana común, que a su vez
recibe una interpretación nueva. El hombre tiene deseos de una
realización definitiva, porque su creador le ha hecho imagen suya y le ha
destinado a la felicidad del paraíso.
Pero quienes redactaron la historia bíblica de los orígenes conocían y sufrían esa trágica
impotencia y humillante limitación del hombre para ser bueno y actuar en
libertad.Desde un mundo desfigurado por la dominación, la injusticia y el crimen,
buscaron una explicación en «el relato de la caída»
Sin embargo, esa misma caída es interpretada «desde una experiencia original y
fundante»: movido a compasión, Dios se ha inclinado hacia los hombres, se ha
hecho cargo de su alienación, e interviene para formar un pueblo de personas
libres que «levanten sus cabezas» y vivan como hermanos.
Esa fe no sólo da pie para interpretar el pasado de la creación.
También abre hacia un futuro esperanzador. A pesar de las
impotencias y fracasos, Dios se mantiene fiel a su proyecto: hacer
un pueblo de hombres libres.
Los líderes y la legislación
bíblicos recordarán una y otra
vez este proyecto.
d) Interpretación desde la fe
cristiana
Como los demás hombres, también los cristianos sufrimos la situación de
ambigüedad en nuestra vida. Pero tenemos la experiencia de que con Jesucristo ha
llegado ya la salvación, la nueva humanidad, el reino esperado. Porque Jesús vivió y
murió con amor y libertad inequívocos, fue confesado como palabra, Hijo de Dios.
con Jesucristo ha llegado la salvación universal y
definitiva para todos los hombres: «No hay bajo el
cielo otro nombre dado a los hombres por el que
nosotros debamos salvarnos» (Hch 4, 12).
La fe cristiana incluye otro artículo no menos
importante.Es el «nuevo pueblo de Dios»,
integrado por personas de toda raza, nación y
condición social
El bautismo de Jesús
La tradición y la liturgia ven el prototipo del bautismo cristiano en el
bautismo de Jesús. Los relatos evangélicos de aquel acontecimiento
histórico son piezas teológicas en que los primeros cristianos expresan
su interpretación creyente sobre la vida y mensaje de Jesús. Según Me 3,
16, «Jesús salió del agua y en esto se abrieron los cielos»;
a) Obra del
Espíritu
Cuando Jesús fue bautizado en el Jordán, «descendió el Espíritu Santo
sobre él» (Jn 3, 22). «En forma de paloma» no sólo evoca la figura del
Espíritu que aleteaba sobre las aguas primordiales de la creación (Gn 1,
2); significa también que Jesús es como el nido, el lugar del Espíritu,
como sugiere la confesión del Bautista según Jn 1, 32: «Yo he visto al
Espíritu descender del cielo como paloma y posarse sobre él». Por ello,
sólo Jesús puede ofrecernos «el bautismo del Espíritu»
b) Dios, amor gratuito
«Tú eres mi Hijo, el amado, en quien tengo mis
complacencias» (Me 1, 11). Esta confesión responde a lo que
Jesús vivió y manifestó en su conducta y actividad históricas:
«su intimidad única con el Padre ». En los evangelios aparecen
distintas visiones bíblicas sobre Dios; pero, de una forma u
otra, todas dan a entender la originalidad en la experiencia de
Jesús
c) Dedicación total a la
causa del reino
«Reino» es en la Biblia una categoría que centra todos los
anhelos y esperanzas del pueblo y de la humanidad: llegará un
día en que Dios intervendrá con poder para vencer todas las
alienaciones de la humanidad, impondrá justicia y derecho
sobre la tierra, levantará de la marginación a los desvalidos, y
creará una comunidad de hombres libres que no se
adiestrarán para la guerra, sino que se relacionarán como
hermanos
Al interpretar teológicamente el bautismo de
Jesús, los evangelistas han querido destacar el
reino como causa u objetivo central en su vida
y martirio.Le 3, 21 introduce: «Cuando todo el
pueblo se bautizaba», también Jesús se acercó
a recibir el bautismo. Sugiere así la solidaridad
de Jesús con los hombres que reconocen su
pobreza y buscan el cambio de una situación
injusta.
Jesús se comprometió a fondo en secundar esa voluntad de
construir el reino, pero su pretensión fue intolerable para las
fuerzas del mal, que le condenaron a muerte. Su martirio fue
consecuencia de una vida comprometida en la llegada de la
nueva sociedad. En esta perspectiva, es elocuente que la
tradición evangélica relaciona el bautismo en el Jordán con la
muerte de Jesús.
d) Una vida en libertad y en
confianza
Jesús no sólo anuncia la
llegada del reino; él
mismo realiza esa llegada
en su propia conducta.
Los evangelistas confiesan
su fe destacando la
libertad de Jesús y su
confianza plena respecto
al Padre.
El relato del bautismo en el Jordán se completa en
el relato de las tentaciones que traen los
sinópticos. Mt 4, 1-11 resulta bien elocuente.
