Notas
La ciencia es una creación del hombre
Conteúdo das notas (1)
Página 1
La
ciencia es una creación del hombre y el hombre es creación de Dios.
Es
sabido lo que suprime la religión de la vida de un hombre o de grupos humanos
no es la ciencia. Al contrario, la ciencia como actividad humana, en la que
entran en razón, la imaginación, el esfuerzo diario, descubre en sí misma
caracteres de impotencia y de limitación, de humildad, que hacen viable, por
parte del hombre, el reconocimiento de su dependencia respecto a Dios. La
ciencia que infla (1 Cor 8, 1) es la gnosis general, el ignorante pensarse
sabiéndolo todo, cuando se desconoce lo más importante. Incluso se puede decir
que la ciencia moderna, con el método experimental, la formulación de hipótesis
y las pacientes experiencias para verificar o falsificar (declarar falsas) esas
hipótesis, pone al hombre en mejores condiciones para reconocer su incorregible
ignorancia. Basta con que el hombre se dé cuenta de que el experimento
—instrumento para probar las hipótesis— no puede tener la misteriosa virtud de
decidir sobre la existencia o inexistencia de realidades como Dios, el alma y
la vida futura.
La ciencia moderna experimental infla al que la cultiva y
adquiere, por razones no científicas, el orgullo de pensarse, como un dios
mortal, juez supremo de la verdad y de la falsedad, del mal y del bien. Del
mismo modo que inflaba la ciencia antigua. No es la ciencia la que infla, sino
el hombre: él es el que se infla tomando a
la ciencia, como el arte o la
política o incluso de la moral.
La relación entre ciencia y religión como formas de
conocimiento y fenómenos sociales, y cómo ha sido esta relación a lo largo de
la historia, en especial, en relación con el cristianismo.
Nadie puede hoy dudar que la ciencia y la religión sean, sin
lugar a dudas, dos grandes visiones
sobre el mundo. Hay otras visiones, como la artística, estas dos tienen una
extensión y fuerza que las sitúan como las dos más importantes del mundo.
La ciencia trata de comprender la naturaleza del mundo
material que nos rodea, cómo ha llegado a ser, cómo lo conocemos y qué leyes lo
rigen.
La religión, trata de lo que transciende el mundo material y
pone al hombre en contacto con lo que está más allá, lo luminoso, lo
misterioso, en una palabra con el misterio de Dios y su relación con el hombre
y el universo
Enfoques: epistemológico, histórico y sociológico
La relación entre ciencia y religión puede enfocarse desde
diversos puntos de vista. Centrarse en tres es importante, el histórico, el epistemológico y el sociológico.
La religión como la ciencia son fenómenos culturales que han
estado presentes a lo largo de la historia desde la más remota antigüedad. Suponemos
que la ciencia empieza con la ciencia moderna del Renacimiento, olvidando todos
los desarrollos anteriores. Esto es un grave error, ya que el nacimiento de la
misma ciencia moderna no puede entenderse sin los desarrollos científicos
anteriores.
En la antigüedad podemos encontrar ya interacciones entre
Ciencia y Religión.
Tiene relación entre
el cristianismo y la ciencia, ya que la ciencia moderna nace en el occidente cristiano. Esta relación comienza con los primeros
autores cristianos del siglo III y se continúa a lo largo del tiempo hasta
nuestros días.
El enfoque histórico es, imprescindible para llegar a una
visión correcta del problema.
La religión y la ciencia constituyen formas de acercamiento
a la realidad, es decir, formas de conocimiento con distintas peculiaridades. Puede
establecerse entre el conocimiento científico y el conocimiento religioso. Esta
reflexión de tipo filosófico.
La reflexión filosófica y en concreto la epistemológica es imprescindible para
establecer las relaciones entre ciencia y religión como formas de conocimiento.
Fe y experiencia
religiosa forman el fundamento del conocimiento religioso que se formaliza en la teología, mientras el conocimiento científico está formado
por un marco formal de leyes y teorías,
relacionadas con una base empírica de experimentos y observaciones. Establecer
claramente la naturaleza y los límites de estos dos tipos de conocimiento es
fundamental para poder establecer correctamente la relación entre ambos
Ciencia y religión son ¿compatibles o incompatibles con
la ética y otras religiones?
La primera pregunta que podemos plantearnos es si ciencia y
religión son compatibles o incompatibles con la ética y otras religiones?
Hoy, se mantiene que solo la visión de la ciencia puede ser
la verdadera, con lo que la visión religiosa tiene que ir poco a poco
desapareciendo. El avance de la ciencia implica siempre un retroceso de la
religión. Para apoyar esta posición se hace a menudo una interpretación sesgada
de la historia y se traen siempre los mismos casos de Galileo y Darwin.
Aunque se hace retroceder esta posición hasta los orígenes
de la ciencia moderna, indicando con ello que la ciencia misma no puede más que
estar en conflicto con la religión, en realidad empieza en el siglo XIX, aunque
se pueden encontrar algunas raíces en el XVIII.
Después de la segunda guerra mundial se da un cambio. Por un
lado, se empieza a dar un abandono de la euforia cientificista que había
favorecido la idea de la incompatibilidad y el conflicto inevitable entre la
ciencia y la religión. De la admiración sin límite de la ciencia se fue pasando
a una mirada más crítica y aun a un cierto recelo, causado por el peligro a
algunas de sus consecuencias.