Como el pueblo de la Biblia, también Jesús es
llevado al desierto. Pero donde el pueblo dijo «no»
y sucumbió a la tentación, Jesús dice «sí» a la
voluntad del Padre.
La segunda tentación refleja bien lo que fue toda la existencia
de Jesús: un camino en la oscuridad y en el riesgo, fiándose
siempre del Padre; nunca exigió signos que matan esa
tensión propia de la verdadera esperanza.Los evangelios dan
a entender que Jesús vivió un proceso en su existencia y en
su actividad. Tuvo que recorrer distintas etapas: anunció con
alegría la llegada del reino, después sufrió la incomprensión
de todos, y finalmente aceptó la cruz como servicio a la
causa del reino.
«Configurados a
Cristo por el
bautismo»
En estas palabras, el Vaticano
II es fiel a la revelación
neotestamentaria y a la
tradición viva de la Iglesia.Las
primeras comunidades
cristianas confesaban y
celebraban esta realidad:
mediante el bautismo,
a) Paso al mundo del
Hijo
Así define al bautismo el concilio de Trento. Hay dos
mundos distintos y opuestos: uno es el del pecado y
de las tinieblas, obra del primer Adán, el hombre
pecador; otro es el mundo de la vida y de la luz, obra
de Cristo, «nuevo Adán». El bautismo nos arranca del
mundo perverso y nos introduce «al reino del Hijo de
su amor»
b) «Partícipes y
consortes
Los grandes obispos del s. IV
explicaban a los recién bautizados el
significado de su bautismo: «Habéis
sido hechos partícipes y consortes
de Cristo »; «sois ya posesión de
Cristo y consagrados a él».
c) «Os habéis vestido de
Cristo»
Cuando algunos
judaizantes querían
imponer la circuncisión
a los nuevos cristianos,
Pablo reacciona: la
verdadera
descendencia de
Abrahán es Cristo, a
quien apuntan todas las
promesas
La comparación del bautismo con el
vestido seguramente no proviene
de la túnica blanca que recibían los
neófitos al salir de la piscina
bautismal y cuya noticia más
antigua es del s. IV
d) «Sellados por el
bautismo»
Es otra imagen tradicional para
expresar el paso y la pertenencia
de los bautizados al mundo de
Cristo. Tienen sentido bautismal 2
Cor 1, 21-22: «Es Dios quien nos
conforta juntamente con vosotros
en Cristo y el que nos ungió y el
que nos marcó con su sello, y nos
dio en arras el Espíritu en nuestros
corazones»
e) «Habéis sido
hechos Cristo»
En esta convicción nacieron frases
como éstas: «la nueva creación del
bautismo hace de de mí un cristo»;
«quienes son iluminados (bautizados)
asumen la figura y el aspecto de
Cristo, la forma del Verbo queda
impresa en ellos, de modo que en
cada uno nace Cristo»
Según Rom 6, 5, por el bautismo los hombres
reciben el mismo ser de Jesucristo. En el s. IV, san
Cirilo de Jerusalén, hablando a los neófitos, hace
un sabroso comentario: «Bautizados en Cristo,
vestísteis a Cristo, habéis sido transformados en
el Hijo de Dios
f) En el dinamismo
pascual
La existencia y destino de Jesús se realizan en un
proceso de pascua: paso de Dios en la humanidad
que, venciendo el egoísmo, la esclavitud y la muerte,
entra por fin en un mundo nuevo de amor, libertad
y vida.
La tradición ha vivido con
intensidad esta fe: «Cuando
sumerjo mi cabeza en el agua,
recibo la muerte de Cristo, y
cuando salgo de la misma,
consigo la resurrección que
busco».
Pero Jesús no muere para quedar muerto,
sino para entrar en una vida nueva e inmortal.
Y la celebración bautismal expresa también
esta idea.
g) Renovación en el
Espíritu
Es posible que Jn 7, 37-39 tenga un
significado bautismal. La fiesta de los
tabernáculos se celebraba durante varios
días, y en el último, «el más solemne», se
hacían plegarias especiales pidiendo las
lluvias de otoño.
Como en el bautismo de Jesús, la tradición
cristiana celebra el descenso del Espíritu en
el bautismo de los cristianos. Impresiona la
invocación del Espíritu en la bendición de las
aguas bautismales.
Recibir el Espíritu de Cristo significa participar
los rasgos fundamentales en la experiencia de
Jesús: Dios como amor gratuito, dedicación total
a la causa del reino, una vida en libertad y en
confianza.
En la gratuidad de
Dios
a) Símbolo de
liberación
La Biblia cuenta una historia de liberación. Dios mismo se
inclina gratuitamente a favor de su pueblo para sacarle de
todas sus alienaciones. Y esa liberación ha quedado vinculada
históricamente al simbolismo del agua.
b) Agua que
purifica
El viejo tema babilónico del diluvio es contado y
reinterpretado en la Biblia. Expresa no sólo el furor de
Dios contra la perversión de la humanidad, sino también
y sobre todo su voluntad de renovar la primera
creación, purificándola de crímenes
En el correr de los años, el pueblo de la Biblia fue tomando
conciencia de que la opresión o pecado, cuyo símbolo era
Egipto, se reproduce también dentro del mismo pueblo
elegido. Los faraones perversos retoñan constantemente,
aunque con distintos nombres: monarquía, potentados
económicamente, nobles de raza, casta privilegiada.
c) Agua de la vida
nueva
Para la mentalidad bíblica, el agua y la vida son categorías
muy vinculadas. Ya en el relato de la creación según la
tradición sacerdotal, tienen su eco las cosmogonías de
los pueblos vecinos. Gn 1, 1 evoca fácilmente «las aguas
primordiales», de donde salen los vivientes de la
creación.
Esta idea, que ya tenían las leyendas babilónicas sobre la
creación, caló más hondo en el pueblo hebreo marcado por su
dura experiencia en el desierto: la sequía es sinónimo de muerte,
y el agua símbolo de la vida. Lógicamente, aquellas tribus
nómadas veían la lluvia como bendición de Dios.
Las antiguas plegarias para bendecir la fuente
bautismal evocan la función matriz del agua en la
creación con su simbolismo de vida para el pueblo.
«el bautismo es nuevo nacimiento del alma»,
«restauración de la imagen»; «ahí el hombre
encuentra de nuevo su juventud por la gracia».
Siguiendo y haciendo suya esta fe de la Iglesia, el
concilio de Trento confesó: «Al revestirnos de Cristo
por el bautismo, nos hacemos con él una criatura
totalmente nueva»
Adopción
filial
Como en el bautismo de Jesús, en el bautismo cristiano
también escuchamos la voz que nos dice: «tú eres mi hijo». En
este sacramento recibimos el Espíritu que nos permite
invocar a Dios como Padre (Rom 8,15; Gal 4, 6). Es el nuevo
nacimiento de la gracia. Todo el esfuerzo moral del bautizado
y su respuesta generosa se sitúan en el interior y como fruto
de la gracia bautismal. La oración del cristiano será el
«Padrenuestro», como su bautismo de cada día.
Iluminacion
En la revelación bíblica, la luz es un concepto muy cercano a la vida; y en esa
mentalidad discurren las comunidades cristianas de los primeros siglos La liturgia y
catequesis bautismales suelen traer la curación del ciego de nacimiento para explicar
el efecto de la celebración bautismal enviado por Jesús a la piscina de Siloe, el ciego
se baña en ella, se abre a la luz y comienza a ser el mismo (Jn 9, 1-40) Puede ser
fragmento de un himno bautismal Ef 5, 14 «Despierta, tu que duermes, levántate de
la muerte, y te iluminara Cristo»
Retorno al
paraíso
Los sacramentos cristianos actualizan el pasado de Cristo en el presente de
cada hombre (gracia), que asi queda orientado hacia la felicidad o gloria todavía
esperada Es la enseñanza de la teología tradicional, que se apoya en la
experiencia cristiana «Por el bautismo, Dios nos ha sellado y ha depositado las
arras del Espíritu en nuestros corazones» (1 Cor 1, 22)
COMENTARIO
El bautismos de Jesús- el bautismo se considera como uno de los primeros sacramentos que hay en la vida cristiana católica mediante esta se nos borra el pecado original, cuando Jesús se bautizo en el río Jordán se evoca la figura del Espíritu Santo en forma de paloma al interpretar teologicamente el bautismo de Jesús los evangelistas han querido destacar el reino como causa u objetivo central en su vida y martirio ya que mediante el bautismo se nos hace inició la vida cristiana Católica y activos al reino de Dios Jesús no sólo anuncia la llegada del reino el mismo realiza esa llegada en su propia conducta.
El Agua es el principal símbolo en el Sacramento del Bautismo ya que representa no sólo la vía por la cual nos congregamos a la Iglesia, sino también el recibimiento de Jesús en nuestro corazón y la expiación completa de nuestros pecados, es sólo un símbolo de la entrada de Dios Y el espíritu Santo en nuestra vida ya que, al igual que el agua, es algo puro, limpio y transparente. Es el primer paso para entregarnos en cuerpo y alma a Dios es el manto de salvación, túnica de alegría, vestido luminoso.
Al bautizarte llevas en ti el Hijo de Dios.
El agua es imprescindible para la vida del pueblo, y el espíritu "que da la vida"
INTEGRANTES
Maldonado Rodriguez Wara Jadiel
Adriana Janina Alvarez Corina
Farah Abigail Cala Perez
Jhessith Abdul Vasquez Monasterios
Kevin Airton Viscarra Torrez
Informações
- Descrição
- Fluxograma sobre Sem título, criado por Abdul Vasquez Monasterios em 01-09-2020.
- Criado por
- Abdul Vasquez Monasterios
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