Un problema a considerar son las concepciones que el hombre ha tenido
de la naturaleza y origen del universo a lo largo de la historia y la imagen
que nos da de ellas hoy la ciencia
actual, y ver como se relacionan con
lo que las religiones nos dicen sobre el mismo tema. El problema tiene que
ver con las relaciones que se establecen entre el mundo y la divinidad en cada
pensamiento religioso.
Las tradiciones orientales participan de un cierto panteísmo e imanentismo, en
el que la separación entre el mundo y la divinidad queda difuminada en una
concepción en la que la última realidad es unitaria. En ellas se encuentra la
idea de un universo eterno, cíclico que últimamente tiene su fundamento en un
último principio omnipresente e incognoscible, más allá del ser y no-ser, bien
sea Brahma o Tao, con el que
finalmente se identifica. No hay un verdadero concepto de creación, sino que el
universo mismo es como una extensión de lo que podemos considerar como el
ámbito de lo divino y no distinto de él.
Las ideas de la unidad y el cambio ocupan un papel importante, ya que el
universo es a la vez eternamente cambiante y el mismo, que nace, se desarrolla,
muere y vuelve a nacer y que no es realmente distinto del principio divino con
el que se identifica y cuyos avatares se manifiestan en la naturaleza.
En la tradición judío-cristiana
recogida también por el Islam encontramos una novedad respecto a las
concepciones de las tradiciones orientales que consiste en la concepción
absolutamente monoteísta y trascendente de
un solo Dios que se revela en la historia y que es el creador del cielo y
la tierra, es decir, de todo lo que existe. El pueblo judío elabora esta
concepción de Dios y del mundo en sus escritos contenidos en los diversos
libros de la Biblia
Estos escritos aceptados en la Biblia cristiana son la base
de una elaboración posterior de acuerdo con la fe cristiana. Ellos sirven,
también, de base a la concepción de Dios creador del Islam. La importancia de
esta tradición es grande, ya que la
ciencia moderna nace en el contexto cristiano de occidente y en ella
influyó su concepción del mundo como distinto de Dios y creado por él.
Un elemento clave en
el nacimiento de la ciencia moderna es la propuesta de un nuevo modelo cosmológico heliocéntrico que va a
sustituir el geocéntrico, vigente desde la antigüedad y elaborado por los
grandes astrónomos griegos. Este modelo cosmológico geocéntrico adaptado al
pensamiento cristiano dio origen a la imagen del universo vigente durante toda
la Edad Media.
La ciencia puede considerarse como una actividad humana y
como una forma de conocimiento. En el primer caso, como toda actividad
humana, uno puede preguntarse si su práctica se debe ajustar a las normativas de la ética y en el segundo
si sus conocimientos aportan algo a dichas normativas. Lo primero se aplica
también, con más motivo, a la técnica como aplicación práctica de la ciencia a
las diversas necesidades humanas.
Toda religión
comporta normativas de los comportamientos y tiene, por lo tanto, una dimensión ética. De esta forma, el problema ético es inevitable al tratar
de las relaciones entre ciencia y religión. Ambas inciden en el campo de la
ética y esto puede llevar a roces y conflictos entre ellas.
Podemos empezar por plantearnos el comportamiento ético
dentro de la práctica misma de la ciencia, y si puede ella misma suministrarse
los principios de su comportamiento ético, o si es necesario que acepte
valoraciones que se basan en otros ámbitos del conocer humano. A estas consideraciones
podemos llamar la ética interna de la ciencia.
Es cada vez más patente, que en la misma práctica científica, las normas éticas del
comportamiento deben de ser respetadas. Los físicos, entre los científicos, han
negado que la conducta no-ética sea en este campo de
la ciencia un verdadero problema. Sin embargo, el comportamiento ético no pertenece solo a las ciencias aplicadas o a la tecnología, sino a toda actividad
científica, aun a aquella, como la física, que se considera más alejadas de
los planteamientos éticos.
La ética que tiene que ver con los resultados de la ciencia.
La responsabilidad respecto a los resultados del trabajo científico abre una
amplia gama de consideraciones, una ética personal
de cada científico y también de una responsabilidad colectiva de la
comunidad científica.
Esta responsabilidad personal y colectiva lleva consigo que se han de tener
siempre presente las posibles consecuencias que se derivan del trabajo
científico
Aunque hoy los proyectos científicos incluyen a un número
grande de investigadores y técnicos, esto no excluye de la responsabilidad que
cada uno de ellos tiene. El investigador no puede ampararse en la colectividad
para desentenderse de su propia responsabilidad.
Hacer todo lo posible para que los resultados del trabajo
científico se empleen solo en bien del hombre y la sociedad.
Conclusión
El tema de la relación entre ciencia y religión es enormemente amplio, y para la recta comprensión de la relación entre
ciencia y religión, el análisis de las relaciones que se pueden establecer
entre ellas y como inciden ambas en los problemas éticos es muy amplio y esto llevaría
a escribir no una hoja o dos
sobre el tema , esto sería motivo de todo un tratado..
Informações
- Descrição
- Es importante tener en cuenta la trascendencia que tiene el hombre ante su creador
- Criado por
- pititajr
- Visualizações
- 54
- Tags
- Avaliação